El salario presidencial y otros cargos electivos o de confianza suele ser un motivo de debate que se reitera período tras período. En esta ocasión, se divulgó en redes sociales el listado actualizado de salarios presidenciales de los países de las américas y llamó la atención el puesto alcanzado por los mandatarios de Uruguay, que logra ubicarse dentro del podio por encima de países de población y renta superiores a las de nuestro país. Muchos usuarios consultaron al BOT de la diaria Verifica si era real.
De acuerdo a la lista, el presidente de Uruguay percibe un salario mensual de 26.000 dólares, con lo que logra el segundo puesto, solo por detrás del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que percibe un ingreso mensual de 33.000 dólares. Tercero se ubica Canadá, país que otorga a su primer ministro un salario mensual de 24.750 dólares.
Le siguen los presidentes de Guatemala (U$S 15.000), Chile (U$S 11.619), Perú (U$S 10.000), Colombia (U$S 9.500), Brasil (U$S 9.200) y México (U$S 7.000). Cierran el listado los mandatarios de Ecuador (U$S 5.000), Bolivia (U$S 3.600) y Argentina (U$S 3.000).
El posteo original superó el millón de visualizaciones y tuvo una gran viralidad en la región. En el caso de Argentina, el presidente de ese país, Javier Milei, compartió la publicación celebrando su posición más “austera” en el ranking. “Seguro que esto no te lo dirán”, afirmó el mandatario, en un mensaje que alcanzó casi el medio millón de visualizaciones.
Asimismo, el debate se trasladó al ecosistema de redes uruguayo, donde se discutió el elevado sueldo percibido por el mandatario en uno de los países de menor población del continente. Mientras algunos usuarios cuestionaron el salario señalado, surgieron versiones contrarias respecto a un supuesto “error” en el dato, al señalar que la cifra atribuida a Yamandú Orsi corresponde al salario bruto, que se sitúa en 1.116.000 pesos, mientras que el salario neto, una vez descontados los impuestos, oscila en el entorno de los 595.000 pesos, un 50% menos. Estos datos surgen del esquema de remuneración disponible en el sitio web de Presidencia de la República.
Sin embargo, el ranking está elaborado con base en el salario bruto de cada país. Si se hiciera con base en el salario líquido, la comparativa sufriría escasas variaciones. El presidente de Estados Unidos percibe un salario anual de 400.000 dólares, que no recibe actualizaciones desde 2001, y que se traduce en los 33.000 dólares mensuales señalados en el posteo. Sin embargo, los ingresos de los mandatarios no están exentos del pago de impuestos federales a la renta, por lo que el salario líquido resultante es del entorno de 250.000 dólares anuales, aproximadamente 20.000 dólares mensuales. Situación similar ocurre con el salario de 320.000 dólares anuales que percibe el primer ministro de Canadá, al que se aplica un 45% de impuestos a la renta.
Por otra parte, el sueldo del mandatario de Guatemala, que históricamente fue uno de los más altos de América Latina, fue reducido un 25% en marzo de 2024 por orden del presidente Bernardo Arévalo, por lo que pasó de 19.000 a 13.300 dólares de acuerdo al cambio actual.
Quien se ubica último en la lista, Javier Milei, percibe un salario mensual bruto de 4.066.018 pesos argentinos, cifra que permanece congelada desde el comienzo de su mandato en diciembre de 2023. Sin embargo, el monto en dólares sufrió una reducción sostenida desde entonces debido a la depreciación de la moneda local, hasta ubicarse en 2.950 dólares mensuales.
¿Cómo se fija el salario del presidente en Uruguay?
A comienzos de enero de 2025, sobre el final del mandato de Luis Lacalle Pou, el entonces presidente también fue señalado de recibir el salario mensual más alto de América Latina. Esto inició una discusión que se reitera gobierno tras gobierno y que suele recaer en críticas a quienes ostentan los cargos públicos. No obstante, los salarios de los mandatarios en Uruguay no son designados por iniciativa del Poder Ejecutivo, sino que su ajuste se determina por el Parlamento previo a cada elección nacional.
Según lo dispuesto por el artículo 154 de la Constitución, los salarios de quienes ejerzan como presidente y vicepresidente de la república serán fijados por ley “previamente a cada elección sin que puedan ser alteradas mientras duren en el desempeño del cargo”. Estos ajustes se realizan sobre un nivel salarial fijado por el Decreto-Ley N° 15.698 de diciembre de 1984, que a su vez recibió un ajuste al alza del 20% en 1989.
Desde entonces, los salarios de los dos puestos con mayor jerarquía en el Estado uruguayo reciben el mismo aumento que el dispuesto para el resto de los funcionarios de la administración pública, lo que derivó en los niveles salariales actuales.