Salud Políticas de salud

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Foto: Federico Gutiérrez

La FUS busca junto al MI nuevas formas de protección ante la violencia contra los equipos de salud en zonas “de complejidad”

El próximo viernes los trabajadores de la salud privada se reunirán con integrantes de las emergencias móviles para elaborar un documento con nuevas medidas.

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La violencia hacia los equipos de salud en el territorio es un problema que crece desde hace varios años y que ha implicado diferentes acciones, entre ellas campañas impulsadas por el Sindicato Médico del Uruguay y por trabajadores no médicos. El tema involucra a los distintos actores del Sistema Nacional Integrado de Salud y también a distintas secretarías de Estado, como los ministerios del Interior y de Salud Pública.

Sin embargo, a pesar de las distintas acciones, el problema sigue lejos de solucionarse. El último episodio registrado ocurrió hace 15 días, cuando trabajadores fueron víctimas de una rapiña en el barrio Conciliación. Además, desde la Federación Uruguaya de la Salud (FUS) señalan que muchos de estos hechos no se denuncian ni se registran.

En este contexto, el pasado lunes la FUS se reunió con el Comando de la Jefatura de Policía de Montevideo para volver a poner el tema sobre la mesa y acordar medidas concretas de prevención y protección para los trabajadores. “Estos hechos no pueden ser naturalizados ni aceptados como parte de nuestras condiciones de trabajo”, expresaron desde la federación en la convocatoria al encuentro.

Tras la reunión, el secretario general de la FUS, Marcos Franco, detalló en diálogo con la diaria que dialogaron con tres jerarcas del Ministerio del Interior (MI): el responsable de la cartera, Carlos Negro, el director de la Policía Nacional, José Azambuya, y el jefe de Policía de Montevideo, Alfredo Clavijo. “Hicimos el planteo formal de la preocupación que tenemos al concurrir a cumplir las tareas en zonas [que denominamos] de complejidad, que son complicadas”, resumió.

Franco señaló que es prioridad que se cumplan los protocolos establecidos, por ejemplo, que un móvil policial acompañe a la ambulancia ante un llamado clave uno. Aunque actualmente se cumplen, Franco sostuvo que los trabajadores de la salud no están ajenos a la ola de violencia, pero “no queremos poner de rehenes a la población”. Agregó que desde el MI consultaron si seguirán entrando a todas las zonas de Montevideo a todas horas, y respondieron que sí. “Quédense tranquilos que vamos a ir; lo único que queremos es garantizar que no nos vaya a suceder nada”, dijo.

En ese sentido, planteó la necesidad de generar un cambio en la población sobre el cuidado de los trabajadores para que los vecinos los vean “como un amigo en las zonas más complejas”. Recordó que hace unos años intentaron generar una cercanía con la comunidad, pero les fue mal, “prácticamente nos sacaron corriendo”, dijo.

Aun así, Franco consideró que es necesario hacer algo, por lo que la FUS está dispuesta a realizar una nueva campaña junto con otras acciones. Entre esas propuestas está trabajar con la Policía Comunitaria.

Desde el ministerio se comprometieron a dar cursos a los trabajadores para que sepan cómo actuar ante rapiñas, por ejemplo. Los trabajadores, por su parte, podrían empezar a asistir a determinadas zonas con pocos elementos, como la cédula de identidad y la libreta de conducir, aunque Franco aclaró que actualmente no transportan mucho más que los insumos médicos.

Además, se puso un servicio en el comando unificado para avisar a las ambulancias cuando hay un tiroteo, de forma que no queden en el medio si surge un llamado, algo que para los trabajadores marcó un cambio, pero “es una situación país la violencia”, sostuvo Franco.

El próximo viernes, integrantes de la FUS y de su consejo central, junto con emergencias móviles se reunirán para elaborar un documento que ayude a generar una nueva estrategia. Entre las medidas que se analizarán está la posibilidad de modificar cuando sea posible los horarios de los tratamientos domiciliarios de personas internadas en sus hogares y utilizar un uniforme que identifique a los trabajadores de la atención extrahospitalaria, de forma que la población entienda que no portan valores.

El documento será presentado, en principio, al MI, pero también al Ministerio de Salud Pública y al Ministerio de Trabajo.

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