El Aeropuerto Internacional de Rocha, impulsado por la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia) y el Grupo Aeropuertos del Uruguay, busca construirse entre dos territorios que forman parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas: el Paisaje Protegido Laguna de Rocha y el Área de Manejo de Hábitats y Especies Laguna Garzón. La iniciativa ha generado un conflicto socioambiental. Sin ir más lejos, el ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, dijo en una conferencia de prensa que “debe buscarse otra ubicación” y llamó a “extremar los esfuerzos para buscar alternativas”.
En este contexto, un conjunto de 55 organizaciones se unieron para escribir un comunicado con el objetivo de “expresar públicamente su preocupación por la localización prevista”, que definen como un “corredor territorial y ecológico”. La idea nació a partir de una reunión impulsada por la Fundación Lagunas Costeras, la Red Unión de la Costa y Conservación de Especies Nativas del Uruguay (Coendu). En la instancia se acordó “solicitar a las autoridades nacionales y departamentales una evaluación objetiva y transparente de emplazamientos alternativos”. Su principal reclamo es la “relocalización” del proyecto.
Los colectivos aclaran que “no se oponen a la construcción del aeropuerto, sino a su emplazamiento en ese corredor”. “Reconocemos la importancia de mejorar la conectividad y promover un desarrollo sostenible para el departamento de Rocha. Nuestro planteo no implica una oposición a la construcción de infraestructura aeroportuaria ni al desarrollo económico de la región. Solicitamos que una obra de esta relevancia sea localizada en un sitio compatible con la protección ambiental, el ordenamiento territorial y las condiciones necesarias para garantizar la seguridad de las operaciones aéreas”, dicen en el texto.
Enseguida, también recuerdan que las dos áreas protegidas han recibido salvaguardas nacionales e internacionales. “Las lagunas no constituyen ambientes aislados. Forman parte de un sistema ecológico integrado, y el territorio comprendido entre ellas funciona como corredor para el desplazamiento de numerosas especies de fauna. En particular, aves acuáticas, costeras y migratorias utilizan ambas lagunas y se trasladan regularmente entre ellas, atravesando el territorio y el espacio aéreo donde se proyecta instalar el aeropuerto”.
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Por otro lado, detectan que “la coincidencia entre ese corredor habitual de avifauna y las futuras trayectorias de aproximación, aterrizaje y despegue plantea un doble riesgo: para la conservación de la biodiversidad y para la seguridad operacional”.
“La normativa y los documentos técnicos de la Organización de Aviación Civil Internacional advierten que la presencia de varias masas de agua alrededor de un aeródromo incrementa el movimiento de aves y el riesgo de colisiones, especialmente cuando el aeropuerto se encuentra localizado entre ellas. Para los aeropuertos nuevos, la principal medida preventiva es una cuidadosa selección del sitio”, esbozan. Asimismo, señalan que otros posibles impactos están vinculados a “movimientos de suelo, la impermeabilización de superficies, la modificación de los escurrimientos, el ruido, la iluminación nocturna, los efluentes, el almacenamiento de combustibles, las infraestructuras eléctricas y viales y el desarrollo urbano y logístico inducido por el proyecto”. “Estos efectos no quedarían limitados a los padrones en los que se construiría el aeropuerto, sino que podrían proyectarse sobre ambas áreas protegidas y su corredor de conectividad”, lamentan.
Las organizaciones sostienen que debe considerarse que “las normas aeronáuticas obligan al operador de un aeródromo a implementar medidas eficaces de gestión del peligro de fauna”. Estas medidas “pueden comprender la modificación de hábitats atractivos, el control de la vegetación y acciones destinadas a expulsar o disuadir aves”. Entienden que “esta posible incompatibilidad demuestra que el problema no puede resolverse únicamente mediante medidas posteriores de mitigación” y que “la prevención debe comenzar con una adecuada elección del lugar”.
Los pedidos
Entre las organizaciones firmantes están Amigos del Océano, la Asociación Uruguaya de Guardaparques, el Centro de Estudiantes de la Licenciatura en Gestión Ambiental, el Círculo Somos Agua, Costa Viva Rocha, la Fundación Lagunas Costeras, Karumbé, Red Pro Cielos, Red Unión de la Costa, Redes-Amigos de la Tierra, Coendu y más. Sus pedidos son varios; por ejemplo, que “no se consolide ni autorice definitivamente el emplazamiento propuesto sin realizar previamente una evaluación objetiva de localizaciones alternativas” y que “la comparación de alternativas contemple criterios ambientales, aeronáuticos, territoriales, sociales y económicos, incluyendo la distancia a las áreas protegidas y humedales, los movimientos de avifauna, las condiciones meteorológicas, la topografía, la geotecnia, la accesibilidad, la disponibilidad de servicios y los requisitos de seguridad operacional”.
A su vez, solicitan que “se garantice el acceso público a los expedientes administrativos, estudios técnicos, antecedentes y decisiones vinculadas con el proyecto” y también que se otorguen instancias tempranas de participación con “la comunidad científica, las organizaciones sociales, los habitantes del territorio, los sectores productivos y las autoridades nacionales y departamentales”. Finalmente, ven necesario que “la audiencia pública se realice cuando la información esencial se encuentre disponible, de modo que la participación ciudadana sea informada y pueda incidir efectivamente en la decisión”.
“Rocha necesita infraestructura, conectividad y oportunidades de desarrollo. Pero ese desarrollo no debe construirse a costa de uno de sus principales patrimonios naturales ni mediante la creación de riesgos que podrían evitarse con una planificación adecuada. Solicitar la relocalización del aeropuerto no significa oponerse al progreso. Significa procurar que una decisión destinada a proyectarse durante muchas décadas se adopte con responsabilidad, transparencia y respeto por la evidencia científica”, acotan. Esta carta de las organizaciones se suma a un informe que elaboró el Centro Universitario Regional Este que exhorta a las autoridades a evaluar “localizaciones alternativas” para el Aeropuerto Internacional de Rocha.
Continuidad de los trámites
La Intendencia de Rocha comenzó la puesta de manifiesto del Programa de Actuación Integrada Abreviado para los dos padrones donde busca instalarse el aeropuerto, ubicado entre las áreas protegidas. Actualmente el suelo es rural y tanto la Dinacia como el Grupo Aeropuertos del Uruguay necesitan que pase a ser suburbano para poder instalar la infraestructura. Hasta el 8 de setiembre la población puede enviar comentarios y aportes a la casilla de correo electrónico ordenamiento@rocha.gub.uy. En este link se encuentra disponible más información sobre el emprendimiento.