Al inicio de la pandemia, en 2020, llegaron a funcionar de forma simultánea al menos 39 ollas populares y 23 merenderos en el departamento de Salto. Estas iniciativas surgieron con rapidez como respuesta de organizaciones sociales, vecinos y vecinas frente a la emergencia sanitaria y socioeconómica.
El 2 de octubre de ese año se conformó en la ciudad el colectivo de ollas y merenderos. Aunque la situación más crítica de la emergencia sanitaria fue quedando atrás, el colectivo continuó trabajando, dado que una parte importante de la población siguió recurriendo a estos espacios, sostenidos en muchos casos por iniciativas barriales y personales con apoyo de vecinos.
Con el paso del tiempo, durante la administración del entonces intendente Andrés Lima, la Intendencia de Salto aprobó una ayuda económica para las ollas que continuaban en funcionamiento. El apoyo, financiado con lo recaudado por el sistema de estacionamiento tarifado de zona azul, ascendía a 250.000 pesos mensuales.
En enero de 2021 funcionaban en Salto 23 ollas y 19 merenderos. Según datos de los organizadores del colectivo, en 2025 esa cifra se redujo a 17 ollas y 14 merenderos, mientras que en la actualidad permanecen activas diez ollas populares.
Entrevistada por la diaria, la presidenta del colectivo, María José Semino, señaló que la concurrencia a estos espacios aumentó con la llegada del frío. Actualmente, unas 2.000 personas por semana se acercan a las ollas populares de la ciudad de Salto en busca de alimentos.
Por su parte, Rosalía Rodríguez, referente del colectivo, señaló que los insumos secos son entregados por el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), mientras que la verdura y la carne corren por cuenta de los organizadores de cada olla. En ese marco, destacó el apoyo de algunos trabajadores rurales de chacras que realizan donaciones, así como de sindicatos que también colaboran con estas iniciativas. Según afirmó, hasta el momento no han obtenido respuestas por parte de la administración Albisu, para saber qué tipo de apoyo desde su gobierno tendrá el colectivo de ollas y merenderos.
Consultado por la diaria, el director de Desarrollo Social de la comuna, Facundo Marziotte, sostuvo que el colectivo debe presentar una solicitud por escrito en la que detalle cuántos merenderos funcionan actualmente y a cuántas personas asisten. A partir de esa información, señaló, una de las posibilidades sería canalizar la compra de verduras a través de la intendencia en la Central Hortícola del Norte.
En ese sentido, Rodríguez dijo que próximamente estarán concurriendo a la intendencia con la nota correspondiente. Que 2.000 personas por semana dependan de ollas y merenderos en Salto indica una situación de vulnerabilidad socioeconómica estructural, evidenciando que una parte importante de la población local requiere ayuda alimentaria, concluyó.