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Cultivo de colza en Tarariras en Colonia. Foto: Ignacio Dotti (archivo, agosto de 2022)

Sebastián Mazzilli, director del Sistema Agrícola Ganadero del INIA: “No somos un instituto de extensión por ley y tenemos que invadir un poco ese terreno” para llegar al productor

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El ingeniero agrónomo conversó con la diaria sobre lo que hace la unidad donde se desempeña y acerca de las investigaciones que vienen desarrollando en el marco del plan estratégico institucional 2025-2030 del INIA.

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Sebastián Mazzilli es el director del Sistema Agrícola Ganadero del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA). Su trabajo transcurre en INIA La Estanzuela, estación que se encuentra en el kilómetro 11 de la ruta 50, en el departamento de Colonia, y que se dedica a investigaciones en rubros como ovinos y bovinos intensivo, pasturas y forrajes, cultivos de oleaginosas y cereales, semillas y recursos fitogenéticos, lechería, apicultura y sustentabilidad ambiental.

¿Qué viene a hacer la unidad de la que sos responsable?

El INIA hace un tiempo definió que tiene una estructura programática con seis sistemas de producción. Somos seis directores que dirigen fondos y alinean investigadores en seis temas: vegetal-intensivo, ganadero-extensivo, sistema lechero, sistema forestal, sistema arroz-ganadería y el sistema en el que yo trabajo, el agrícola-ganadero, del que soy director hace tres años. Yo no era de la institución, vengo del sector privado y de la universidad.

El sector agrícola-ganadero se enfoca en el área agrícola –que está en el litoral y en alguna otra zona del país– y su interacción con la ganadería, enfocado sobre todo en la ganadería intensiva. Hay un sistema de ganadería extensiva que pone más énfasis en la investigación de la ganadería en los sistemas donde no se pueden hacer cultivos, por ejemplo, sobre campo natural o mejoramiento de campos.

Dentro del área, obviamente que la agricultura tiene un impacto mucho más grande que la parte ganadera por un tema del área destinada a eso. La ganadería ocupa rotación cultivo con pasturas en algunas zonas. Eso, que era el mejor sistema desde el punto de vista ambiental y desde el punto de vista de la sostenibilidad, va desapareciendo, porque la agricultura tiene rentabilidad y una cantidad de factores de manejo y humanos que hacen que ese sistema sea más fácil de replicar a una escala mayor. Entonces, la ganadería ocupa los lugares donde no se puede hacer agricultura y, últimamente, feedlot, o sea, encierros de animales que, si bien pueden pastorear en algún momento, o vienen de otro lugar, el sistema le provee los granos y el forraje.

Yendo a la agricultura, hacemos énfasis en todas las partes de la cadena, desde el punto de vista de cómo producir cultivos que produzcan más rendimiento, y en forma más sostenible, que sean cultivos de calidad, que sirvan para el mercado que estamos desarrollando, para el alimento que se está desarrollando y que dejen el menor impacto posible en el ambiente. Ya no existe más investigación de ‘maximizo los kilos a cualquier costo’. Más allá de que la agricultura pasa por buenos momentos, entre el 60% y el 70% de la agricultura se hace en campo arrendado. Eso significa que vos tenés que hacer agricultura y ser rentable para pagar la renta. Eso hace que los productores no siempre puedan tomar las mejores medidas de manejo a largo plazo, porque en el lugar que van a estar no se sabe cuánto tiempo van a estar.

En ese marco, atacamos todo, desde cómo manejo la fertilización, cómo controlo las plagas; hay distintos grupos de investigación mirando distintas cosas. Y en el último período le estamos poniendo mucho más énfasis a todas las alternativas químicas para el control de plagas y malezas. No significa que esa solución va a ser rápida, porque en el mundo no es muy rápido, pero le estamos poniendo énfasis, por ejemplo con el Plan Nacional de Bioinsumos.

