La artiguense Lilyana Díaz Sandes, de 19 años, obtuvo este martes el título de árbitra nacional de ajedrez, un logro que le permitirá contribuir al desarrollo de la disciplina en el norte del país, donde la falta de jueces habilitados limitaba la organización de torneos.
En diálogo con la diaria, Díaz Sandes explicó que el ajedrez puede entenderse tanto como un juego de mesa como un deporte. Contó que comenzó a practicarlo a los siete años, impulsada por su madre, y a los 15 empezó a competir en torneos.
Dos años más tarde dio un nuevo paso al iniciarse en el arbitraje. La decisión estuvo motivada tanto por su interés en esa faceta del ajedrez como por una necesidad concreta de la región. “En Artigas, Rivera, Tacuarembó y Paso de los Toros no había árbitros de ajedrez, por lo que, para organizar torneos, los jueces debían viajar desde Montevideo”, señaló.
“Como el arbitraje me gusta desde hace tiempo, me propuse estudiar para obtener el título de árbitra nacional de ajedrez”, agregó.
Comenzó a competir a los 15 años en los torneos que se realizaban en Rivera. Tiempo después, su madre empezó a impartir clases de ajedrez en Artigas, lo que impulsó la organización de competencias en esa ciudad. Actualmente, los torneos se desarrollan de forma regular en el Club Deportivo Artigas y en la librería Quimera.
Sobre su rol como árbitra, explicó que la tarea va mucho más allá de supervisar una partida. “Ser juez implica participar en la organización de los torneos, realizar los emparejamientos entre los jugadores y velar por el cumplimiento del reglamento. Es muy interesante porque permite conocer el lado más técnico del ajedrez, las reglas y la forma correcta de disputar una partida. Muchas veces esos detalles no son muy conocidos por los propios jugadores”, señaló.
También detalló algunos aspectos del reglamento que deben aplicar los árbitros durante las competencias. Explicó que en la mayoría de los torneos se utilizan relojes de ajedrez para controlar el tiempo de juego y que, cuando un jugador realiza una jugada ilegal o incumple el reglamento, se aplica un sistema de penalizaciones que consiste, entre otras medidas, en añadir tiempo al reloj de su oponente.
Tras obtener el título de árbitra nacional, Díaz Sandes espera que la actividad ajedrecística pueda fortalecerse en el norte del país. Señaló que, hasta ahora, la ausencia de árbitros habilitados obligaba a convocar jueces desde Montevideo, lo que incrementaba los costos de organización y reducía la frecuencia de los torneos.
En ese sentido, sostuvo que uno de los principales desafíos es aumentar la cantidad de competencias en la región y descentralizar la actividad. Mencionó que departamentos como Salto, Rivera y Artigas —incluidas ciudades como Bella Unión— cuentan con una comunidad activa de ajedrecistas, pero enfrentan dificultades similares para organizar torneos debido a la escasez de árbitros. “La idea es que ahora podamos realizar más competencias y darle mayor movimiento al ajedrez en el norte del país”, afirmó.
Díaz Sandes señaló que la realidad del ajedrez en Montevideo es muy distinta a la del interior del país. Explicó que en la capital se organizan torneos casi todos los fines de semana y que existe una mayor disponibilidad de árbitros con experiencia y de categorías superiores.
También destacó la existencia del Campeonato Regional, organizado por la Liga Uruguaya de Ajedrez, una competencia que busca fomentar la práctica de la disciplina en todo el país. El certamen se desarrolla en distintas regiones y culmina con una final nacional, de la que participan los jugadores clasificados en cada una de ellas.
A su entender, contar con más árbitros en el interior permitirá fortalecer ese proceso de descentralización y generar más oportunidades para que los ajedrecistas de la región puedan competir sin tener que trasladarse largas distancias.