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Ambiente Ecosistemas
Laguna de Rocha (archivo, enero de 2022). · Foto: Ernesto Ryan

Laguna de Rocha (archivo, enero de 2022).

Foto: Ernesto Ryan

“Incoherencia enorme”: revelan impactos ambientales de aeropuerto que busca instalarse en Rocha en medio de dos áreas protegidas

La iniciativa es promovida por el Ministerio de Defensa y busca instalarse entre las lagunas Garzón y Rocha; informe del Ministerio de Ambiente define que el impacto será de “significancia alta sobre la biodiversidad”

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“Un área protegida la integran determinados padrones y otros no, pero no es una cuestión de que se ponga un muro y se dice ‘hasta acá pasan las especies’. La naturaleza y los ecosistemas son muchísimos más complejos y el territorio está interrelacionado”, afirma a la diaria Victoria Pereira, abogada especializada en Derecho Ambiental. Ella hace referencia al aeropuerto que se pretende construir entre dos territorios que forman parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas: el Paisaje Protegido Laguna de Rocha y el Área de Manejo de Hábitats y Especies Laguna Garzón. Tal como plantea un informe técnico del Ministerio de Ambiente, difundido en primera instancia por Búsqueda y al que también accedió la diaria, busca llevarse adelante sobre dos padrones –sus números son 69.929 y 69.930– que suman 209 hectáreas y están situados frente a Las Garzas, un proyecto urbanístico frente a la costa del empresario argentino Eduardo Costantini, conocido por ser el promotor de barrios privados como, por ejemplo, Nordelta.

Pereira considera que colocar un aeropuerto en este lugar es “absolutamente inapropiado”. “En los hechos, es un corredor ecológico de dos áreas del Sistema Nacional de Áreas Protegidas en un país como Uruguay, que tiene muy pocas hectáreas de áreas protegidas para lo que se considera óptimo a nivel internacional”, subraya la abogada, que ha estado involucrada en la defensa de este lugar. A su vez, plantea que en el espacio marino “es una sola área protegida”. Esto queda en evidencia al entrar al Observatorio Ambiental Nacional, donde ambos territorios protegidos “se fusionan en el mar”. “Son sitios que las especies visitan, se mueven allí. Hay muchas aves que tienen rutas que van de una laguna a otra. Es un sitio de paso en las rutas de las aves, algunas incluso migratorias y algunas también en peligro de extinción”, lamenta. Un caso es el chorlito magallánico, una especie de ave playera rara que, como relata Martín Otheguy en la sección Ciencia de la diaria, viene cautivando a varias generaciones de especialistas, su población se encuentra reducida y hace necesarias acciones urgentes para su conservación.

Pereira insiste en que no es que esté “en contra de que haya un aeropuerto”, sino que es de una “incoherencia enorme y totalmente contrario a una política ambiental instalarlo ahí”. Ella considera que es necesario “relocalizar” la iniciativa y que todavía se está a tiempo porque recién comenzaron los trámites ante el Ministerio de Ambiente. Por otro lado, el intendente de Rocha, Alejo Umpiérrez, planteó a El Observador que el aeropuerto es una “apuesta estratégica” y que su prioridad es que “se concrete donde sea”. Sin embargo, declaró que considera mejor una ubicación más próxima a Rocha. Según consignó el medio, dijo que no creía que los factores ambientales fueran un impedimento. En este contexto, también es relevante la postura de la cartera ambiental, la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica del Ministerio de Defensa Nacional –que es proponente de esta iniciativa y, al cierre de este artículo, la diaria no obtuvo una respuesta ante una solicitud de entrevista–, y organizaciones que han estado involucradas con la conservación de las lagunas Garzón y Rocha.

Vuela vuela

En el informe técnico elaborado por el Ministerio de Ambiente se describe que la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica del Ministerio de Defensa presentó la comunicación del proyecto para construir el Aeropuerto Internacional de Rocha el 16 de abril. Pretende instalarse en una superficie de 209 hectáreas, tendría una pista de aterrizaje de más de 1.000 metros, una terminal para 50 pasajeros y 1.000 movimientos de aeronaves al año.

El suelo de los dos padrones donde busca construirse la infraestructura está categorizado como rural potencialmente transformable. Ante esta situación, la cartera advierte que “la actividad no es propia de suelo rural”. “De acuerdo con lo esbozado por el proponente, la actividad podría ser realizada si se cambia la categoría del suelo a través de un PAI [Programa de Actuación Integrada] abreviado. Sin embargo, este corresponde a otra instancia administrativa en la cual se evaluará el tipo de procedimiento de cambio de categoría”, esgrime. Según se explica en la web del Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial –cartera que tiene bajo su órbita este tipo de procedimientos–, el PAI abreviado que busca llevar adelante la entidad del Ministerio de Defensa con el objetivo de recategorizar el suelo no requiere la aprobación de una evaluación ambiental estratégica ni de la “expedición del Informe de Correspondencia respecto de las incidencias territoriales”. Sí es obligatorio realizar “una única instancia de participación pública”. Según el informe del Ministerio de Ambiente, el titular dijo que el proyecto “está en etapa de evaluación” y que “la ubicación presentada podría no ser la definitiva”.