En los sistemas, tenemos áreas transversales, que son recursos naturales, producción y ambiente, también está pasturas y forrajes, que genera el manejo de pastura, pero también la genética. Uruguay es referente en genética de pasturas e INIA es líder en varias especies. Creemos que para el caso específico de las pasturas sembradas, la genética local es muy importante, porque Uruguay es un caso raro, no somos ni muy tropicales ni muy templados, tenemos suelos pesados, que se secan rápido, pero que se anegan rápido. Entonces, los cultivos están expuestos a estreses secuenciales. Están en un período de seca y después llueve y se anega. No cae nieve, no tenemos un invierno tan marcado, pero hay heladas. Y después en primavera tenemos muchos días más de 35 ºC, especialmente en el norte. Entonces, es complicado encontrar un tipo de planta que se adapte a esas condiciones tan variables.

Somos líderes en convenios con empresas en varias de las especies que se siembran. También tenemos un sistema transversal de agroalimentos. Estamos pensando que se puede desarrollar otro mercado de soja que sea para consumo humano, y ahí podremos valorizar el producto. Suena bastante bien, pero no es tan fácil lograr eso.

China ha venido promoviendo la producción de soja y otros granos para consumo humano. Estimuló esto con el sorgo, porque elaboran un vino que se vende muy caro.

Creo que somos los únicos del mundo que tenemos evaluación de germoplasma [conjunto de genes y material hereditario] de China, y hay variedades de soja del INIA probándose en China. Ellos tienen sojas que hoy no se adaptan a las condiciones nuestras, porque tienen ciclos diferentes y tienen distintos tipos de calidad. El mercado no las pide ni las paga, pero tienen calidades diferentes para consumo humano, alta proteína y algunos transgénicos, que podrían ser diferentes a los que están dominando el mercado. También con Japón tenemos alguna relación. Otro caso es el trigo, por ejemplo. El trigo se vende con alta proteína. La alta proteína es difícil lograrla, porque hemos subido bastante el rendimiento. El proceso es bastante más complicado, pero, si saco muchos kilos, empiezo a tener trigo con menos proteína, eso tiene algunas complicaciones para la molienda y para hacer pan. Ahí hay dos caminos: aplico mucho más nitrógeno para que tenga proteína, lo que no siempre es económicamente rentable, o cambio el mercado, ahí estamos trabajando alguna alternativa. En el caso del sorgo, no sé cuánto se logró exportar a China, pero el sorgo es un caso bien interesante. Es un cultivo que históricamente está adaptado a Uruguay, tiene características de resistencia, tolerancia, un cultivo rústico, por decirlo de alguna manera, pero tiene [algunos] problemas. Le encanta a los pájaros, entonces para que los pájaros no se lo coman, hay que sembrar cultivares que tengan altos taninos, y cuando tienen altos taninos, ya no son tan buenos para la alimentación, no les gustan a los pájaros; [también causa] problemas después cuando lo quieren consumir incluso las vacas, [porque] hay que hacer procesos para que esos taninos se desactiven. Y el maíz, que es un cultivo parecido, pero históricamente hay que gastarle mucha más plata, es mucho más susceptible a la sequía. Hoy en el mundo se le ha puesto tanto mejoramiento genético al maíz, y hemos puesto tanta agronomía arriba, que es mejor alternativa que el sorgo. Entonces, a nivel país, el sorgo viene en vías de desaparición. Con el girasol pasa algo parecido, nos encantaría que haya más girasol en Uruguay. Estamos apoyando el cultivo, pero tiene algunos problemas agronómicos que son difíciles de resolver. Los pájaros son un problema en la agricultura, la paloma mayormente, y como alimentamos cada vez más ganado, las poblaciones de palomas tienen alimento todo el año, y cada vez crecen más. Hay algunos cultivos que son muy susceptibles a los pájaros.

Sebastián Mazzilli, director del Sistema Agrícola Ganadero del INIA. Foto: Ignacio Dotti

El ingreso de la colza y la carinata como cultivos ¿desplazó a algún otro?

