La Asamblea por el Agua del Río Santa Lucía, una de las organizaciones que han defendido históricamente una de las principales cuencas destinadas a la potabilización en el país, emitió un comunicado en el que denuncia la “falta de acciones y de información confiable” vinculada a la calidad del curso de agua homónimo a su nombre “por parte de organismos responsables” en “todos los niveles de gobierno”. “La calidad del agua del río es un problema que se viene agravando desde hace muchos años. En las últimas semanas, esta situación tiene muy preocupada a la población debido a dos problemáticas concretas: el agua distribuida por OSE con color, olor y sabor en el área metropolitana; y, por otro lado, la presencia de coliformes en distintas partes del río”, dice el texto.
La organización califica de “inaceptable” que “OSE y Ursea [Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua] no den explicaciones sensatas sobre el estado del agua que llega a los hogares, que claramente no cumple con la normativa de agua potable”. Remarca que “es más preocupante aún que OSE y el Ministerio de Ambiente no estudien seriamente las causas de lo que ha estado ocurriendo las últimas semanas y no tomen medidas para hacer frente a esta situación”. A su vez, entiende que “en este tema tan importante para la salud, es grotesca la ausencia del Ministerio de Salud Pública”.
En las últimas semanas, la Intendencia de Canelones difundió que dos playas –Parador Tajes y Santa Lucía– estaban inhabilitadas para el baño por el elevado registro de coliformes. “Las playas del río Santa Lucía presentan problemas de coliformes desde hace varias semanas, y el problema, lejos de resolverse, se agudiza”, indica la organización. Destaca que el accionar de la comuna “no considera el tema integralmente, sino que se limita a informar cuando una playa sobrepasa el máximo permitido, llegando al ridículo de tener criterios distintos para playas que están a unos pocos metros”. “Las causas posibles son varias; hay ciudades que vierten sus aguas servidas directamente al río, incluida Santa Lucía en algunas situaciones. De por sí la cuenca está muy arrasada por el modelo productivo actual, con un Estado que no fiscaliza y grandes productores que incumplen normativas. Además, hay industrias que vierten sus desechos a la red de saneamiento y un ejemplo de ello es la fábrica de grasa de Santa Lucía, la cual tiene décadas de denuncias sin que las autoridades tomen acciones”, lamenta la Asamblea por el Agua del Río Santa Lucía.
La organización considera que los ministerios de Ambiente, de Ganadería, Agricultura y Pesca, de Industria, Energía y Minería, de Salud Pública, OSE, las intendencias –la cuenca del río Santa Lucía abarca territorio de Lavalleja, Florida, Flores, Canelones, San José y Montevideo–, la Ursea y los municipios están “omisos” ante esta situación. “Hace décadas que desde las organizaciones sociales y la academia se viene proponiendo medidas que consideran la situación del río Santa Lucía en forma integral, que mejorarían la calidad del agua y también amortiguarían sequías e inundaciones. Han sido ignoradas por todos los gobiernos de turno. Tratándose de un curso de agua en el que se pueden tomar medidas a nivel nacional, ya que no es una cuenca compartida con otros países, y que es fuente de agua para el 60% de la población del país, no se puede aceptar que el río haya llegado a esta situación sin tomar medidas eficaces”, plantea.
La organización recuerda que “el río no es solo el agua que circula por sus cauces; el río es agua y los territorios fluviales donde todas las actividades de la cuenca lo afectan”. “El cambio en el uso del suelo en los últimos 30 años es preocupante, entre 1990 y 2019, se perdió un 30% del campo natural en la cuenca”, señala y, a su vez, resalta que investigaciones constataron que “un 80% de los aportes de fósforo proviene de actividades agrícolas”. “A los monocultivos y la actividad industrial se suman la falta de saneamiento, los represamientos ilegales, las areneras y la tala de monte nativo. Todo a la vista de las comunidades y sin acciones por parte de los gobiernos”, agrega. También pone sobre la mesa que hasta el momento no han sido recibidos por el presidente de la República, Yamandú Orsi. “Exigimos que se analicen y se publiquen las causas de la situación crítica que tiene el río, se informe con responsabilidad a la población y se tomen medidas de forma urgente”, finaliza la misiva.
Marcos Umpiérrez, integrante de la Asamblea por el Agua del Río Santa Lucía, dijo a la diaria que desde comienzo del siglo han pedido reuniones con los sucesivos presidentes, pero, hasta ahora, no han tenido respuesta y “siempre ha sido dificultoso que nos reciban”. “Mientras se habla de Neptuno, de represas, de Casupá y es todo un tire y afloje político, el río se sigue degradando, la fuente de agua potable más importante que tenemos está completamente descuidada. Con las problemáticas que tiene el río, OSE tiene que invertir más en potabilización. Si el río se cuidara realmente, no tendríamos los problemas que tenemos y sería mucho más barato potabilizar. Una cuenca sana es una cuenca que te da el agua bruta, la materia prima principal, en buenas condiciones”, expresa.