El futuro suele quedar relegado frente a la urgencia de la agenda cotidiana. Para la diaria, sin embargo, pensar en el mediano y largo plazo fue desde el comienzo una parte de su tarea. Esa es la premisa con la que creó en 2010 el Día del Futuro, una iniciativa que busca crear espacios de conversación sobre los cambios que atraviesan a la sociedad y sobre los caminos que es posible construir colectivamente.
“En 2010 fijamos que el último lunes de setiembre debía ser un día para empezar a pensar desde diversos lugares los futuros posibles, los futuros probables y los preferibles, en busca de proyectos compartidos”, afirmó la directora de la diaria, Cecilia Álvarez, durante la apertura del Día del Futuro, el lunes 28 de setiembre en la sala Maggiolo de Universidad de la República.
Para Álvarez, la iniciativa responde a una tensión propia del trabajo periodístico. Un medio tiene que atender una agenda cotidiana que “a veces arrasa” y concentra buena parte de sus esfuerzos, pero eso no debería dejar fuera aquellas transformaciones cuyos efectos se verán más adelante.
“Siempre pensamos que era necesario poder profundizar en aquellos temas de mediano y largo plazo y hacerles lugar en la agenda”, sostuvo. El objetivo, explicó, no es solamente informar sobre lo que ocurre, sino también propiciar “un espacio para sumar aportes, para que se den debates, para que se den reflexiones, y también dar lugar a la imaginación, para poder pensar en alternativas posibles”.
Una agenda que trascendió al medio
Con el paso de los años, la propuesta fue adquiriendo también una dimensión institucional. En 2017, el Parlamento aprobó por unanimidad el Día del Futuro, que quedó establecido para el último lunes de setiembre, y creó además una Comisión Especial de Futuros.
A lo largo de los años, la iniciativa se convirtió en una agenda amplia y descentralizada, que incluye charlas, seminarios, debates, talleres, muestras, ferias, exposiciones, foros y programas radiales, entre otros formatos. La intención es reunir diferentes saberes y puntos de vista para discutir asuntos de interés nacional y fortalecer la capacidad de la sociedad para pensar y anticipar escenarios.
En esa misma línea, la diaria creó en 2025 el vertical Futuro para profundizar esta agenda en sus páginas, el sitio web y la radio. “Buscamos tener presente esta agenda que nos obliga a pensar más allá de lo que pasa este mes, en este período de gobierno, y nos invita a analizar en el mediano plazo y el largo plazo”, señaló Álvarez.
Inteligencia colectiva para pensar lo que viene
La edición de este año se desarrolló del 28 de setiembre al 2 de octubre en Montevideo y Paysandú. Bajo el lema “Inteligencia colectiva e innovación para el desarrollo”, se abordaron temas que ya están transformando el presente y que tendrán consecuencias en los próximos años: desarrollo, transición energética, inteligencia artificial, empleo, cultura, desinformación, y geopolítica de las grandes empresas tecnológicas.
La presencia en Paysandú forma parte del esfuerzo por descentralizar la discusión, con la intención de ampliar los territorios y las perspectivas desde los que se piensa el porvenir.
Para Álvarez, crear estos espacios cobra particular importancia en un momento en que el debate público parece estar cada vez más atravesado por la reacción inmediata. “En momentos en que el diálogo parece estar un poco bastardeado y se busca más la reacción que la conversación, pensamos que este tipo de instancias son necesarias”, afirmó.
En ese contexto, reivindicó también el papel de los medios de comunicación como generadores de espacios de intercambio: “Un medio de comunicación tiene la obligación de generar esos ámbitos para que se puedan dar conversaciones con honestidad”, afirmó, e invitó a abrirse a preguntas “que desafían y nos invitan a pensar”.
Después de 16 años, el Día del Futuro mantiene una misma apuesta: que pensar lo que viene no sea un ejercicio reservado para especialistas ni una tarea para cuando la urgencia termine, sino una conversación colectiva sobre el país que se quiere construir.