Fin de semana Música

Él Mató a un Policía Motorizado.

Foto: Difusión

El Cruce Fest | Santiago Motorizado: “Hay que salir al mundo real, que la vida pasa volando y después no vivimos la experiencia”

Él Mató a un Policía Motorizado se presenta este sábado junto con Niña Lobo y Eté y los Problems en el Teatro de Verano.

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Él Mató a un Policía Motorizado vuelve a Montevideo para compartir escenario con Niña Lobo y Eté y los Problems en la primera edición de El Cruce Fest. Será el regreso de una banda que el año pasado se presentó en otro formato, en el Auditorio Nacional Adela Reta del Sodre; pero también la llegada de un grupo que transita una etapa de revisionismo mientras mira hacia adelante.

Cuando editaron su primer disco, en 2004, tocaban para menos de 100 personas. Dos décadas después, acaban de llenar un Movistar Arena, donde más de 14.000 voces corearon sus temas. El cambio en el repertorio nació como una celebración, primero, de los 20 años del álbum homónimo y, después, de la trilogía Navidad de reserva (2005), Un millón de euros (2006) y Día de los muertos (2008), y terminó propiciando mantener en el presente esas canciones que habían oficiado de puntapié inicial de un fenómeno que hoy recorre escenarios internacionales.

“Soy medio antinostalgia, no me gusta la nostalgia en la vida”, afirma Santiago Motorizado, líder del grupo, aunque admite que algo no cambió: “El amor por la música, la banda, por esta experiencia, se mantiene intacto en todos”.

Un salvavidas en el encierro

Este sábado, Él Mató compartirá escenario con Niña Lobo. No es la primera vez: las uruguayas abrieron el show de los platenses en el mismo Teatro de Verano en 2022 y comparten con Santiago la colaboración en “Fin de año”.

“Me hice fan de Niña Lobo en la pandemia. Esa primera canción suya, que me voló la cabeza, me salvó de ese momento de incertidumbre”, recuerda. “Va pasando el tiempo y cada vez es más difícil que una canción me enamore profundamente, que me lleve a esos primeros años de la adolescencia, en los que todo me parecía nuevo y genial, que me fanatizaba. Niña Lobo me llevó a un lugar juvenil, muy puro, muy real, muy intenso, y eso para mí es la salvación”.

La curiosidad por escuchar música nueva sigue siendo una parte importante de su forma de entender el oficio de la música. Ve en la escena rioplatense posterior a la pandemia una explosión de bandas, músicos e ideas. “Cuando uno piensa, ¿se estará agotando la cultura rock pop? ¿Cuántas canciones más se pueden hacer con estos acordes? Salen las ideas y no se detiene”.

Ese entusiasmo convive con una preocupación concreta por las condiciones económicas y políticas en las que se desarrolla hoy la actividad cultural argentina. El público acompaña como puede, las escuchas en plataformas se mantienen, pero cambió la posibilidad de transformar ese interés en asistencia a recitales. “En otros momentos de la economía argentina, el público podía ir a todos los shows que quería, ahora tiene que elegir”, lamenta.

A eso se suma lo que define como la “cultura del FOMO” –fear of missing out, el miedo a perderse algo– y la concentración de la atención en determinados acontecimientos masivos. Él Mató pudo llenar el Movistar Arena, pero no alcanza para ignorar el contexto: “Somos agradecidos porque la gente haya acompañado, pero no nos quedamos ahí, obviamente somos críticos de esta situación”.

“Hay una lucha cultural”, plantea. Y sostiene que existen espacios y proyectos que no pueden quedar exclusivamente sometidos a la lógica de la oferta y la demanda. “Hay cosas que uno pensaba que no había que aclarar nunca más. De cómo, entre todos, con la herramienta del Estado, podemos ayudar a esos movimientos que no entran en la lógica comercial”.

Habitar esos espacios requiere salir de la burbuja del consumo individual y recuperar el encuentro. “A mí me pasó, mucho antes de la pandemia: me iba del show al hotel, no hablaba con nadie, me acostumbré a estar solo”, recuerda, y aconseja: “Hay que salir al mundo real, que la vida pasa volando y después no vivimos la experiencia, que es lo único que le da sentido a esto”.

A horas de reencontrarse con el público uruguayo, Santiago celebra una particularidad de los seguidores locales: “Tienen mucha cultura musical. Le dan un valor muy potente a la información y eso me encanta porque le agrega dimensión”.

El sábado, el cruce no será solo con el público, sino también entre amigos –con Niña Lobo–, y el saldo de una cuenta pendiente: Él Mató y Eté y los Problems iban a compartir escenario en 2019, en un festival que finalmente fue cancelado. Siete años después, el encuentro que quedó pendiente se concreta en la tangible e irremplazable presencialidad.

El Cruce Fest comienza a las 20.00 en el Teatro de Verano Ramón Collazo (Rambla Wilson s/n), con apertura e intervalos a cargo de DJ Chismosa. Las entradas están disponibles desde $ 980 en Tickantel.

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