la diaria Colonia › Política

Carlos Moreira (archivo, julio de 2026)

Foto: Ignacio Dotti

Sucesivas rendiciones de cuentas cuestionan “la fama de buen administrador” del exintendente Carlos Moreira, según edil del FA

Evolución de los resultados presupuestales entre 2016 y 2025 muestran años iniciales con superávit y un fuerte incremento del gasto hacia el final de cada período de gobierno de Moreira, observó Martín Collazo.

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El edil del Frente Amplio en la Junta de Colonia Martín Collazo, en el marco del análisis de la voluminosa y deficitaria Rendición de Cuentas 2025 de la Intendencia de Colonia, que lleva adelante junto con otros integrantes de su bancada, observó, en diálogo con la diaria, que las sucesivas rendiciones de cuentas presentadas por la comuna coloniense en los anteriores dos períodos de gobierno “sirven para desmitificar la imagen de buen administrador que el exintendente Carlos Moreira creó sobre el desempeño de su función”.

A esa tendencia se suman las reiteradas observaciones formuladas por el Tribunal de Cuentas sobre la Rendición de Cuentas 2024, que advirtió incumplimientos normativos y deficiencias de control interno ya señaladas en ejercicios anteriores.

El déficit de 319 millones de pesos con el que cerró la Rendición de Cuentas 2025 de la Intendencia de Colonia constituyó el peor resultado fiscal registrado durante los últimos diez años de gestión departamental. Sin embargo, el deterioro de las cuentas públicas no comenzó en el último ejercicio. Por el contrario, el análisis de las rendiciones de cuentas desde 2016 permite observar una secuencia que se fue profundizando en el tramo final del segundo quinquenio encabezado por Carlos Moreira y que, para Collazo, refleja un patrón de ejecución del gasto que se repitió durante ambas administraciones.

Los números muestran que entre 2016 y 2018 la intendencia registró superávits de 376, 153 y 198 millones de pesos, respectivamente. En los dos años siguientes aparecieron los primeros déficits: 104 millones en 2019 y 173 millones en 2020.

Con el inicio del siguiente período de gobierno, la situación volvió a revertirse. En 2021 el resultado positivo fue de 131 millones de pesos y en 2022 ascendió a 191 millones. Sin embargo, en 2023 las cuentas volvieron a cerrar en negativo, con un déficit cercano a 20 millones de pesos, que aumentó a 146 millones en 2024 y alcanzó los 319 millones en 2025, detalló el edil frenteamplista.

Más que la sucesión de cifras, lo que llama la atención es la repetición del comportamiento financiero en ambos quinquenios: superávits durante los primeros años de gestión y déficits en la etapa final del período. Para Collazo, esa evolución no responde “a una casualidad”, sino a “una forma de ejecutar el presupuesto departamental”.

“Cuando se aprueba el presupuesto quinquenal no existe una planificación que establezca gastar mucho más en los últimos años que en los primeros. Sin embargo, cuando uno observa cómo efectivamente se ejecutó el gasto, encuentra exactamente ese comportamiento: durante los primeros dos o tres años se ejecuta menos de lo previsto y en los años preelectorales se gasta muy por encima de lo proyectado”, sostuvo.

A juicio del edil, el resultado de 2025 “no sorprende” porque constituye la profundización de una práctica que, según afirmó, ya podía advertirse tanto en el quinquenio 2015-2020, como en el correspondiente al período 2020-2025.

“Esa lógica termina haciendo que las necesidades de la población no sean el criterio que ordena el gasto. Las necesidades existen durante los cinco años de gobierno. Si sistemáticamente se ahorra al principio y se gasta mucho más al final, la ejecución presupuestal termina acompañando más los tiempos políticos que los tiempos de la gente”, señaló.

El cambio de tendencia

Los déficits consecutivos de 2023, 2024 y 2025 representan un cambio respecto de la primera mitad del quinquenio. Mientras que entre 2021 y 2022 la administración acumuló resultados positivos por más de 320 millones de pesos, en los tres años siguientes registró un déficit acumulado superior a los 480 millones.

