Trabajo Empleo y producción

Danilo Dárdano, Fernanda Cardona y Marcelo Abdala, el 14 de octubre, en la sede del PITCNT

Foto: Gianni Schiaffarino

Industria manufacturera: uno de cada cuatro ocupados trabajaba por cuenta propia en 2025, sobre un total de 174.108 personas

En el marco de la inauguración del tercer congreso de la Confederación de Sindicatos Industriales, se presentó el Observatorio del Trabajo Industrial, un producto del proyecto bipartito País Industrial.

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Este miércoles, en la sede del PIT-CNT, decenas de representantes sindicales asistieron a la inauguración del tercer congreso de la Confederación de Sindicatos Industriales (CSI) que preside Danilo Dárdano. En ese marco, también se presentó el Observatorio del Trabajo Industrial, un instrumento del Instituto Cuesta Duarte inmerso en el proyecto conjunto entre trabajadores y la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU) denominado País Industrial que ofreció una radiografía del sector frente a un auditorio integrado por dirigentes sindicales extranjeros; el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala; el asesor del gobierno Álvaro Padrón; la titular del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM), Fernanda Cardona, y el subsecretario de esa cartera, Daniel Olesker, entre otros.

En la presentación del informe, a cargo de Rodrigo Alonso, Octavio Soto y Ángela Garofali –representantes del Cuesta Duarte en País Industrial–, se planteó la transformación de la estructura industrial internacional hacia un contexto en el que China representa el 28,1% de la producción mundial y supera la de Estados Unidos, Alemania y Japón combinadas. A nivel regional, Sudamérica representa el 3,2% del total global y Brasil aportó el 50% del PBI manufacturero en 2024, al tiempo que Argentina participó en un 18,3%.

Uruguay representa un 0,050% del valor agregado bruto manufacturero mundial, tuvo el 1,6% de participación en el PBI manufacturero sudamericano en 2024 y el peso de la industria en la economía nacional oscila entre el 11% y el 12,5% desde 2015. Sobre su composición, los rubros más relevantes son la celulosa y el papel con un valor agregado bruto del 15,3%; el cárnico con el 11%, y las panificadoras con el 10%, pero si se combinan todos los rubros de la base agroindustrial –el complejo forestal y el complejo alimentario–, el total representa el 61,6% frente al 29,8% de la base industrial no agraria.

El informe también planteó que, entre 2006 y 2025, la industria uruguaya produjo un 58% más de volumen físico con un 23% menos de trabajadores, lo que refleja un aumento de la productividad. Además, atravesó una transformación en su composición entre 2002 y 2020: algunos sectores se fueron “a pique” en su volumen físico –curtiembre, muebles, textil y vestimenta, intensivos en mano de obra– y otros tuvieron una variación positiva –madera, química y maquinaria junto a la celulosa como actor nuevo; todos intensivos en capital–.

Por otro lado, en 2025 existían 18.229 empresas industriales en Uruguay –incluyendo 10.238 patrones independientes o unipersonales, 4.147 micro y 175 grandes–, pero en 2010 las 100 más relevantes explicaron “casi el 70% de las ventas”, afirmó Alonso al referirse a una “cúpula industrial” que representa un “actor a individualizar sobre el cual hay que hacer una política específica para que pueda, por ejemplo, traccionar otros sectores”.

Precisamente, en lo vinculado al empleo, Soto indicó que en 2025 la industria manufacturera ocupó a 174.108 personas: un 55% en la agroindustria –fundamentalmente en las panificadoras, el sector cárnico y la madera– y un 31% en la industria de base no agraria, con primacía de la metalúrgica. “Si uno lo compara con la cantidad de ocupados total de la economía nacional en dicho año, básicamente uno de cada diez ocupados se desempeñaba en actividades relacionadas con la industria manufacturera”, acotó y agregó que se trata de un sector “fuertemente masculinizado”, con un 64,1% de hombres.

No obstante, del total, aproximadamente un 25,6% son “cuentapropistas”, lo que se traduce en 44.536 personas y refleja la penetración del fenómeno, que “puede estar asociado a esquemas de inserción laboral más frágiles”. Un 29,1% de los ocupados en 2025 se encontraba en condiciones de informalidad: 11.232 asalariados y 37.738 cuentapropistas, con sectores que tienen cifras de informalidad por encima de la media, como textil y vestimenta con el 56% o madera y derivados con el 46%. “Un 10,6% de todos los ocupados de la industria manufacturera en 2025 estuvo bajo la línea de pobreza, eso da aproximadamente 18.000 ocupados”, indicó, por otro lado, sobre la pobreza en el sector.

