Salud Investigación en salud

(archivo, 2025)

Foto: Alessandro Maradei

El exceso de peso en niños y adolescentes aumentó siete puntos porcentuales en una década

La cuarta ronda de la Encuesta Nacional sobre Desarrollo Infantil detectó que el 44% tiene sobrepeso u obesidad; el relevamiento también incluye datos sobre consumo de bebidas energizantes, uso de pantallas y bienestar emocional.

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La cuarta ronda de la Encuesta de Nutrición, Desarrollo Infantil y Salud (Endis) completó una década de seguimiento del crecimiento y desarrollo de niños y niñas en Uruguay. En esta edición, realizada en 2024, participaron por primera vez adolescentes de entre 10 y 14 años, que respondieron directamente un cuestionario por primera vez. Este lunes, la presentación de los resultados estuvo acompañada por un seminario con distintas mesas de intercambio sobre los temas que abarca la encuesta, realizada por el Ministerio de Desarrollo Social, a través de Uruguay Crece Contigo, la Dirección Nacional de Desarrollo Social y la Dirección Nacional de Transferencias y Análisis de Datos, junto con el Ministerio de Salud Pública y el Instituto Nacional de Estadística, con el apoyo de la Universidad de la República y Unicef.

Los datos, a los que accedió la diaria, muestran que el exceso de peso es uno de los principales desafíos nutricionales y que el uso intensivo de pantallas, la brecha de género en la actividad física, el sufrimiento emocional y el acoso escolar también forman parte de las preocupaciones relevadas.

Además, la encuesta detectó un consumo extendido de bebidas energizantes a edades tempranas y situaciones de inseguridad alimentaria en cuatro de cada diez hogares. En tanto, los indicadores de disciplina violenta disminuyeron respecto de 2013.

La Endis es un relevamiento longitudinal que permite conocer la evolución de distintos aspectos. En esta cuarta ronda se relevó información de 2.229 niños y adolescentes de entre 10 y 14 años, de 2.007 hogares de localidades de 5.000 o más habitantes de todo el país. Además, 1.078 jóvenes respondieron las cuatro rondas realizadas en 2013, 2015, 2019 y 2024. La muestra original se seleccionó al azar a partir de la Encuesta Continua de Hogares.

Exceso de peso y conductas alimentarias

El 44,1% de los niños, niñas y adolescentes relevados tiene sobrepeso u obesidad, mientras que el 17,5% tiene obesidad u obesidad severa. El exceso de peso aumentó de 36,8% en 2013 a 44,1% en 2024.

La prevalencia es mayor en los hogares de ingresos más altos: alcanza al 46,1% en el tercil de mayores ingresos, frente al 40,5% en el de menores ingresos. El retraso en el crecimiento, en tanto, afecta al 2,1% de la población estudiada.

Aunque el 63,4% de los adolescentes considera que tiene un peso adecuado, entre quienes intentan bajar de peso aparecen conductas que pueden implicar riesgos para la salud. Un 11,4% declara realizar ayunos de 24 horas o más, una práctica más frecuente entre las mujeres que entre los varones: 16,8% frente a 6,1%.

Por otra parte, el 41,9% de los hogares presenta inseguridad alimentaria en algún grado y el 15,5% presenta inseguridad alimentaria moderada o severa. La proporción llega al 69,8% entre los hogares del tercil de menores ingresos. Según la comparación incluida en el informe, los indicadores se mantienen prácticamente en los mismos niveles que en la primera ronda, aunque las mediciones no son estrictamente comparables.

Consumo de bebidas energizantes

El consumo de bebidas energizantes aparece como uno de los hallazgos destacados de la última edición de la encuesta. El 59,7% de los adolescentes las probó alguna vez, una proporción que asciende al 63,4% entre los varones y al 55,9% entre las mujeres. La experimentación también aumenta con la edad: alcanza al 50,6% entre quienes tienen de 10 a 12 años y al 72,7% a partir de los 13 años.

El 40,8% las consumió durante el último año y el 17,7% durante el último mes. Entre quienes consumieron bebidas energizantes en el último año, el 8,5% lo hizo semanalmente o a diario.

El informe también identifica una asociación entre el consumo frecuente y una menor cantidad de horas de sueño: el 27,8% de quienes toman estas bebidas semanalmente o a diario duerme menos de ocho horas, frente al 16,9% de quienes no las consumen. Se trata de una asociación exploratoria, pero no demuestra una relación de causa y efecto.

En comparación, el 26,8% de los adolescentes probó alcohol alguna vez y el 10% lo consumió durante el último año. Así, la experimentación con bebidas energizantes supera ampliamente la registrada con alcohol, y su uso también presenta una frecuencia mayor.

Leé más sobre esto: Radiografía del consumo de bebidas energizantes: quiénes, para qué, cuándo y a pesar de qué riesgos las toman

Uso de pantallas, actividad física y bienestar emocional

El uso de internet forma parte de la vida cotidiana de prácticamente toda la población adolescente relevada: el 95% se conecta todos los días y el 80,7% utiliza el celular a diario. Sin embargo, el tiempo de conexión también aparece asociado a dificultades en la vida cotidiana. El 48,2% puede conectarse “siempre que quiere”, mientras que el 13,5% dejó de comer o dormir por estar conectado, el 18,9% tuvo problemas con familiares o amigos y el 14,6% considera que sus notas bajaron por el tiempo que pasa conectado. En cuanto a la actividad física, el 38% cumple con la recomendación de realizar al menos una hora diaria.

La encuesta también relevó indicadores de salud emocional. El 10,9% presenta sintomatología emocional internalizada en un rango clínico (ansiedad, depresión y retraimiento).

En tanto, al menos el 8% fue víctima de acoso escolar durante los dos meses previos al relevamiento. El informe aclara que este porcentaje debe interpretarse como un mínimo y no como una estimación de la incidencia real, debido a que la forma en que se aplicó el cuestionario solo permite establecer estimaciones mínimas.

Cuidados, crianza y expectativas de futuro

La Endis también indagó en las condiciones de cuidado y las responsabilidades que asumen los adolescentes. El 23,2% se queda solo en el hogar durante la semana fuera del horario escolar. La proporción aumenta con la edad: pasa de 10,2% entre quienes tienen 10 años a 31,6% entre quienes tienen 14. También es mayor en los hogares de ingresos más altos: alcanza al 31,5% en el tercil superior, frente al 13,9% en el inferior.

En relación con las tareas domésticas, las mujeres entrevistadas que viven con su pareja dedican 22,9 horas semanales a estas actividades, sin contar el tiempo destinado al cuidado de niños y niñas.

Sobre las pautas de crianza, el 34,5% recibió al menos un método de disciplina violenta durante el mes previo a la encuesta. El 32,9% experimentó agresión psicológica y el 6,8%, castigo físico. La proporción de adolescentes que recibió algún método violento asciende al 51% en los hogares donde el clima de conversación entre las personas adultas es tenso u hostil, frente al 30% en aquellos con baja conflictividad. Pese a la persistencia de estas situaciones, los indicadores muestran una disminución respecto de 2013.

En cuanto a las expectativas educativas, el 71,3% de las personas adultas referentes espera que sus hijos e hijas lleguen a la universidad, pero esa expectativa es menor entre los propios adolescentes: el 56,7% proyecta alcanzar ese nivel educativo. Entre quienes no asisten a un centro educativo, las principales razones declaradas son la falta de interés (45,9%), la percepción de que estudiar es “demasiado difícil” (32,3%) y las responsabilidades de cuidado en el hogar (30,2%).

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