Para Collazo, esa evolución cuestiona uno de los principales atributos con los que históricamente se identificó la figura de Moreira. “Los números finales permiten discutir la idea instalada durante muchos años de que Carlos Moreira era un buen administrador. Cuando uno observa cómo termina su última gestión encuentra tres rendiciones consecutivas deficitarias y un resultado acumulado que vuelve a quedar en rojo. Esa fotografía es distinta a la imagen que durante mucho tiempo se proyectó sobre su administración”, afirmó.

Las observaciones del Tribunal de Cuentas

El análisis político de la oposición encuentra además un soporte técnico en la auditoría realizada por el Tribunal de Cuentas sobre la Rendición de Cuentas correspondiente al ejercicio 2024.

Si bien el organismo emitió una opinión favorable con salvedades respecto de los estados contables, también dejó constancia de una extensa lista de incumplimientos de normas constitucionales, del Texto Ordenado de Contabilidad y Administración Financiera, del Estatuto del Funcionario Municipal y de otras disposiciones vinculadas a la gestión administrativa.

Entre las principales observaciones figuran el pago de partidas a funcionarios que no estaban previstas presupuestalmente, gastos realizados sin la intervención del ordenador competente, pagos a proveedores cuyos contratos no se encontraban vigentes, fraccionamiento de compras para evitar procedimientos competitivos, deficiencias en los procesos licitatorios, contrataciones de funcionarios durante los 12 meses previos al final del período de gobierno, ingresos de personal sin concurso abierto de méritos o sin sorteo cuando correspondía y liquidaciones de horas extras que superaron los topes establecidos por la Ordenanza 61 del propio Tribunal de Cuentas.

El informe también señala deficiencias en materia de inventarios patrimoniales, documentación de respaldo, sistemas contables, afectación preventiva del gasto y administración de recursos por parte de los municipios.

Para Collazo, buena parte de esas observaciones “no constituyen hechos nuevos”, sino que corresponden a incumplimientos que el Tribunal viene señalando desde hace varios ejercicios.

“Lo preocupante no es solamente la cantidad de observaciones, sino que muchas de ellas se reiteran año tras año. Hay problemas que aparecen nuevamente vinculados con contrataciones, procedimientos de compras, ingresos de funcionarios y horas extras. Eso demuestra que no se trata de errores aislados, sino de prácticas que el tribunal viene observando desde hace tiempo”, sostuvo.

Ajustes contables

La auditoría, a la cual tuvo acceso la diaria, también detectó inconsistencias en la determinación del resultado acumulado informado por la intendencia.

Según el Tribunal, el gobierno departamental no registró ajustes que habían sido propuestos sobre la Rendición de Cuentas 2023 y tampoco contabilizó depósitos correspondientes a ingresos por casi 28 millones de pesos. Como consecuencia de ambas situaciones, concluyó que el superávit acumulado informado por la administración estaba sobrevaluado en aproximadamente 84,8 millones de pesos.

Asimismo, el organismo recalculó el resultado del ejercicio 2024, que pasó de un déficit de 146,9 millones de pesos informado originalmente por la intendencia a un déficit ajustado de 119 millones de pesos luego de incorporar los ingresos omitidos.

Más allá de esa corrección puntual, el tribunal aclaró que las observaciones no modificaban el sentido general de los estados financieros, aunque sí justificaban la emisión de una opinión con salvedades respecto del resultado acumulado.

Recomendaciones reiteradas

El informe es que el tribunal volvió a reiterar una larga lista de recomendaciones formuladas en ejercicios anteriores, al constatar que continuaban sin cumplirse.

Entre ellas figuran la necesidad de evitar pagos sin intervención preventiva, impedir el fraccionamiento de compras, realizar concursos para el ingreso de funcionarios, respetar los límites de las horas extras, mejorar los controles internos, fortalecer los sistemas contables y adecuar los procedimientos administrativos a la normativa vigente.

Para el edil frenteamplista, ese elemento adquiere “especial relevancia” porque permite analizar la evolución de la gestión más allá del resultado financiero anual. “El déficit es un indicador importante, pero no es el único. También importa cómo se administra, si se cumplen las normas y si las observaciones del Tribunal se corrigen. Lo que muestran las auditorías es que muchos de esos problemas permanecieron durante años”, afirmó.

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