“Área recuperada por vecinos”. La frase está estampada en un cartel del Parque de los Pájaros, ubicado en Marindia, Canelones. Precisamente está situado en el padrón 558, donde en la década de 1990 existía un basurero ilegal que fue desarticulado por Blanca Velázquez, una vecina de la zona. Ella e integrantes de la comunidad asumieron el mantenimiento y diseño del espacio verde. En una entrevista con Soldeleste, contó que la movilizó el amor por la naturaleza y las infancias. Ha plantado más de un centenar de árboles nativos, conserva los que están y, en algunas ocasiones, creó obras con trozos de madera donde “les daba vida dándoles color”. “Nadie me obligó [a impulsar el parque]. Fue una idea mía solamente por no ver el basural y porque quería hacerle algo a los chicos. A la redonda no había absolutamente nada para los niños. ¡Yo los veo bajar de los autos y es una felicidad!”, describió en su momento.
Al sur de este predio se encuentra el padrón 3286, que tiene una superficie de 242.584 metros cuadrados y da a la costa. Según un informe de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, “aproximadamente la mitad del padrón se encuentra dentro de los 250 metros de la línea de costa, lo cual indica su localización dentro de la faja de defensa de costa”. En el documento técnico se afirma que en el padrón “predomina una matriz de vegetación nativa y exótica”. Además, expresa que en la zona oeste se destaca “la presencia de cárcavas que se extienden desde el padrón 558 hasta la playa”. En 2024, la empresa Malaika Resort SA, propietaria del padrón 3286, empezó los trámites para fraccionar el territorio. Obtuvo el visto bueno de la Intendencia de Canelones y en mayo de este año presentó la comunicación del proyecto ante el Ministerio de Ambiente. En este último texto, al que accedió la diaria, la empresa destaca que generarán “11 manzanas a ocupar con un total de 101 lotes” y, como ejemplos de contrapartida, plantea que cederá al dominio público “una franja paralela a la costa de 150 metros desde la línea de la ribera” y que generará puestos de trabajo. Un grupo de vecinos y vecinas, al tomar conocimiento de la iniciativa privada, comenzaron a movilizarse y piden crear el Parque de los Barrancos con una “cogestión comunitaria para la restauración” del predio.
La iniciativa privada
En la comunicación que el privado presentó ante el Ministerio de Ambiente –que aún debe expedirse y otorgar o no la autorización ambiental– describe que el proyecto de fraccionamiento fue aprobado por la Intendencia de Canelones. Señala que el padrón que quiere modificar tiene “en su mayor parte un alto grado de transformación antrópica”. Sostiene que el predio “ha estado sujeto a varias intervenciones a lo largo de décadas, tales como plantación de especies forestales exóticas, introducción de especies ornamentales e incorporación puntual de especies nativas con posterior dispersión natural”. En esta línea, resalta que hay una “afectación recurrente por ingreso vandálico, incendios, vertido de residuos, tala” y lo atribuye a “la dificultad de control en un predio de gran superficie ubicado en plena zona urbana”.
Parque de los Pájaros, en Marindia. Foto: Grupo Protección del Parque de los Pájaros
Manifiesta que “hay algunos sectores que es pertinente revalorizar” como, por ejemplo, “la franja costera que abarca el cordón de médanos primarios, donde hay sistemas de matorral y pastizales psamófilos, así como pequeños humedales”. Sin embargo, entiende que “el terreno está cubierto de abundante vegetación, con notoria dominancia de especies exóticas, varias de ellas invasoras”. A partir de un relevamiento contratado, consigna que “un 77% del predio tiene cobertura vegetal de especies exóticas” y “el resto de la superficie, en las zonas costeras, está ocupada por matorral psamófilo, así como pastizales psamófilos de tipo denso y laxo, con presencia de invasoras alternando con nativas”.
Malaika Resort SA quiere construir “11 manzanas a ocupar con un total de 101 lotes”. En el norte, resalta, “las manzanas tendrán terrenos de aproximadamente 500 metros cuadrados” y las restantes serán con superficies “iguales o mayores a 800 metros cuadrados”. Aunque aclara que “las manzanas de primera línea respecto a la costa tendrán terrenos de más superficie (10 lotes en total), alcanzando 3.950 metros cuadrados el de mayor tamaño”. Subraya que “cederá a dominio público” una “franja paralela a la costa de 150 metros desde la línea de la ribera”, una “amplia superficie a lo largo del barranco existente del lado este que quedará conformada como espacio público del fraccionamiento que continuará el Parque de los Pájaros de Marindia hasta la costa” y el “vértice suroeste del predio destinado a espacio público para recuperación y conservación de matorral psamófilo”. El proponente también hizo consultas a UTE y OSE para ampliar hasta su predio la red de abastecimiento de energía y agua potable y aclara que “la zona no cuenta con sistema de saneamiento público” por lo que “los proyectos de vivienda en los predios particulares resultantes del fraccionamiento deberán contar con sistemas individuales de disposición de efluentes”.
