Salud Ingresá
Salud

Archivo, noviembre de 2023.

Foto: Mara Quintero

Los servicios VIP en salud son “éticamente indefendibles” y “afectan los principios de justicia, solidaridad y equidad”, según expertos

4 minutos de lectura
Contenido exclusivo con tu suscripción de pago

La Comisión de Salud de Diputados realizará modificaciones al proyecto que busca regular estas prestaciones: “Va a ser de los primeros temas a tratar” este año en el Parlamento, anticipó el diputado Luis Gallo.

Contenido no disponible con tu suscripción actual
Exclusivo para suscripción digital de pago
Actualizá tu suscripción para tener acceso ilimitado a todos los contenidos del sitio
Para acceder a todos los contenidos de manera ilimitada
Exclusivo para suscripción digital de pago
Para acceder a todos los contenidos del sitio
Si ya tenés una cuenta
Te queda 1 artículo gratuito
Este es tu último artículo gratuito
Nuestro periodismo depende de vos
Nuestro periodismo depende de vos
Si ya tenés una cuenta
Registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes
Podrán escuchar este artículo quienes estén registrados.
Escuchá este artículo

Tu navegador no soporta audios HTML5.

Tu navegador no soporta audios HTML5.

Leído por Rossana Spinelli
Llegaste al límite de artículos gratuitos
Nuestro periodismo depende de vos
Para seguir leyendo ingresá o suscribite
Si ya tenés una cuenta
o registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes

Editar

El Grupo de Estudios de Sistemas de Salud (GESS) de la Facultad de Medicina (FMED) de la Universidad de la República publicó un artículo en el que se analizan “los aspectos éticos y de equidad” de los servicios preferenciales o “servicios VIP” en el Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS).

La mayoría de los servicios preferenciales ofrecidos por las distintas mutualistas están vinculados a hotelería y confort: condiciones de internación diferenciales, con habitaciones privadas, menú a la carta, televisión con cable, frigobar.

Pero las prestaciones que generan debate son aquellas que están comprendidas dentro el Plan Integral de Atención a la Salud (PIAS) y a las que, por un costo extra, se puede acceder de forma preferencial. Estos servicios pueden incluir tiempos de espera más cortos en comparación con los usuarios del Fondo Nacional de Salud (Fonasa), interconsultas rápidas a especialistas, atención priorizada en urgencia y emergencia y servicios de farmacia personalizada. Los beneficiarios son los denominados “socios VIP”.

El GESS, conformado por nueve docentes de la FMED, calificó estos servicios como “éticamente indefendibles”, ya que profundizan las inequidades en el acceso a los servicios de salud y promueven una “inadecuada” distribución de recursos que son “limitados”.

“Todos tenemos derecho al PIAS en función de nuestras necesidades”, señaló a la diaria Fiorella Cavalleri, integrante del GESS y una de las redactoras del artículo. El PIAS incluye servicios que deben ser ofrecidos por todos los prestadores con cobertura integral médica del SNIS: estudios diagnósticos, cirugías, consultas ambulatorias, atención en internación y atención por especialidades.

“La atención VIP privilegia la atención de unos por sobre otros”, observó Cavalleri, y afirmó que los “servicios VIP” van contra los principios rectores del SNIS, “afectando los principios de justicia, solidaridad y equidad”.

Para la redacción del artículo, los docentes consultaron a expertos nacionales e internacionales. Los especialistas consideraron que los servicios de hotelería “no afectan la equidad y oportunidad de las prestaciones”, mientras que los servicios VIP, que incluyen atención personalizada, menores tiempos de espera para consultas o cirugías de prestaciones incluidas en el PIAS, “sí afectan la equidad y oportunidad de la atención”.

“Si se acortan los tiempos de espera para los usuarios VIP y se cuenta con los mismos recursos humanos, se van a incrementar los tiempos de espera para el resto de la población que no puede pagar”, valoraron.

Inicios y causas

Según los expertos consultados, el surgimiento de los servicios diferenciales se debe a que “el sistema no tiene la capacidad de resolver los problemas de atención”, y eso se hace cada vez más visible.

“Hace años empezamos a recibir en la Comisión de Salud a usuarios del Casmu que se quejaban porque los usuarios ‘normales’ ingresaban y se atendían de una manera y los ‘socios VIP’ se atendían con una premura desmedida”, sostuvo el diputado por el Frente Amplio (FA) y vicepresidente de la Comisión de Salud Pública y Asistencia Social, Luis Gallo.

