“El propósito de nuestra organización es la defensa y la protección de los cielos oscuros. ¿Por qué? Porque se están perdiendo. Los cielos oscuros, los cielos nocturnos, desde hace un tiempo y debido a la contaminación lumínica, ya no son lo que eran antes”, plantea Fabiana Guadalupe, integrante de Red Pro Cielos Oscuros Uruguay, a los diputados y diputadas que integran la Comisión de Ambiente, según consta en la versión taquigráfica de una sesión a la que fue invitada. La organización fue fundada a mediados de 2023; está compuesta por “ciudadanos y ciudadanas” que tienen “varios perfiles”, que van desde académicos, astrónomos, geólogos, empresarios, maestros, docentes y vecinos. Dos de sus cometidos son “la divulgación científica de los cielos como patrimonio de la humanidad” y “la prevención de la contaminación lumínica”. Con este objetivo, tienen previsto reunirse con legisladores de todas las fuerzas políticas para crear un proyecto de ley con apoyo unánime. Elaboraron una propuesta y están en una etapa de intercambio. Tal como dijo la investigadora especializada en contaminación lumínica Florencia Reichmann a la diaria, hasta el momento, en Uruguay “no hay ninguna reglamentación ni normativa que limite la emisión de luz nocturna artificial”.
Red Pro Cielos Oscuros Uruguay busca, según consta en el texto que difundió en el Parlamento, “reducir la contaminación lumínica mediante criterios técnicos que permitan mantener la seguridad, disminuir el gasto energético y preservar un recurso natural y cultural”. Pone sobre la mesa que la luz artificial nocturna puede afectar a aves migratorias, insectos polinizadores, murciélagos, anfibios, ecosistemas costeros y rurales. Resume que “la biodiversidad uruguaya puede verse perjudicada por una iluminación inadecuada”. A su vez, remarca que la sobreexposición durante la noche puede alterar “el sueño, los ritmos biológicos y la producción natural de melatonina”. “El cielo estrellado forma parte del patrimonio natural y cultural del país. Las nuevas generaciones están perdiendo la posibilidad de observar la Vía Láctea desde muchas zonas urbanas”, insiste en la misiva. Esto es un hecho que está registrado. Según el Atlas Mundial del Brillo Artificial del Cielo Nocturno, publicado hace una década en la revista Science Advances, el 80% de la población mundial vive bajo contaminación lumínica y para un tercio la Vía Láctea está oculta por esta misma razón.
Encendiendo estrellas de a poquito
En el texto, Red Pro Cielos Oscuros Uruguay remarca que el proyecto de ley “no busca apagar ciudades”, “no afecta la seguridad pública”, tampoco “impide el desarrollo económico” y “no obliga a sustituir toda la iluminación existente de inmediato”. “La propuesta debe plantearse como una transición gradual hacia una iluminación más eficiente”, esgrime. Enseguida, resalta que la iniciativa parlamentaria incluso puede llegar a convertirse en una “oportunidad” para Uruguay en materia de “astroturismo”. Dice que esto “genera actividad económica en zonas rurales”, “desestacionaliza el turismo” porque “atrae visitantes todo el año”, “complementa el turismo de naturaleza” y “requiere inversiones relativamente bajas”. Subraya que el país podría generar “rutas de observación astronómica”, “parques de cielo oscuro” e incluso “observatorios turísticos”. Entiende que son varios departamentos que tienen gran potencial y destaca Rocha, Flores, Lavalleja, Tacuarembó, Cerro Largo y San José.
Asimismo, menciona ejemplos de primeros pasos en materia de regulación e impulso a la protección de los cielos oscuros. “Rocha está trabajando en la creación de una ordenanza de zonificación de los cielos con el Centro Universitario Regional Este. La Serena fue galardonado por la Fundación Starlight como comunidad emergente que cuida los cielos oscuros. En Lavalleja, la Junta Departamental declaró los cielos de Villa Serrana como patrimonio del departamento. En Canelones se está trabajando con la Universidad de la República (Udelar) en educar a los vecinos para prevenir la contaminación lumínica. Las Toscas y Gregorio Aznárez tuvieron sus jornadas bajo las estrellas. Maldonado apoya la labor de Red Pro Cielos Uruguay, poniendo el traslado y alojamiento a divulgadores astronómicos que van a siete localidades del departamento a dar charlas”, relata en la misiva.
La organización considera que el proyecto de ley debería reconocer al cielo nocturno como “patrimonio natural”, “recurso científico”, “recurso turístico” y como un “bien ambiental a proteger”. También manifiesta que debería regular el alumbrado exterior para establecer que “la luz se dirija hacia el suelo” y que “se evite la emisión directa al cielo” y el “deslumbramiento”, además de reducir la luz azul. Otro punto que entiende importante es la creación de “áreas de protección especial” como las “reservas de cielo oscuro”, “áreas de interés astronómico” y “zonas de protección paisajística nocturna”. Por otro lado, busca exigir evaluaciones de impacto lumínico para “grandes emprendimientos turísticos, proyectos industriales, parques logísticos e infraestructuras de gran escala”. Finalmente, apunta a la “educación y sensibilización” promoviendo “observaciones públicas”, “campañas sobre iluminación responsable” y “programas”.