El privado esgrime que la iniciativa inmobiliaria podría “favorecer la biodiversidad, para lo que es necesario el control de especies invasoras a fin de dar lugar al desarrollo de nativas”. Destaca que la obra generará “puestos de trabajo y adquisición de insumos y servicios, favoreciendo la actividad económica de la zona”. Asimismo, defiende que “las inquietudes recabadas de la comunidad local fueron tenidas en cuenta para el diseño del proyecto”. Esto se desprende de una “consulta a nivel local mediante entrevistas semidirigidas” que llevaron adelante al iniciar el proyecto. “La mayor parte de las personas consultadas no plantearon ninguna objeción al proyecto ni realizaron planteos. En varios casos se vieron propicios a que se anexara el predio al resto del balneario. En algunos casos surgió la preocupación de proteger la zona vinculada al Parque de los Pájaros, que es adyacente al barranco. En el diseño del fraccionamiento se previó, de hecho, que todo el sector del barranco pase a ser una franja pública boscosa”, dice el texto. La empresa también menciona que: “Se trata del único predio de la costa de Marindia que no está aún integrado al área urbanizada, a pesar de que en la normativa departamental su destino como tal está previsto. No aplica por lo tanto en este sector de la Costa de Oro la posibilidad de desarrollo de otros proyectos similares”.
Proteger “uno de los últimos grandes pulmones verdes de Marindia”
Tras tomar conocimiento de la iniciativa en 2024, se articuló el Grupo Protección del Parque de los Pájaros, Barrancos y Dunas de Marindia. Hace unos días, sus integrantes lanzaron una petición vía web para recoger firmas en contra de la iniciativa inmobiliaria. Declaran que el padrón 3286 es “uno de los últimos grandes pulmones verdes de Marindia” y que “alberga más de 100 especies de aves que también visitan el barrio y al Parque de los Pájaros, además de otros seres vivos y procesos ecosistémicos y sociales de relevante conservación”. Sostienen que esto “hoy está amenazado” por el proyecto de Malaika Resort SA que, de concretarse, “generaría graves impactos socioambientales”.
Achará en el Parque de los Pájaros, en Marindia.
Foto: Julio Castillo
“El proyecto nunca fue presentado a la vecindad para poder opinar y el relevamiento de percepción social carece de rigor técnico, sin embargo, el emprendimiento se presenta con una supuesta percepción positiva de la comunidad. La formación del Grupo Protección del Parque de los Pájaros, Barrancos y Dunas de Marindia y sus reuniones desde 2024 es una prueba de que la comunidad no quiere el fraccionamiento de este padrón”, aseveran.
Plantean que la iniciativa genera el “incumplimiento de la Directriz Costera y del Plan Local Costa de Oro”, además de la “vulneración de área mínima de 800 metros cuadrados por padrón exigida por normativa”. En este contexto, le exigen a las autoridades nacionales y departamentales “detener el fraccionamiento”, “expropiar el predio para consolidar su pertenencia al Sistema de Espacios Verdes como Parque Costero, como indica el Plan Local Costa de Oro” y “crear el Parque de los Barrancos e implementar una cogestión comunitaria para la restauración, educación y turismo ambiental, articuladamente con el Parque de los Pájaros y Rincón de las Infancias”.
Ana Lía Ciganda es vecina del municipio de Salinas, también es magíster en Manejo Costero Integrado e integrante del Grupo Protección del Parque de los Pájaros, Barrancos y Dunas de Marindia y de la Red Unión de la Costa. “Para nosotros el valor de este espacio va más allá de si las especies que hay son de interés para la conservación a nivel nacional. El parque costero tiene valor porque es un pulmón verde, que alberga fauna, porque tenemos registradas casi 150 especies de aves. De hecho, por eso se llama el Parque de los Pájaros, porque hay muchas aves y muy diversas”, explica. Ella resalta que en la comunicación del proyecto de la empresa existe una deuda con respecto a las aves, que define como uno de los “valores claves” del territorio, porque utilizan un relevamiento de 2010, que fue llevado adelante por un profesional y con otro cometido.