Por otro lado, el Ministerio de Ambiente calificó la iniciativa como “C”, que agrupa aquellos “proyectos de actividades, construcciones u obras cuya ejecución pueda producir impactos ambientales significativos”. Esto implica que deberá presentar ante la cartera ambiental una solicitud de autorización ambiental previa, un estudio de impacto ambiental completo y tendrá que haber instancias de participación, como audiencias públicas. La Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica había pedido que el proyecto fuera clasificado como “B” –implica un estudio de impacto ambiental sectorial y las audiencias públicas no son obligatorias–, pero finalmente la cartera ambiental no cedió.

Las razones del Ministerio de Ambiente

En el documento, el Ministerio de Ambiente afirma que “un 70% del predio presenta escurrimiento hacia la laguna de Rocha, un 22% hacia la laguna Garzón y 8% hacia el océano Atlántico”. A su vez, por los padrones del emprendimiento “discurre una cañada sin nombre, afluente de la cañada de los Noques, la cual descarga en la laguna de Rocha”. Afirma que los ecosistemas predominantes en el sitio son “la pastura cultivada (31,5%), agricultura (24%), pastizal (23,7%) y cobertura herbácea parquizada (11,8%)”. Comenta que en febrero se realizó una “valoración arqueológica”, concluyendo que “no se detectan testimonios arqueológicos de relevancia patrimonial que impidan el desarrollo del proyecto”. Sin embargo, admite que “se identificaron hallazgos puntuales asociados a estructuras rurales (taperas con aljibes) y material lítico (lascas de cuarzo) para los cuales se deberá profundizar su estudio y conservación de registro”.

Una evaluación “preliminar” de los impactos ambientales identificados detecta como potenciales peligros el “incremento de escurrimiento superficial por impermeabilización”, la “afectación de la calidad de agua superficial y subterránea por derrames de sustancias químicas e hidrocarburos”, la “mortalidad de avifauna por colisión con aeronaves”, la “afectación de las áreas protegidas por presencia física del emprendimiento”, la “perturbación de la avifauna debido a las emisiones sonoras generadas durante el despegue y aterrizaje”, la “afectación de la calidad de agua por gestión inadecuada de aguas residuales” y más.

Plantea que “las rutas de vuelo se extienden más allá del predio del proyecto, pudiendo generar impactos ambientales significativos” como “disturbios a la fauna por el aumento de la presión sonora”. Define que el impacto se considera de “significancia alta sobre la biodiversidad”. Resalta “la zona costera marina y el espacio entre lagunas como sitio de desplazamientos diarios y/o migratorios para varias especies de aves marinas costeras, aves acuáticas, flamenco, chorlos y playeros migratorios, varias de ellas incluidas en la lista roja de la UICN [Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza] y/o prioritarias para la conservación en Uruguay”. Afirma que “la localización del aeropuerto podría interaccionar negativamente” con el desplazamiento de especies y, a su vez, resalta que son “áreas de nidificación, descanso, alimentación” y de “invernadas para aves migratorias neárticas y australes”.

Finalmente, también remarca que las lagunas “han sido identificadas y definidas como áreas de importancia para la conservación de las aves y la biodiversidad”. Sin ir más lejos, el proyecto se encuentra a cinco kilómetros de un sitio Ramsar –humedales que son reconocidos internacionalmente por sus aportes a la biodiversidad–, cerca de una Reserva de Biosfera de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura llamada Bañados del Este, a poco más de un kilómetro del Paisaje Protegido Laguna de Rocha y a cinco kilómetros del Área de Manejo de Hábitats y/o Especies Laguna Garzón. En el documento técnico, la cartera señala que el área de influencia directa e indirecta tiene “relevancia para nuestro país y a nivel internacional”. “El presente proyecto tiene la potencialidad de interaccionar negativamente con los valores para la biodiversidad presentes”, insiste.

La necesidad de una “mirada integral”

La Fundación Lagunas Costeras, que busca promover la conservación y regeneración de las lagunas costeras y su entorno de tierra y mar a través de la educación ambiental, la investigación y la sensibilización, envió misivas dirigidas al presidente de la República, Yamandú Orsi, a la Dirección Nacional de Calidad y Evaluación Ambiental del Ministerio de Ambiente, a la Comisión Asesora Específica de las áreas protegidas y al Centro Universitario Regional Este (CURE). Asimismo, en un comunicado transmite que un aeropuerto “no supone únicamente una pista: requiere accesos, iluminación, estacionamientos, servicios, circulación vehicular, abastecimiento de combustible, hangares e infraestructura complementaria”. Lamenta que esto pretende llevarse adelante en un “sistema costero-lagunar frágil” y que los impactos “pueden extenderse más allá del predio específico y modificar la dinámica ambiental y territorial del entorno”. En este contexto, pide que la iniciativa sea relocalizada.

Para ayudar a graficar los impactos, la fundación creó una animación con los movimientos del playerito canela, una especie migratoria considerada “casi amenazada” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. En el video se puede observar cómo se mueven entre lagunas, incluyendo la zona donde se propone instalar el aeropuerto. Fue generado a partir de datos obtenidos con GPS colocados a las aves, a través de un proyecto en el que también participó el CURE.

La Fundación Lagunas Costeras le pidió al CURE su opinión técnica y le solicitó una audiencia a Orsi. “Entendemos que el proyecto, por su trascendencia y complejidad, requiere una mirada integral que articule las distintas dimensiones involucradas: ambiental, territorial, turística, aeronáutica y de planificación del desarrollo [...]. Nuestra propuesta es contribuir a una solución que armonice el desarrollo de Rocha con la conservación de su principal capital natural, explorando alternativas de localización que resulten compatibles con ambos objetivos”, decía la invitación al presidente de la República. Hasta el momento no han tenido respuesta.