Darío Asencio y Marcel Dubois, dirigentes de Nofrock, el 28 de mayo, en la planta de Calcar.

Foto: Ignacio Dotti

A un año de su reapertura, dueños y obreros de Calcar valoran haber “roto la lógica” del panorama industrial de Colonia

La empresa, que se encuentra en una etapa de “reconstrucción y crecimiento”, procesa 50.000 litros de leche diarios y apunta a la ampliación de la cartera de productos.

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Hace poco más de un año, trabajadores de la cooperativa láctea Calcar eran informados del cierre de la planta industrial ubicada en Tarariras. La empresa arrastraba una situación económica muy compleja desde hacía varios años, con deudas en el sistema financiero, organismos públicos y remitentes. Esto provocó, primero, el cierre de la planta industrial a mediados de 2023.

Tras este duro golpe, la Asociación Laboral de Trabajadores de Calcar (Altrac), gremio que nuclea al personal de la cooperativa, mantuvo reuniones en aras de mantener activa la planta ubicada en Tarariras, mientras se iniciaba el concurso de acreedores que la Justicia aplicó para salvaguardar los derechos de las personas y entidades afectadas por el cese de pagos en el que había ingresado la cooperativa. La planta industrial de Tarariras era el principal activo de la cooperativa, por lo que la sindicatura abrió un procedimiento para convocar a interesados en adquirirla.

Mientras se desarrollaba el proceso de venta de la planta industrial, Altrac solicitó seguir adelante con las tareas para elaborar la materia prima que había quedado en el lugar y hacer tareas de mantenimiento, de modo de mantener activa la unidad productiva.

A fines de mayo del año pasado, la empresa de capitales nacionales Nofrock, liderada por Marcel Dubois, Leonardo Cruz, Alfredo Dubois y Darío Asencio, tomó el control de la industria láctea coloniense. Dos meses después, la Justicia autorizó la venta de la planta industrial a esa empresa, en el marco del proceso de liquidación de la cooperativa.

Planta de Calcar.

Foto: Ignacio Dotti

Primer aniversario

A un año de haber asumido ese compromiso, la empresa atraviesa una etapa de reconstrucción y crecimiento –trabaja con casi 100 personas entre la planta y la distribuidora, recibe más de 50.000 litros de leche diarios–, marcada por nuevos desafíos productivos y una ampliación del portafolio de productos.

la diaria conversó con Marcel Dubois, presidente del directorio de Nofrock, y con Luis Guigou y Washington Marzat, referentes de Altrac, quienes participaron en el proceso de reapertura de la empresa.

Para Dubois, el balance de este primer año “es positivo”, porque “vemos un compromiso en conjunto entre empresarios, trabajadores y remitentes de leche”. “Estamos produciendo nuevos productos y nuevas líneas, lo que hace que el portafolio se agrande. Esa es un poco la perspectiva que siempre quisimos tener, desde el primer día que llegamos a la planta”, afirmó.

Dubois reconoció que “la industria láctea no está fácil, la región está complicada, pero entendemos que acá hay que trabajar ordenadamente, pasito a pasito, desarrollando cosas”.

El empresario recordó cómo fueron las negociaciones y cómo surgió la posibilidad de presentarse y adquirir la planta para comenzar a trabajar en un sector al que no estaba acostumbrado: “Dos meses antes de que cerrara Calcar, nosotros habíamos adquirido una de las distribuidoras más grandes de la empresa en Montevideo. Cuando pensamos este proyecto de llegar a la planta fue un gran desafío”, indicó.

Recordó cuando llegaron por primera vez a la planta, ubicada sobre la ruta 50, donde “aquella tarde nos encontramos con todos los trabajadores bajo una lona verde, con un fuego prendido y pensando cómo evitar que Calcar se vendiera de a pedazos”. “Pudimos intercambiar ideas y ver cómo salir adelante”, agregó.

Según explicó, algunos de los principales factores que impulsó la continuidad fueron “el valor histórico de la marca y la voluntad colectiva de sostener las fuentes laborales”. “Calcar tiene un prestigio muy grande y sabíamos que había muchas cosas para mejorar, pero también había un desafío lindo por delante, tanto para nosotros en tanto empresarios como para el personal que de la noche a la mañana se había quedado sin trabajo”, consideró Dubois.

En ese sentido, destacó la “sinergia muy fuerte” que se generó entre todas las partes involucradas. “Hay un objetivo en común y debemos caminar juntos para que esto salga adelante, por el bien de todos. Hasta los remitentes de leche se comprometieron y apostaron por este proyecto”, sostuvo el empresario.

Calcar lanzó esta semana nuevos productos y proyecta continuar ampliando su oferta. “Hoy la realidad es que trabajamos solo para el mercado local. Debemos hacernos fuertes acá primero, para después poder exportar”, explicó Dubois.

Sobre la importancia del diálogo con los trabajadores, el empresario aseguró que “el compromiso del personal fue clave para avanzar”. “Invertimos sabiendo que del lado del personal había una actitud muy positiva y muchas ganas de salir adelante. La gente se involucra y eso es fundamental”, afirmó.

Consultado acerca de las proyecciones que hace para el próximo año, Dubois dijo que “la empresa apunta a continuar creciendo e innovando, evolucionando constantemente, incorporando maquinaria para lograr mejores productos para poder seguir adelante”.

Planta de Calcar.

