Hengky Kurniawan y Ronie Handicka son ciudadanos indonesios que trabajan en la pesca. Desde el 3 de febrero se encontraban en la terminal pesquera de Capurro sin poder salir de sus instalaciones y sin poder embarcarse. Son maquinistas navales en el barco Río Solís I, que opera para la empresa canadiense Cooke Uruguay. Los trabajadores del mar reclaman el pago del salario y poder volver a su país.
En diálogo con la diaria, Kurniawan dice que solo quiere ir a casa y cobrar el salario de mayo, que le deben. Tiene esposa y tres hijos que hace tiempo no ve. Según denunció Alexis Pintos, dirigente de la Intergremial Marítima y presidente del Sindicato Único Nacional de Trabajadores del Mar y Afines, hubo una modificación en la ley de presupuesto de 2020 que permitió disminuir “las tripulaciones nacionales” en algunos casos “hasta el 50%”. Entonces, las empresas comenzaron a contratar trabajadores extranjeros en condiciones de “pseudoesclavitud”. “Es decir, están confinados a un ambiente como el del barco, no pueden descender, no tienen documentación, tienen una relación de total dependencia con la empresa, trabajan de domingo a domingo, no gozan de descanso y cumplen diversas tareas en formato multioficios. Son condiciones prácticamente de esclavitud”, denunció Pintos.