El legislador dijo, en diálogo con la diaria, que la “explosión” de la venta de estos servicios se dio durante el gobierno de Luis Lacalle Pou, con injerencia de la pandemia. “En 2020, el Casmu comenzó a ofrecer servicios en forma desmedida y mucha gente con cierto poder adquisitivo empezó a comprar [...]. Los socios reclamaban el derecho a una mejor atención, más personalizada, con menos tiempos de espera, y el resultado fue la inequidad del sistema”, aseveró.

Además del Casmu, la Asociación Española, el Círculo Católico, el Servicio Médico Integral (SMI) y los sanatorios Mautone y Cantegril, en el departamento de Maldonado, son algunas de las mutualistas que ofrecen estos servicios.

“Las instituciones no brindan este servicio para acelerar las consultas, sino con un fin lucrativo: están cobrando por una cosa que tú ya estás pagando a través del Fonasa”, advirtió, y aseguró: “Todo lo que esté comprendido en el PIAS no se puede ofrecer como servicio VIP”.

La tercera es la vencida

La discusión política en torno a los servicios VIP en el sistema de salud no es nueva. En la Rendición de Cuentas de 2022, el Ministerio de Salud Pública (MSP) presentó un artículo para regular el uso de estas prestaciones, que contaba con el apoyo del FA –entonces oposición–, pero que no fue aprobado en la discusión parlamentaria, según Gallo, por el “lobby de las empresas”. En ese momento, “nos comprometimos a que el Frente Amplio iba a presentar un proyecto de ley que limitara la posibilidad de que las mutualistas hicieran socios VIP”, señaló el legislador. Así las cosas, en noviembre de 2023, la bancada frenteamplista presentó el proyecto, pero no llegó a aprobarse.

En 2025, el actual gobierno lo retomó. “Seguramente va a ser uno de los primeros temas que vamos a tratar en este 2026”, anticipó Gallo.

No obstante, el articulado tendrá correcciones y su aprobación “no será rápida”. El proyecto establece la prohibición por parte de los prestadores del SNIS de ofrecer a sus beneficiarios la posibilidad de que, mediante un pago adicional, obtengan condiciones de acceso preferencial respecto a tiempos de espera y oportunidad de atención de las prestaciones obligatorias establecidas en el PIAS.

Uno de los aspectos a “mejorar” en la redacción del proyecto es que “no puede ser retroactivo”, es decir, no se puede quitar la calidad de “socio VIP” a quien ya la tiene. “La ley es desde el momento que se promulga para adelante”, determinó el legislador.

Además, el hecho de que no todas las mutualistas ofrezcan estas prestaciones “genera una disparidad en la competencia”. En este sentido, otra de las cuestiones a debatir es la posibilidad de que todas las instituciones puedan contar con hasta determinado porcentaje de “socios vip” o “prohibirlos definitivamente... Son temas que hay que estudiar”, evaluó.

“No queremos salir a lo loco. Va a ser uno de los primeros temas y lo vamos a trabajar con mucha cautela”, reparó y valoró el consenso político con dirigentes blancos y colorados que también integran la comisión.

Sin discusión en el ministerio

Consultado acerca del proyecto de ley que busca regular los servicios VIP, el subsecretario del MSP, Leonel Briozzo, dijo a la diaria que el articulado “no ha sido discutido en el ministerio”.

No obstante, su postura personal está alineada con las anteriores. “Los servicios VIP son una forma encubierta de mercantilizar los principios del sistema, porque el dinero a las instituciones sigue entrando a través del Fondo Nacional de Salud, pero se paga por un plus sobre la base de lo que ya paga el Fonasa”, expresó.

Asimismo, opinó que hay que apuntar a una mejora en las prestaciones universales, que “asegure la calidad de los proyectos asistenciales” y “la complementación de servicios entre el sector público y privado”.

“Que en la interna del sistema no haya una diferenciación de acuerdo a las posibilidades económicas que se tengan”, complementó.

En ese sentido, cuestionó también a los “bienes suntuarios” vinculados a la hotelería. “Que a una sala individual no acceda el que tiene plata para pagar un VIP, sino una mujer en proceso de parto que está con contracciones o una persona que está en una situación terminal, aunque no tenga el dinero para pagarla”, manifestó.

Por otra parte, el subsecretario no se cerró a la posibilidad de una nueva reforma en el SNIS.

¿Tenés algún aporte para hacer?

Valoramos cualquier aporte aclaratorio que quieras realizar sobre el artículo que acabás de leer, podés hacerlo completando este formulario.

¿Te interesa la salud?
Suscribite y recibí la newsletter de Salud en tu email.
Suscribite
¿Te interesa la salud?
Recibí la newsletter de Salud en tu email todos los martes.
Recibir
Este artículo está guardado para leer después en tu lista de lectura
¿Terminaste de leerlo?
Guardaste este artículo como favorito en tu lista de lectura