La convocatoria lo dejaba claro: se trataba del “lanzamiento oficial de la Secretaría Nacional de Ciencia y Valorización del Conocimiento”. El lanzamiento “real” se había producido a poco de iniciarse el 2026, ya que así lo establecía la Ley de Presupuesto. El anuncio de que David González estaría al frente de la nueva secretaría se había hecho en los últimos días de diciembre de 2025. De hecho, González comenzó su trabajo al frente de la secretaría en la primera quincena de enero e incluso se hizo un lugar en su apretada agenda para conversar, junto con la coordinadora general de la secretaría, Silvana Ravía, con la diaria. Más aún, en esa entrevista adelantó que la sigla de la secretaría sería Senci, dejando de lado las iniciales correspondientes a la Valorización del Conocimiento, “porque era imposible crear un nombre ingenioso o pronunciable con todas esas letras”. Todo esto se notó en el lanzamiento “oficial”.
El “se notó” está dicho en el buen sentido: tanto en la oratoria de González como en las ponencias acerca de la estrategia hacia la elaboración de un nuevo Plan Estratégico de Ciencia, Tecnología e Innovación (Pencti), a cargo de Mariana Boiani, Álvaro Ons y la ya mencionada Silvana Ravía, quedaba claro que la secretaría ya venía trabajando con prisa y sin pausa. Según la Ley de Presupuesto, el nuevo Pencti “será sometido a la consideración del Poder Ejecutivo para su aprobación antes del 30 de junio de 2027”. La ambición de llegar con un primer borrador ya trabajado y discutido antes de que termine 2026 deja claro que en la nueva secretaría no quiere perder el tiempo.
Ciencia (con humor) para el desarrollo
En un auditorio colmado con autoridades, investigadoras, investigadores, prensa y demás, quien abrió el fuego de la oratoria fue González. Fiel a su estilo cordial, cercano, certero y sin corbata, el novel secretario decidió comenzar apelando al humor: “Quienes me conocen saben que en general hablo sin leer y muy breve... Esta va ser la excepción”, dijo, arrancando la primera risa durante su oratoria. Luego de cumplir con el protocolo de saludar a las autoridades asistentes –presidente Yamandú Orsi, ministros, bla, bla, bla– deslizó otra frase que marca su perfil: “Y últimos en el protocolo, pero no en mi corazón, bienvenidas, estimadísimas investigadoras, investigadores y estudiantes de todos los niveles, que son quienes construyen el conocimiento original para Uruguay y para el mundo cada día”.
Luego, explicando lo de la sigla de la secretaría, la Senci, dijo que deja fuera lo de la valorización del conocimiento no porque no sea un objetivo importante de la gestión, sino en aras de tener una sigla corta y pronunciable, y agregó que buscaron “un nombre simple que alude a dos conceptos que serán pilares” de su secretaría, “porque solo con Sencillez en la gestión y Sencibilidad, pero en ese caso con s, ante las demandas de la sociedad lograremos la verdadera valorización del conocimiento”. En todo momento nombró a las distintas personas que en la secretaría y en Uruguay Innova llevan a cabo las tareas que se le han asignado en el Presupuesto.
Y hablando de las tareas que le corresponden, señaló que a la Senci “se le asignan dos tareas importantes que deben llevarse adelante en paralelo y en conjunto con otros actores del sistema: la elaboración, junto con Uruguay Innova, recabando la opinión del Conicyt [Consejo Nacional de Innovación, Ciencia y Tecnología] del Pencti 2, y la elaboración de un proyecto para la nueva Ley Integral de Diseño Institucional del Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación”. Esa última misión fue agregada a última hora al Presupuesto por la Cámara de Senadores. “De estas dos tareas, sin duda que la del Pencti es la más motivante para nosotros y a la que nos abocamos con mayor entusiasmo”, confesó. “El Pencti ee nuestra hoja de ruta colectiva, el camino que diseñaremos juntos para contribuir al Uruguay del mañana”, dijo González, quien agregó que eso “para nada significa que la elaboración del proyecto de ley no sea importante. El legislador entendió que era una tarea que la secretaría, el Consejo ministerial de Ciencia y Tecnología y el Conicyt tenían que encarar, y eso, sin más explicaciones, lo convierte en una tarea fundamental para la secretaria”.
Sobre la valorización del conocimiento señaló que “se entiende cómo lograr que el conocimiento original generado en los grupos de investigación trascienda más allá de los claustros y laboratorios e impacte positivamente en nuestra sociedad”. David afirmó entonces que “no es aceptable en el siglo XXI, y menos en un país como el nuestro, que no aprovechemos al máximo cada nuevo concepto, cada invención, cada investigador formado, sin que no derrame en la sociedad uruguaya”.
David hizo afirmaciones más que bien recibidas sobre diversos problemas –“la explosión demográfico-académica ya nos devoró hace tiempo”–, tensiones –“investigar es un derecho, pero un derecho que genera obligaciones con la sociedad que sustenta la investigación”– y caminos necesarios para mejorar la ciencia del país –“no somos ilusos. Hoy el Programa de Alta Dedicación a la Investigación no tiene los recursos que precisa, que son del orden de los 50 millones de dólares”–, pero para esta breve crónica nos detenemos finalmente sobre un posicionamiento sobre lo colectivo y lo colaborativo, que es casi una condición necesaria para hacer ciencia en estos tiempos. “El mundo está complicado, pero eso no significa que la cooperación internacional esté muerta. Por el contrario, en un mundo donde la ley internacional es cuestionada y donde los países pequeños parecen abandonados a su suerte, la cooperación y el multilateralismo deben ser defendidos como palanca fundamental del desarrollo. Senci, Uruguay Innova, la ANII [Agencia Nacional de Investigación e Innovación], el MEC [Ministerio de Educación y Cultura], la Agencia Uruguaya de Cooperación Internacional y las instituciones académicas trabajan coordinadamente para llevar adelante la compleja agenda de cooperación y diplomacia científica”, remarcó.