“Uruguay tiene la oportunidad de proteger hoy un patrimonio que otros países ya están perdiendo: la posibilidad de ver un cielo estrellado de calidad, generando al mismo tiempo beneficios ambientales, energéticos, culturales y turísticos”, insiste.
El encuentro con los legisladores y el después
Victoria Marinari, integrante de Red Pro Cielos Oscuros Uruguay, según consta en la versión taquigráfica, entiende que la contaminación lumínica “afecta a la biodiversidad” porque, por ejemplo, “la reproducción de muchas especies de plantas, animales y hongos se asocia con los ciclos de oscuridad y luz”. “Hay sitios del mundo en que una de las formas de proteger un humedal para que las especies se desarrollen convenientemente es la gestión de las luminarias. La eficiencia energética, las luminarias eficientes, amigables con los cielos oscuros, gastan menos. Es un tipo de contaminación que fácilmente, con un cambio de paradigma, se puede recuperar. No es como otras formas de contaminación, que cuando generan el impacto ya es casi irreversible. En este caso, sí es posible”, expresa. Enseguida, afirma que hay localidades que “tienen su encanto turístico” que, “al iluminarlas de forma ineficiente”, lo pierden y sucede “todo este derrame a nivel ambiental y de salud de las personas”. Insiste en la necesidad de “construir un camino a efectos de que exista un marco legal” y declara que “también a nivel turístico y de desarrollo local tiene su relevancia”.
Teresa Aishemberg, que se presenta ante los diputados y diputadas como “empresaria del turismo rural”, comenta que extranjeros de otros países “vienen a ver el cielo oscuro a Uruguay”. “Es muy importante esta red porque tiene profesionales y uno puede invitarlos a que nos lean los cielos, y la gente se va con un valor agregado que en su país no tiene. Eso atrae a más turistas y hace que se derrame en el pueblo, en los alrededores [...]. Si nosotros mantenemos el país oscuro, en términos de cielo, creo que sería una buena manera de cuidado de la biodiversidad, de la sostenibilidad”, comenta. Álvaro Echaider complementa: “No se trata de iluminar menos; se trata de iluminar mejor, de ser más inteligentes, de articular todas estas dimensiones que parecen estar en conflicto, pero no lo están [...]. Otros países lo han resuelto bien. Lo que queremos es anticiparnos a problemas que otros ya sufrieron y tuvieron que mitigar, o están sufriendo y todavía no los tienen bien resueltos”.
Cuenta que él es rematador y operador inmobiliario y que “en todo el país hay una conciencia creciente en torno a esto”. “Hay departamentos que están avanzando en normativas y está maduro el momento para que el Parlamento tome el tema y genere una normativa nacional simple, corta, pero que dé un marco para todo lo que está pasando y que permita que el futuro nos encuentre de mejor manera que lo que está encontrándonos hoy. Sentimos que es una oportunidad adecuada”, resalta.
Fabiana Guadalupe, también de Red Pro Cielos Oscuros Uruguay, cataloga el tiempo como “tirano” y, por esta razón, les propuso a los legisladores formar un grupo de trabajo para articular el proyecto de ley, donde también podrían participar otros técnicos de la Udelar. “Realmente creemos que Uruguay está preparado para tener una ley de protección de los cielos. Si nosotros ponemos esto en la agenda pública y encontramos en ustedes los aliados que estamos necesitando, podemos hacer una linda obra para el futuro, para todos los que vienen”, agrega.
La organización dejó tres pedidos concretos en la Comisión de Ambiente de la Cámara de Representantes: “reconocer legalmente la contaminación lumínica como una forma de contaminación ambiental”; “crear áreas nacionales de protección de cielo oscuro”; “incorporar criterios de iluminación eficiente y responsable en la normativa nacional y departamental”. El miércoles tuvieron una reunión particular con la diputada Elianne Castro y el edil Federico Paganini, del Partido Colorado. Durante el encuentro, acordaron profundizar sobre la propuesta de Paganini de instalar iluminación en siete playas de Montevideo, que causó preocupación por sus posibles impactos. En este contexto, Red Pro Cielos Oscuros también envió la iniciativa a la Unidad Técnica de Alumbrado Público de la Intendencia de Montevideo. En paralelo, mantuvo contacto con los diputados Alejandro Zavala, del Frente Amplio, y con Mario Colman, del Partido Nacional. “Tenemos la intención de promover una iniciativa que lleve la firma de diputados de todos los partidos con el fin de lograr las mayorías necesarias”, comenta Marinari a la diaria.