Respecto a los salarios, Soto explicó que, tras una evolución conjunta, el Índice Medio de Salario Real del sector privado total y el de la industria manufacturera tuvieron una “bifurcación” a partir de 2009 en la que los salarios de los trabajadores del sector crecieron por “debajo del total de la economía”, lo que marca el “rezago” en “la evolución salarial de la industria manufacturera con relación al resto de la economía”. Además, remarcó la “heterogeneidad” entre sectores: según los cálculos del Cuesta Duarte en base a datos del BPS, el salario nominal mensual promedio aproximado de la industria en 2025 fue de $64.378, pero mientras un trabajador de la vestimenta ganó $33.310 en promedio, en la celulosa o la farmacéutica se alcanzaron sueldos de $169.138 y $143.522 respectivamente.

Cardona: en las licitaciones se solicitarán “variables de componente nacional”

Dárdano dijo a la diaria que las expectativas de la CSI para el congreso van desde acordar un “nuevo ejecutivo y dirección” hasta definir “planteos y acciones concretas que tengan que ver con el agregado de valor, la inserción regional en cadenas globales de valor y cortar el cierre de fábricas”. Consultado sobre la presentación del informe, contestó: “Reafirma lo que vengo pensando hace muchos años: tenemos una primarización de nuestra producción y una canasta exportadora con tres productos que tienen casi el 50%”, por lo que pidió innovar, agregar valor e impulsar una “formación profesional acorde”.

Cardona remarcó la importancia de contar con datos a la hora de tomar decisiones en políticas públicas para que las discusiones que inciden sobre el sector no pasen por opiniones, sino que estén atravesadas por “evidencia empírica y conocimiento”, lo que otorga “una fortaleza y una robustez para el debate que es absolutamente distinta”.

También subrayó que el movimiento sindical “no ha faltado jamás” a las instancias de intercambio que organiza el Poder Ejecutivo, al tiempo que la CIU se abrió a trabajar como “hace muchísimos años que no se daba” en una “sinergia”. Dijo que, a pesar de que no se alcance el “100% de consenso” en ciertos temas, sí existen acuerdos “absolutamente expresos” sobre que “el crecimiento de Uruguay se da con industria nacional o no se da”, requiere “consensos con los trabajadores y la academia”, y las políticas públicas son “una herramienta absolutamente imprescindible” que deben contemplar a todos los actores.

Con todo, la jerarca dijo que hay “áreas de la industria que realmente están complicadas” y llamó a priorizar aquellas capaces de generar “descentralización territorial, empleo permanente, capacitación en el territorio, arraigo en el territorio, empleo de calidad y sostenibilidad del empleo”. En esa línea, reivindicó que “la inversión pública es motor de desarrollo” y “si no se da, hay inversiones que tampoco se dan”: dijo que en las licitaciones por plantas solares que anunció el gobierno se “van a pedir variables de componente nacional”, entre las que se incluyen criterios de género y generacionales, capacitaciones en territorio y uniformes para el personal, enumeró en una jornada que estuvo marcada por el anuncio del presidente Yamandú Orsi de que una inversión privada de 5.700 millones de dólares en un parque tecnológico.

Abdala, por su parte, destacó que el hecho de que el desarrollo industrial chino supere al de las “tres potencias principales que habían regido la economía en gran parte del siglo XX” implica “un escenario absolutamente tumultuoso y trastocado”. Por otro lado, celebró el “compromiso de las políticas públicas de tomar en cuenta el ‘saber hacer’ de la clase trabajadora” y la amplia participación, que incluyó referentes internacionales, porque “ninguno se salva solo”, ya que por más que la central sindical uruguaya establezca una “peripecia interesante” para el país, si “no es con América del Sur, difícil habrá de ser”.

Llamó a que en el congreso –que seguirá el jueves– se piense cómo fortalecer “la solidaridad, la organización, la llegada a los lugares de trabajo” y las propuestas que “descentralicen territorialmente el desarrollo”. “Un congreso que arranca ya desde una madurez capturada y conquistada por los trabajadores, pero con enormes desafíos de tener más futuro que pasado, inclusive en estas condiciones tan complejas que tenemos entre manos”, cerró.

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