Fan Fest, el 11 de junio, en el Zócalo de Ciudad de México.

Foto: Luis Cortés, AFP

Primer partido, primer triunfo

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México ganó en su debut mundialista, pero la euforia quedó lejos de las imágenes que suelen acompañar a un anfitrión. En los bares hubo aplausos, algunos gritos y brindis, aunque todo bastante mesurado. Algunos puntos de las calles se llenaron de gente, pero no se vieron caravanas y mucho menos festejos interminables. El triunfo se celebró con una mezcla de alivio y expectativa, como si la verdadera prueba estuviera más adelante. Más que una fiesta colectiva, la victoria dejó la sensación de un entusiasmo contenido.