Foto: Ignacio Dotti

“Rompimos la lógica”

Por su parte, trabajadores de Calcar valoraron el proceso de recuperación de la empresa como “un hecho disruptivo” dentro de la realidad de la industria uruguaya, marcada en el último tiempo por cierres definitivos y pérdida de empleo, principalmente en el departamento de Colonia.

Washington Marzat y Luis Guigou, integrantes de Altrac, destacaron el trabajo conjunto entre muchos involucrados para sostener la actividad y proyectar el crecimiento de la marca.

“Nosotros rompimos un poco la lógica de lo que ha venido pasando en el departamento en la última década”, afirmó Marzat. “Durante los últimos 20 años como dirigente sindical me tocó participar en cinco o seis cierres de planta que tristemente nunca más volvieron a abrir”, agregó.

“En nuestro caso pasó algo diferente: a los 60 días de haber cerrado la planta y de entrar en liquidación, ya estábamos reabriendo casi con el 100% de la matriz productiva y con una muy buena cartera de clientes”, expresó el referente del sindicato.

“Nuestro principal objetivo siempre fue reabrir la cooperativa y mantener las fuentes laborales”, comentó Marzat, y añadió: “Coincidimos con los empresarios y fuimos encontrando caminos en común. Eso facilitó mucho el día a día, y hoy la marca está funcionando de manera muy potente en el mercado, luego de haber sido muy golpeada por la gerencia anterior”.

El referente sindical recordó que el vínculo entre trabajadores y empresarios “comenzó en un contexto complejo”, marcado por la incertidumbre, en el que “nosotros estábamos sin trabajo y Nofrock estaba sin productos para distribuir. Desde ahí se fue construyendo una relación de respeto y escucha, en la que cada uno puso lo suyo”.

Para Guigou, la experiencia de Calcar representa un caso distinto dentro del modelo económico actual, ya que “en este paradigma del libre mercado, en el que las empresas quiebran y no levantan más, nosotros somos una situación diferente. También hay que valorar el aprendizaje de los trabajadores, que cuidaron la planta, la maquinaria y buscaron ayudar para salir adelante”, detalló.

Guigou sostuvo que Colonia y otros departamentos del país “atraviesan un fuerte proceso de pérdida industrial”, por el cual “se han ido cerrando fábricas y muchas ciudades se han convertido en ciudades dormitorio”. Para el dirigente, “tiene que haber una forma de reconstruirse y encontrar caminos para salir adelante”. En esa línea, dijo que se trabaja junto con los ministerios de Trabajo y Seguridad Social y de Industria, Energía y Minería, y con la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea, para impulsar una mesa sectorial sobre este tema.

En tanto, para Marzat, “Uruguay vive desde la década de 1990 con un proceso de desindustrialización brutal”. “Los acuerdos de libre comercio permitieron importar productos a menor precio y eso golpeó a la industria nacional”, sostuvo.

“En medio de una crisis de empleo muy fuerte en Colonia, nosotros optamos por creer. Lo que generamos en Calcar va mucho más allá de los empleos directos, ya que hay toda una cadena alrededor de la industria”, expresó Marzat.

En ese marco, el dirigente reivindicó el sistema cooperativo “cuando funciona bien”, y el papel del empresariado nacional, ya que “alcanzan buena forma de relacionamiento entre los trabajadores y los empresarios”.

Consultados sobre el papel que jugaron los productores de la zona durante los primeros meses tras la reapertura, Guigou recordó las dificultades de ese momento y “la fortuna de que algunos productores apostaron a remitir leche y creer en nosotros”.

“Cuando estábamos debajo de la carpa, sin saber cómo seguir, salimos a buscar leche por todos lados para poder producir y mantener funcionando las máquinas”, recordó Guigou.

En ese punto, cuestionó al Instituto Nacional de la Leche, ya que “en ese momento debió habernos apoyado de otra manera y no lo hizo”.

Consultados sobre la situación de la plantilla de trabajadores, Guigou indicó que actualmente la planta cuenta con unos 70 trabajadores. “Muchos compañeros tomaron otros caminos y algunos comenzaron procesos de jubilación, pero hoy prácticamente todos los trabajadores ya están reinsertados y quedan muy pocos por ingresar”, explicó.

Desde el sindicato valoraron especialmente el esfuerzo conjunto realizado para sostener la recuperación de la empresa. “Estamos muy contentos porque se están haciendo los esfuerzos y se está intentando llegar a lo que se aspiraba desde un principio. No tenemos dudas de que la empresa se va a afirmar y seguirá creciendo”, indicó Guigou.

No obstante, el dirigente remarcó además “la necesidad de ampliar la oferta para competir en un mercado cada vez más exigente”. “Tenemos un mercado interno muy competitivo, con productos que llegan desde Argentina y generan competencia permanente. Por eso es necesario ampliar la góndola y aumentar la cartera de productos”, analizó.

“Es necesario que los trabajadores desarrollemos capacitaciones para nuevas producciones y que la empresa invierta en nuevas maquinarias”, advirtió Guigou.

Finalmente, ambos dirigentes destacaron el respaldo que recibieron de “la comunidad local y de la sociedad en general” a lo largo del último año, porque “nos apoyó en ese momento duro y creyó que queríamos sacar algo serio adelante”.

“Nos sentimos en comunidad para sostener una lucha genuina y sana que tenía un objetivo claro. Sin el apoyo de la sociedad hubiésemos fracasado el primer día”, remarcó Marzat, y concluyó: “Esto siguió vivo porque la gente lo sostuvo y confió en un sindicato con más de 40 años de historia”.

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