Nacho Obes.

Foto: Inés Guimaraens

“Yo soy el fan número uno de mi banda”: Nacho Obes y el regreso de Doberman

La banda se presenta este sábado en Montevideo Music Box.

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Solo hace un par de años, Nacho Obes hablaba de la vuelta de Doberman como un proyecto que se apoyaba en convicciones firmes pero de concreción poco probable. “Me gustaría volver a cantar esas canciones para los fans del rock nacional que las recuerdan, pero la realidad es que la reunión con la banda no creo que se concrete, porque el resto ya no se dedica a la música”, comentaba en una entrevista con Teledoce en octubre de 2024.

Por esos días el cantante y compositor –también conocido como el intérprete del jingle “Es ahora”, que impulsó a la presidencia a Luis Lacalle Pou– se acostumbraba a su carrera solista de actuaciones nocturnas en pequeños boliches, venía de participar con éxito en un reality show de comidas asadas y comenzaba a subir a su cuenta de Instagram sus propias versiones de temas de Phil Collins, Chris Cornell y Slash, grabadas frente a la cámara de su teléfono.

Veinte años atrás, una multitud alborotada que solo se distingue por el movimiento de sus banderas se agita con la música de Doberman sobre el escenario del Pilsen Rock. La banda revelación de la efervescente escena musical de los 2000 es una de las atracciones del evento y se codea con grandes nombres como Hereford, La Vela Puerca, Buenos Muchachos y Abuela Coca.

En videos de Youtube, el grupo conquista al público con hits radiales como “La piel de lobo”, incluido en su homónimo álbum debut de 2005, a puro hard rock de virtuosismo vocal y riffs de guitarra memorables. Los integrantes de la joven banda montevideana, vestidos de remeras negras con motivos rockeros y jeans, se confunden con facilidad entre los miles de locales y visitantes de todo el país que llegaron a Durazno para sumarse a la celebración.

“Yo estaba con una guitarra en la mano mientras tomábamos algo con amigos a las tres de la mañana y el mozo me pidió que cantara una canción”, cuenta Obes a la diaria sobre el mismísimo inicio de la historia. “Canté ‘Highway to Hell’, de AC/DC, a los gritos y llamé la atención de dos peludos con botas tejanas y con muchos más kilómetros encima. Yo tenía 17 años y ellos, 27”. Eran Andrés Mozzo y Germán Seoane, los futuros guitarristas de Doberman. Obes agrega a sus “momentos de oro” la primera vez que escuchó la música de su banda en Rock Boulevard, el programa radial de Mario Gallinares, y las recorridas nocturnas en las que sus compañeros de banda ponían a prueba su resistencia: “En cada bar era una bebida distinta”.

El regreso del grupo a los escenarios, cuenta ahora el cantante y principal impulsor, tiene como principal ingrediente su propio deseo e insistencia. “Yo estaba con ganas de hacer esto ya desde 2020. Traté de convencer en varias ocasiones a todos los fundadores, pero ellos estaban ocupados en otras cosas –familia, trabajo– y yo cada vez más intenso y con la locura de dedicarme a esto. Entonces, en un momento, creo que por cansancio, me dijeron: ‘Bueno, ya está Nacho, hacelo vos’. Con ese aval del proyecto, y contento, me puse a organizarlo”, relata el músico.

A la vez, y con algo de casualidad, fueron los propios fans de la banda quienes alentaron la idea cuando se toparon con algunos de sus videos en Instagram: solo en su casa, frente a la cámara de su teléfono y la computadora, acompañado de un guitarra o un teclado, Obes se entusiasmó con la idea de grabar versiones de grandes cantantes y de sus bandas preferidas –Whitesnake, Tina Turner, Michael Jackson, AC/DC–, a tal punto que comenzó a producirlos con una frecuencia cada vez mayor. Su repertorio, disponible en la página oficial, también incluye las canciones de Doberman y suma miles de corazones y comentarios propios de un fenómeno viral.

“La idea era marketinearme y ponerme dentro de la escena otra vez, y la gente respondió”, añade el artista, cuyas visitas llegan de todo el mundo y le han valido invitaciones para tocar en Argentina y en Estados Unidos.

Este regreso de Doberman, además del show de este sábado y de otros futuros ya previstos, contempla la inclusión de la discografía completa del grupo en plataformas digitales, que incluye Doberman (2005), El último en pie (2007), Tren Calavera (2001) y el recopilatorio de reciente edición Doberman XX (edición especial 20 años), con versiones remasterizadas de “Eterno Boulevard” y “El último en pie”, entre otras, y el bonus de dos temas en vivo, “Perro fiel” y el cover de “Highway to Hell”.

La versión 2026 del grupo, explica Obes, “tiene cambios necesarios para poder estar a la velocidad y a la altura de lo que se viene. Necesitamos estar todos al cien por ciento”, remarca. “Yo estoy en mi mejor momento físico y profesional y no podía dejarlo pasar”, sostiene, y confía en la calidad de los músicos que lo van a acompañar “para tocar al más alto nivel del rock y el metal, sin limitaciones”.

En esta ocasión, Doberman tendrá a Francisco Quiñones (“fue compañero mío en Aplanadora, un proyecto paralelo de homenaje a Black Sabbath”) y Martín Casal (“se lo robé a Snake; lo conocí porque él y su hermano eran fans regulares de Doberman cuando comenzamos”) en guitarras; Santiago Mono Vargas en bajo (“ya había tocado con la banda”) y Nicolás Molina en batería (“también me acompaña como solista”).

Sus expectativas para este show “son las mejores”, dice. “Es un proyecto que arrancó chiquito, con unos videos, y se juntó con una comunidad de fans de Doberman y del rock en general que nos están dando el visto bueno. Me siento honrado, agradecido y preparado para mostrarles un Doberman que ellos quieren tanto como yo. O sea, yo soy el fan número uno de la banda, el maestro de ceremonias y el protector del material que casi se había perdido. Este concierto será el primero de muchos; si los dioses del rock quieren, claro”, bromea, y anticipa la participación especial del músico argentino Mariano Martínez (ex Attaque 77) y del cantante uruguayo Alejandro Spuntone. “Va a ser un toque grande, intenso, pesado y, por supuesto, entretenido. Amo el show, el circo. Todo o nada. Prepáranse para sudar”, avisa el anfitrión del evento.

“Doberman es mi génesis, mi escuela, y le estoy agradecido de por vida”, admite Obes. “Ahora tengo 42 años. Me cuido, tengo nutricionista, entreno como un atleta profesional y eso hace que pueda cantar rock y heavy metal a esta edad”, dice, convencido de seguir encarando al mismo tiempo su carrera solista y una nueva etapa con el grupo con el que comenzó a subirse a un escenario. “La ética de trabajo y mi manera física y agresiva de cantar me las dio Doberman. Hoy, gracias a la banda, estoy reencontrando esa identidad”, remata.

Doberman. 20 años, el último en pie. Sábado a las 21.00 en Montevideo Music Box (Av. Dámaso A. Larrañaga 3195). Entradas a $ 800 (generales) y $ 1.500 (sector vip) en Redtickets.

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