Uruguay tiene más colza que Brasil, que Paraguay y que Argentina. Somos un país rarísimo, somos los que más hacemos colza de Sudamérica, fuimos los primeros y vendemos casi toda la colza a Europa para consumo humano. Entonces, tiene una cantidad de requisitos de producción que la hacen un cultivo bastante moderno. Alur [Alcoholes del Uruguay] fue muy importante en la colza y armó un plan porque [la] precisaban para hacer biodiesel. El girasol estaba complicado sanitariamente, y pagaron bastante más que el mercado y sostuvieron la producción varios años. Entonces, cuando empezó el precio internacional a subir y los exportadores entraron al mercado, ya tenían una base de productores que conocían el cultivo. Cuando subió el precio estábamos recontrapreparados, cosa que no le pasó a otros países. Teníamos investigación, información publicada, manejo y productores que se habían pegado varios palos en el campo y un cultivo que no desplazó nada, [sino que] sumó. Un millón cien mil hectáreas es el área física que hacemos de cultivos en el litoral y en el sur del país. De trigo hacíamos 200.000 hectáreas. Entonces, la diferencia quedaba [en] el invierno pelado. ¿Qué tuvo que hacer el gobierno? En 2013, el plan de uso del suelo, porque en definitiva el modelo argentino de ‘hacemos soja, en el invierno no hacemos nada, dejamos que se acumule agua y volvemos a hacer soja’, es un modelo que funciona en un ambiente donde el suelo tiene un vaso muy grande que acumula mucha agua. Entonces yo dejo que no crezca nada, pero acá en Uruguay, primero que nuestro vaso de agua es chiquito, faltan unos días de agua y nos estamos quejando. El vaso es chiquito, entonces se llena rápido y tenemos tormentas muy fuertes. Si no tenemos el suelo cubierto con algo creciente, genera erosión. Entonces, una respuesta a eso fue [ese plan]. Los productores tenían que hacer en invierno un cultivo de cobertura, un cultivo de servicios. ¿Qué impulsamos desde la ciencia? Generemos otros cultivos en el verano que produzcan más biomasa. Por eso va creciendo el maíz [e] intentamos que crezca el sorgo. La cebada fue otro aliado en el invierno.

La colza sustituyó cultivos de servicio [y] cultivos de cobertura por cultivos de renta, y hemos comprobado que hacer colza corta el ciclo de enfermedades, tiene una cantidad de ventajas que mejora el cultivo siguiente y mejora el otro cultivo. El suelo no tiene que descansar, el suelo precisa tener actividad biológica todo el año.

Casi toda la carinata que se cultiva es para combustibles SAF [Sustainable Aviation Fuel, por sus siglas en inglés], que son combustibles para aviación. El mundo de la aviación se comprometió para el 2050 a hacer balance neutro de carbono y tiene que buscar aceites en el mundo, que es la alternativa al petróleo. Y ahí nosotros entramos.

El INIA y la extensión

El INIA, por ley o por mandato, no hace extensión. Nosotros no somos un instituto de extensión. Capaz que en ganadería uno puede pensar que el Plan Agropecuario puede ser la pata de la extensión, pero en el sistema agrícola no tenemos una institución. Nosotros tenemos que invadir un poco ese terreno que no es por ley. Yo podría hacer investigación y generarla y dejarla ahí, pero más que nada en los últimos tiempos, vía generar un producto, hemos llevado la extensión a ese nivel de generarle la herramienta, la aplicación web o la página, o la información fácil para que el técnico pueda decidir. Entonces, esa es una discusión que siempre tenemos, hasta dónde vamos. Porque si yo genero un artículo, un paper o público en una revista, es más difícil que vos tengas tiempo de ver eso. Y yo tengo, como una universidad de Estados Unidos, equipos que van al campo y conversan con el productor y hacen cosas. Entonces llegamos hasta la investigación, somos investigadores [y mediante] charlas generamos información, a través de aplicaciones fáciles. Más que nada hemos impulsado mucho las herramientas. Si entrás en la página de INIA hay una cantidad de herramientas.

Las nombrás siempre juntas a la colza y la carinata, pero se usan para diferentes cosas.