Al consultarle cómo se sienten con la aparición de este proyecto inmobiliario, Ciganda responde: “No valoran el esfuerzo que hace la gente para gestionar, conservar, cuidar y recuperar un espacio. El Parque de los Pájaros era un basural. En este caso, la que más puso esfuerzo, tiempo y su vida es Blanca Velázquez”. Agrega que “cuando conviene, está buenísimo que haya vecinos organizados y que gestionen, pero cuando molestamos, directamente nos ignoran, no nos dan información, nos tratan como si fuéramos ignorantes”. Enseguida, comenta que ha sido difícil acceder a información sobre la iniciativa. Hasta el momento, el Ministerio de Ambiente fue el único organismo gubernamental que les respondió de forma parcial. “Nosotros elegimos este lugar para vivir por determinados valores y sentimos que esos valores están bastante amenazados”, lamenta.
“El desarrollo de proyectos de urbanización en la zona podría poner en riesgo los valores naturales y culturales actuales”
En febrero de 2025, tras un pedido del Grupo Protección del Parque de los Pájaros, Barrancos y Dunas de Marindia, el Instituto de Ecología y Ciencias Ambientales de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República elaboró un informe donde caracterizó los principales elementos del parque costero para definir “elementos estratégicos de conservación e identificar las principales líneas de acción”. Cabe aclarar que no se analiza al proyecto inmobiliario. El documento técnico, firmado por los investigadores Ismael Díaz y Patricia Gallardo, describe que el Parque de los Pájaros “combina una zona agreste con alta diversidad de especies vegetales, con esculturas de madera y juegos”. “Es un parque de alto interés para las infancias de la zona pero que también cuenta con senderos atractivos para todas las edades y con alta potencialidad para el desarrollo de proyectos de educación ambiental”, indica. Recuerda que, en 2021, este lugar fue declarado de interés departamental por la Intendencia de Canelones.
“A lo largo de toda la costa uruguaya son numerosos los ejemplos de intervenciones antrópicas que cambiaron la dinámica costera, generando procesos erosivos conducentes a la pérdida del bien común playa y con ello la afectación del turismo, pérdida de calidad de vida de los pobladores permanentes y destrucción de infraestructura urbana”, expresa el informe. Añade que, en la Costa de Oro y Ciudad de la Costa, “han ocurrido intervenciones que fijaron los campos de dunas cuando se plantó sobre ellas vegetación exótica” y, a su vez, “la construcción de viviendas sobre la zona litoral activa, así fueran irregulares o promovidas por particulares dueños de predios privados, ha llevado a la fijación e inmovilización de las dunas”.
El documento identifica “aspectos para profundizar” en su estudio. Por ejemplo, propone la “evaluación de estrategias de retiro progresivo de especies exóticas y sustitución por especies nativas”, el “relevamiento de las acciones individuales y colectivas realizadas en la zona para la conservación del parque, las cárcavas y la playa” y “una caracterización exhaustiva de los valores naturales de la zona, con énfasis en la descripción florística y faunística”.
“Los padrones 558 y 3286 ya han sido identificados para ser parque costero por la Comuna Canaria. No obstante, al momento no cuentan con una estrategia definida de gestión ni planes para su manejo y protección. Estos padrones se consideran de alto valor para la comunidad local y son altamente valorados por la población visitante. El Parque de los Pájaros, la biodiversidad de especies vegetales y de aves, las geoformas y la playa, por su singularidad, serían un gran aporte a la red de parques canarios”, detalla el informe técnico.
Pone sobre la mesa que la historia del parque es “un ejemplo exitoso de la gestión realizada por la comunidad y es una excelente referencia para procesos de educación ambiental”. Sin embargo, alerta que “la zona presenta fragilidad ambiental y además se ve amenazada por las deficiencias en el manejo de pluviales y saneamiento”. “El desarrollo de proyectos de urbanización en la zona podría poner en riesgo los valores naturales y culturales actuales”, advierte el equipo. Por último, enfatiza la “necesidad” del cumplimiento del artículo 7 de la Ley 19.772, que establece a la “gestión integrada del espacio costero como herramienta de manejo de las distintas actuaciones que se realicen el área, incorporando la participación de instituciones del Estado y actores sociales”.