Obelisco no gasta tiempo en averiguar qué tipo de banda quiere ser. A lo largo de los años, distintos integrantes han pasado por sus filas, recorriendo un abanico sónico que va desde el hardcore más crudo hasta canciones de amor con tintes pop; con la única constante de no encasillarse.
En Fragmentos para dominar el silencio, su nuevo disco, conviven el posthardcore, el punk, el rock alternativo y su reinterpretación de las baladas, con referencias tan disímiles como Sonic Youth y Laura Pausini, y la curiosidad permanente por ver qué pasa cuando esos mundos se encuentran. “Sentimos bastante libertad de poder experimentar con diferentes cosas que nos gustan”, explica Camila Sena, voz y bajo. “Ya rompimos varias barreras, desbloqueamos varias cosas. Podemos hacer casi cualquier boludez que se nos ocurra y salir medio impunes”, completa Federico Kolo Rossotti, guitarra, voz y miembro fundador de la banda.
El gran quiebre en ese recorrido llegó con Sueños y jardines, primer disco con Sena en la formación, editado en 2024. El material no solo implicó una nueva voz y un encare diferente a la sección rítmica, sino que abrió la puerta a nuevas dimensiones de la obra de Obelisco. La edición en casete, realizada por Chape Records, y los videoclips de Selene Benzano y Pablo Vellozo expandieron ese universo hacia lo visual, con una estética analógica que los interpela.
“La banda tiene un viaje musical medio nostálgico”, admite Rossotti. “Yo de niño era fan de la Noche de la Nostalgia. De adolescente me quedaba todo el cumpleaños de 15 sentado en la mesa, odiando la cumbia, y cuando llegaba la tanda de Bee Gees me iba a bailar con los tíos”, recuerda.
Cambiar de piel
Fragmentos para dominar el silencio llega acompañado por otras transformaciones. En primer lugar, Pablo Vellozo pasó de la producción audiovisual a la batería. Además, decidieron romper con el formato trío y sumar a Emanuel Piotto (Flor Sakeo, Trovador Eléctrico, Hablan Por La Espalda) en guitarra y teclados. La intención fue clara: “Para que el proyecto sobreviviera había que revolucionar la banda. Cuando Cami entró fue así, y ahora había que hacer lo mismo”, defiende Rossotti.
Si bien el álbum vio la luz en un momento de quiebre, gran parte de su construcción se dio en etapas previas, incluso en la gestación del disco anterior. “Nunca dejamos de componer”, revela Sena, quien asumió un rol más activo en la creación de las canciones de este disco, más allá de lo letrístico. En “Rompecabezas” imaginó una guitarra con referencia a Sonic Youth y la dejó en manos del resto de la banda, que alcanzó casi exactamente el sonido que tenía en la cabeza. “Hay una cierta telequinesis”, revela. “Y confiamos en el gusto artístico del otro”. Esa confianza y libertad creativa también atraviesan “Atlántica”, donde Rossotti le pidió a Sena una “letra Laura Pausini”, logrando una canción narrativa y romántica que luce la amplitud vocal de la artista, entre gritos y dulzura.
El entretejido de las diferentes influencias y expresiones terminó de tomar forma en manos de Andrés D’Souza (Hangwire), a cargo de la mezcla y producción. El vínculo se fue construyendo entre largas noches de trabajo, hasta convertirse en una pieza clave para terminar de darle forma a una grabación hecha, como buena parte del proyecto Obelisco, a pulmón. A ese entramado se suman Flor Sakeo y Naoko, coristas del disco y también invitadas al show; y excede lo estrictamente musical, con colaboradores en merchandising, técnica, audiovisual y más. “Obelisco es lo que es gracias a un montón de gente”, sostienen.
Este sábado, esa red llegará al escenario, con todo lo que implica producir de forma autogestiva un espectáculo en una sala, donde la logística recae enteramente en hombros de la banda. Llegar hasta ahí no fue sencillo e implicó, entre otras cosas, la decisión poco habitual de alejarse de los escenarios durante unos meses, para darle tiempo al disco y permitir que las canciones encontraran su lugar entre quienes las escuchan antes de reencontrarse arriba del escenario.
A pesar de esto, no llegan a la sala Rondeau a ciegas. En la única presentación que la formación actual tuvo este año en Montevideo, la respuesta del público les dio una señal de qué esperar: “Todas las canciones que tocamos fueron cantadas y coreadas”, recuerda Sena. “Y ahora estamos con ganas de que pase de nuevo”.
Obelisco presenta Fragmentos para dominar el silencio. Sábado 19 a las 21.00 en la sala Rondeau (Rondeau 1904). Entradas en Redtickets desde $ 450.