Son primas. La colza es Brassica napus y la carinata es Brassica carinata. Colza y canola es lo mismo. Sembramos colza para consumo humano y de excelente calidad, y la carinata es todo lo contrario. No es para consumo humano, por eso puede ir a biocombustibles y es una especie distinta. Y hay otra especie que está entrando, que también es otra Brassica, se llama Camelina sativa, y también es para aceite SAF. Otro cultivo que estamos empujando, pero que el área va a crecer mucho más lento, es el lupino, que hay varias especies; hay unos para consumo humano, otros para consumo animal. Todavía no tiene un mercado de exportación tan claro, pero para el consumo interno es otra diversidad invernal. Es como una soja de invierno.

Como investigador tenés variables fijas, estables, como el clima, el suelo, el agua, pero después otras que no manejás, como el precio de la tierra, del arrendamiento, los precios internacionales de los productos. Supongo que esto genera ruido a la hora de encontrar soluciones.

Los buenos productores son los que menos se cambian. Son los que han logrado una secuencia de cultivos. A veces, el mercado desbalancea, pero cuando uno se mueve solo por el mercado, la embarra, porque de repente empezás a hacer colza sobre colza, y empezás a generar una cantidad de problemas agronómicos. Cuando uno [observa] a los productores de punta, [ve que] tienen [una] secuencia de cultivo, se mueven un poquito, pero mantienen secuencia, porque saben que en el largo plazo eso le va a dar un mejor suelo, y para el mismo ingreso, para la misma cantidad de energía que vos le pongas al sistema en fertilizante, agroquímico, vas a tener el mayor rendimiento. Ahí está la clave que queremos trabajar para evitar esos grandes cambios.

Cultivo de sorgo en el departamento de Canelones. Foto: Gianni Schiaffarino (archivo, febrero de 2026)

Hay una relación entre agricultura y ganadería que pasa por las pasturas. ¿Todas las pasturas que se producen son para consumo interno?

Todo el forraje que se produce en Uruguay es para consumo interno, lo consumen los feedlot, la ganadería. Lo que sí es importante, un mercado que viene creciendo y que queremos que crezca más, es el mercado de semillas, porque Uruguay produce semillas, cultivares forrajeros, y hay muchas empresas que están exportando las semillas, exportan la genética a otros países, y eso está bueno. Yo ya hago pastura en un sistema agrícola y capaz que hasta lo puedo regar [e] implementar otras medidas de manejo, porque las productos que estoy produciendo ya no son solo el pasto que se come la vaca, que tiene un valor, sino que es esa semilla, que la voy a poder exportar al exterior a un precio bueno.

¿El productor ganadero es el mismo que produce el forraje?

Hay de todo. Vas a tener productores agrícolas puros, que solo hacen agricultura, y de repente tienen un feedlot que produce su grano, su forraje para ese feedlot. Después hay productores agrícola ganaderos que, en definitiva, son los mismos. Hay sistemas integrados; los sistemas ganaderos más pastoriles están integrados. Nadie compra forraje a gran escala. Hay muchos productores que son solo ganaderos y otros que son solo agrícolas. Pero alguien que es solo ganadero produce su forraje, no compra la pastura. Los mejores sistemas de manejo de pastoreo siempre están en los tambos. Nosotros tomamos la información que se genera de manejo en los tambos y estamos tratando de aplicarla al sistema agrícola.

Perfil

Sebastián Mazzilli es ingeniero agrónomo egresado de la Facultad de Agronomía (Fagro) de la Universidad de la República en 2005. En 2006 recibió el título de Especialista en Cultivos de Grano de la Universidad de Buenos Aires (UBA). En 2015, también en la UBA, se doctoró en Ciencias Agropecuarias. Es investigador en la Fagro, docente grado 3 e integra el grupo disciplinario de Ecofisiología y Manejo de Cultivos. Es encargado del curso de Ecofisiología de Cultivos de tercer año en el Centro Universitario Región Litoral Norte y responsable de un curso de posgrado de Modelos de Simulación.

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