El pasado sábado, en el Municipio de Juan Lacaze, se llevó a cabo la presentación del proyecto de extensión universitaria de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU), denominado “Microproyectos urbanos: estrategias para repensar el centro de la ciudad de Juan Lacaze”.
Esta iniciativa busca generar propuestas concretas para revitalizar los espacios centrales de la ciudad. En ese marco, el docente responsable del proyecto, el arquitecto Gerardo Martínez, oriundo de la localidad, trabajó junto con su colega Gonzalo Núñez y un grupo de siete estudiantes avanzados de Arquitectura, provenientes en su mayoría de distintos puntos del interior del país, quienes durante varios meses analizaron el funcionamiento de la zona céntrica y sus posibilidades de desarrollo.
En diálogo con la diaria, Martínez comentó que en esa presentación en el municipio sabalero intentaron “contar lo que surgió a raíz del intercambio desarrollado junto con autoridades del municipio y el consejo municipal, el Centro Comercial e Industrial de Juan Lacaze, actores del Museo Puerto Sauce, entre otros participantes”.
“A partir de esos intercambios identificamos tres líneas de trabajo que aparecían reiteradamente cuando se pensaba en el futuro del centro de la ciudad”, señaló el docente.
Tres propuestas para pensar
Martínez comentó que la primera iniciativa recibió el nombre de Oruga, que surgió “a partir del relevamiento de quioscos existentes en el centro de la ciudad, varios de ellos actualmente sin uso”.
“Uno de los casos analizados fue el quiosco ubicado junto a la plaza principal, que permanece desocupado pese a haber sido ofrecido en una licitación pública, sin que se presentaran interesados”, explicó Martínez.
En ese sentido, dijo que “los estudiantes propusieron reutilizar la estructura como infraestructura de soporte para actividades comunitarias”. La propuesta “contempla una estructura desplegable que pueda extenderse hacia la zona próxima a la escuela 39”, ubicada frente a la plaza pública, para “generar un espacio flexible para ferias, talleres, exposiciones y diversas actividades culturales y sociales”.
La segunda línea de trabajo se denomina Marquesinas Lacazinas y pone el foco “en la relación entre el comercio y el espacio público”, dijo el docente. “Durante las recorridas por la ciudad, los estudiantes detectaron una importante cantidad de veredas cubiertas por techos y marquesinas de características muy diversas”.
Según explicó Martínez, “el objetivo no fue señalar incumplimientos normativos, sino analizar la situación y formular propuestas superadoras”. “A partir de la normativa vigente en el departamento de Colonia, el equipo elaboró un prototipo de marquesina que podría servir de referencia para futuras instalaciones o remodelaciones”, contó.
En esa línea, Martínez añadió que “la iniciativa también incorpora una visión integral de la vereda como espacio compartido entre actores públicos y privados, proponiendo nuevo equipamiento urbano como bancos, bicicleteros y papeleras, con criterios de diseño unificados para fortalecer la identidad visual del centro”. “Quizás pequemos de ingenuos, pero eso aún no lo sabemos, dado que esta es una primera etapa del trabajo”, manifestó.
La tercera propuesta, denominada Máquinas para Contar Historias, apunta a “fortalecer el patrimonio histórico y la identidad local”. El proyecto “plantea la instalación de dispositivos urbanos compuestos por tótems informativos y bancos ubicados frente a edificios emblemáticos de la ciudad, como la fábrica Campomar y Soulas, el museo Puerto Sauce o la ex Casa del Niño, entre otros espacios que la propia comunidad defina”.
Por medio de fotografías, códigos QR y contenidos digitales, “los visitantes podrían acceder a relatos históricos, testimonios y circuitos temáticos vinculados al turismo histórico cultural y patrimonial al que la ciudad apuesta”, indicó el docente.
“La idea es reinterpretar la clásica fotogalería y distribuirla por distintos puntos de la ciudad, generando recorridos que permitan conocer historias, anécdotas y parte de la memoria colectiva lacazina”, añadió.
En relación con la forma en que se llevó a cabo el trabajo, Martínez expresó que el área de estudio comprendió aproximadamente diez manzanas en torno al centro urbano, incluyendo sectores que se extienden hasta la rambla, la avenida Artigas, la doble avenida Daniel Fernández Crespo y la zona de Campomar.
Para el docente, el trabajo “busca aportar herramientas que permitan repensar un espacio que históricamente concentró gran parte de la actividad comercial y social de la ciudad”.
Tras la instancia de presentación pública desarrollada el sábado pasado, el equipo de docentes y estudiantes de la FADU “comenzará una etapa de ajustes en la que incorporarán los aportes recibidos por vecinos e instituciones”, dijo Martínez. Una vez finalizado, los documentos serán entregados al Municipio de Juan Lacaze, que “evaluará su implementación mediante recursos propios o distintos mecanismos de contratación”.
“Nuestro trabajo llega hasta la entrega del proyecto ejecutivo”, comentó el docente, y añadió que “después será el municipio el que decida de qué manera avanzar con la ejecución”.
Martínez comentó que estos intercambios con el municipio sabalero comenzaron a implementarse durante la gestión anterior, comandada por Arturo Bentancor (Frente Amplio), y “también desde algún tiempo atrás”, cuando se presentó “Pensemos Juan Lacaze”, un proyecto que tenía como objetivo una “refundación de la ciudad”, a raíz de los cierres de las históricas industrias Campomar y Soulas y Fanapel.