El presidente Orsi y una apuesta para “no ser menos trascendentes”
Si fuera un espectáculo de stand-up, era difícil salir al escenario después de David González. Pero el protocolo indicaba que el presidente Orsi tenía que hacerlo. Aun así, marcó algunos puntos relevantes.
“La creación de esta secretaría obedece a una visión, por suerte bastante compartida, respecto de lo que consideramos que es un modelo de desarrollo, que es algo bastante más amplio que lo material y lo económico”, comentó el presiente. Refiriéndose a la valorización del conocimiento, dijo que hoy ya no solo es importante, sino que “a esta altura ya no hay alternativa”. “Capaz que en otro momento aprovechar la innovación, el conocimiento y la ciencia era una alternativa o una oportunidad y elegíamos transitar por ese camino. Hoy no hay alternativa. Si hoy no tomamos este camino, si no elegimos apoyarnos en la ciencia, corremos riesgo de ser bastante menos trascendentes en el mundo, por decirlo de manera suave”, amplió.
Claro que para apoyarse en nuestra ciencia, nuestra ciencia tiene que estar bien. Y no lo está del todo por varios motivos, entre ellos, la falta de financiación. Basándose en su pasado como intendente de Canelones, y tras relatar la experiencia con el Polo Tecnológico de Pando de unir academia, empresas e intendencia, deslizó que tal vez por el lado del Congreso de Intendentes, donde estimó que se van “a conseguir socios y socias sin duda a nivel del territorio”. Orsi también mechó un comentario humorístico, tal vez porque David seguía sentado a su lado: “No sé si llegaremos a los 50 millones, pero no tengo dudas, como ya sucedió en otras experiencias con la Universidad de la República o la UTEC [Universidad Tecnológica], en las que los intendentes y los gobiernos departamentales se ponen y les gusta acompañar”.
Hacia un nuevo Pencti con diálogo y un cronograma sin pausa
Luego de las oratorias de Orsi y González, subieron al escenario Mariana Boiani, como representante del Conicyt, Álvaro Ons, asesor de Uruguay Innova y exsecretario de Transformación Productiva y Competitividad del segundo gobierno de Tabaré Vázquez, y Silvana Ravía, por la Senci, para hablar de la estrategia que permitirá elaborar un nuevo Plan Estratégico de Ciencia, Tecnología e Innovación, ya que el anterior se aprobó en 2010 y hace tiempo que no responde ni a las necesidades del sistema de ciencia, tecnología e innovación ni a las del país.
Mientras que Boiani hizo un repaso histórico de cómo se llegó al anterior Pencti, su evaluación y limitaciones, Ons habló de los desafíos que implica hacer política pública de ciencia y tecnología. De hecho, seguramente sin quererlo y debido a que la presentación era oral, Ons cometió el único desliz de la jornada; si bien señaló, con razón, que la tarea que tienen por delante implica “una forma de trabajo y de formulación de política que no es la tradicional y a la que no estamos acostumbrados”, ya que lo que pretenden es “totalmente contrario a la fragmentación del sector público, al trabajo en chacras y los silos”, agregó que era también “totalmente contrario a ese principio científico básico de que si esto se hizo así siempre, por lo tanto esto es así”. Algunos investigadores e investigadoras, al terminar el acto, se preguntaban qué había querido decir Ons y si les había querido dar un palo. La ciencia, salvo algún desvío no bien visto, no sigue el principio de que las cosas se hacen como se hicieron siempre. De hecho, si así fuera, sería bastante difícil generar conocimiento nuevo. En fin, un pequeño detalle de una jornada más que positiva.
Luego tomó la posta Silvana Ravía, que desmenuzó la estrategia y el cronograma de trabajo hacia la elaboración del Pencti II.
En una primera etapa, que llevará de abril a setiembre de 2026, se abordarán los “desafíos nacionales donde la ciencia, la tecnología y la innovación pueden contribuir”. Esto se hará mediante un “espacio técnico de cocreación” para el que convocarán a un grupo de entre ocho y diez personas expertas en las temáticas que elaborarán un documento para mayo. Ese documento será el insumo para un “espacio técnico de cocreación ampliado”, donde, como dice su nombre, más personas y organizaciones harán un análisis, críticas, propuestas y profundizarán. Con ese insumo, el “espacio técnico de cocreación” generará un nuevo documento que estará en setiembre de 2026.
Un poco en paralelo, y sobre la base de estos desafíos detectados en ese espacio de cocreación, se relevarán, detectarán y procurarán las capacidades del sistema de CTI necesarias para lidiar con los desafíos planteados. Habrá una primera etapa basada en el primer documento entregado por el espacio técnico de cocreación (entre junio y agosto) y una segunda basada en el segundo documento (redactado entre setiembre y octubre de 2026).
“Si bien ese no es el plazo que se estableció en la Ley de Presupuesto, quisimos ser más ambiciosos, debido a la urgencia, que ya comentaron el secretario y el resto de los participantes de esta mesa, de poder tener un plan estratégico nacional en ciencia tecnología en diciembre de 2026”, señaló Ravía. “No queda nada más que agradecerles y pedirles que cuando les convoquemos, puedan contribuir. Para nosotros es muy importante que este Pencti sea construido con la mirada de todas y todos –investigadores, sector público, sector privado, autoridades, gobiernos–, así que esperamos y agradecemos desde ya que puedan participar en esta construcción”, cerró Ravía, sin chistes como David, pero con un cronograma ordenado que marca el rumbo. Aplausos. La gente se retira ordenadamente de la sala.