Deporte Literarias de deporte

Los cuerdos no se calzan los guantes

El día del golero, de Jorge Señorans; un libro peculiarmente atrapante sobre el puesto más ingrato del deporte rey.

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Más que un libro, Jorge Señorans escribió las actas de varias charlas de bar, o al menos ese es el valor simbólico que de las páginas emana. Las anécdotas plasmadas en esta obra no son las que un entrevistado te cuenta en la primera taza de café, ni siquiera en el segundo termo de mate. Hay confianza y hasta infidencias en ciertos cuentos, que los protagonistas revelaron a sabiendas de que el tiempo juega a su favor.

Tiene entrevistas propias, consultas y referencias a colegas, y leyendas urbanas que inevitablemente se dieron a conocer en alguna tertulia y trascendieron de generación en generación. “La leyenda se agranda de boca en boca”, dice el autor, en una clara apuesta por la memoria, y nos invita a recorrer un fútbol de otro tiempo que no se ata temporalmente a ninguna época, es una historia compilatoria del fútbol dentro del área.

En 167 livianas páginas, El día del golero. Historias increíbles del puesto más raro del fútbol compila anécdotas imperdibles de quienes cuidan los tres palos. Arqueros, goleros, guardametas, cancerberos, porteros; diferentes etiquetas, pero ellos son los mismos. Un puesto lleno de críticas, pero que deja lugar a la felicidad más pura cuando impide las alegrías del rival de turno.

Lo cierto es que, por respeto o por desinterés, desde el periodismo pocas veces se habla con los número uno, y todo ese silencio acumulado debajo de los guantes revienta en este libro.

Señorans encontró en ellos una mina de historias. Algunos, por su carácter de leyendas, por su palmarés, por haber vestido tantas camisetas o rivales acérrimos. Otros, por estar cerca de los que hicieron historia dentro y fuera del deporte, como la cercanía con René Higuita o Pablo Escobar de uno de los protagonistas.

Patrón de las dos áreas

Luego de leer esta recomendable obra, queda claro que el manual original del fútbol les busca destino a los jugadores altos en alguna de las dos áreas. Desde mi corto pasaje por el baby fútbol no veía historias de goleros que en el segundo tiempo se sacan los guantes y terminan el partido convirtiendo goles. En este libro es moneda corriente que la historia de más de uno inicie “era 9”, “era centerforward” o “alternaba en quinta y en cuarta en cancha, y era golero suplente en primera”.

O la máxima, obra de Beethoven Coco Javier: preferir alistar un golero suplente en cancha “antes que un juvenil”, por estar luchando el descenso en Huracán Buceo en la década de 1990. Algo inconcebible en esta coyuntura de especificidad extrema, en la que se critica a los técnicos si usan un lateral a pierna cambiada o si mandan a volantear a un mediocampista interior. Pero qué sabrán ellos.

También hay varios casos de goleros con filiación polideportiva con mucho éxito, carreras exitosísimas en Europa, ganadores de mundiales y otros que ganaron en la vida, con menor éxito deportivo. Hay lugar para el humor y las ironías de la vida, como la existencia de un golero manco.

El mensaje que atraviesa subyacentemente a varias de las historias es que hay que estar un poco loco o tener mucha valentía para pararse en la línea de gol, sabiendo que lo último que te separa de la vergüenza es tu humanidad o la suerte de un palo benevolente.

Eduardo Galeano se paraba en el extremo tétrico del puesto en Fútbol a sol y sombra y contaba: “Dicen que donde él pisa, nunca más crece el césped. Es uno solo. Está condenado a mirar el partido de lejos. Sin moverse de la meta aguarda a solas, entre los tres palos, su fusilamiento. [...] La multitud no perdona al arquero. [...] Con una sola pifia, el guardameta arruina un partido o pierde un campeonato, y entonces el público olvida súbitamente todas sus hazañas y lo condena a la desgracia eterna. Hasta el fin de sus días lo perseguirá la maldición”.

Por el contrario, Señorans elige mostrar otros costados de la vida y obra de un golero, de varios goleros que dejaron su huella en los clubes y selecciones en las que se desempeñaron y, a su forma, moldearon la vida de generaciones de hinchas. Y es justamente de ellos que “los viejos hinchas no olvidan”, como consigna en una de las historias el autor. Una obra que desborda de memoria y te deja con ganas de conocer mucho más, además de dejarte con la pregunta de ¿por qué no les estamos preguntando hoy a los goleros cómo viven este deporte?

El día del golero. Historias increíbles del puesto más raro del fútbol, de Jorge Señorans. Penguin Random House, 2026. 167 páginas.