Con una estupenda victoria 106-96 frente a Regatas de Corrientes, Nacional arrancó de la mejor manera su participación en el grupo B de la Liga Sudamericana de Básquetbol que se está llevando a cabo en Loja, Ecuador. El triunfo ante los argentinos ya les permite a los tricolores cerrar con posibilidades seguras de poder seguir avanzando en el torneo. Tras la victoria, el conjunto tricolor tendrá en secuencia este sábado el partido ante Corinthians y cerrará el domingo a las 22.10 con el elenco local, el representante ecuatoriano Jorge Guzmán.
Fue un triunfo trabajado de los tricolores, que sobre todo en el primer cuarto la pasaron mal, pero con el enorme aporte del dominicano Luismal Ferreira y el invalorable juego del veterano crack estadounidense Andrew Goudelock el bolso edificó su trascendente triunfo ante un rival que dio pelea.
El primer cuarto fue un ejercicio de vértigo y goleo desatado que arrancó con una única victoria parcial para Nacional, inaugurado el tanteador con el primer doble de la noche. Sin embargo, la respuesta correntina no tardó en asomar a fuerza de una gran capacidad de aciertos en la cuarta y media distancia, virtudes que hicieron pasar rápidamente al conjunto albiceleste a comandar las acciones del parcial. Lejos de quebrarse, la paridad se adueñó de los primeros diez minutos bajo el compás de un intercambio constante de aciertos que mantuvo a los tricolores siempre a tiro, respirándole en la nuca al rival hasta cerrar esa manga inicial con un ajustado 28-27.
A pesar de que ambos conjuntos están comenzando sus respectivas temporadas, se advirtió con nitidez desde el salto inicial que Nacional llegaba a la cita sin competencia oficial alguna en el cuerpo. Del otro lado, el elenco argentino exhibió una mayor dinámica de juego colectivo, apoyándose fundamentalmente en el goleo incesante de Gramajo y complementándolo con su inmensa capacidad para castigar desde la línea de tres puntos.
Casi de inmediato, el equipo argentino volvió a estirar la diferencia a seis unidades. Pero, en medio del trámite, un pasaje de precisión quirúrgica comenzó a inclinar la balanza: un pase picado de extrema fineza y una penetración en la que la naranja pareció resistirse a entrar de casualidad, con una potencia impiadosa para romper la defensa y poner el score 36-30.
La reacción tricolor
Lejos de resignarse, Nacional encadenó una progresión implacable que le permitió pasar al frente en el marcador por primera vez desde aquella jugada inaugural del partido, cuando el dominicano la hundió con autoridad para decretar el 37-36. El combinado uruguayo logró estirar momentáneamente la renta con un doble enérgico de Goudelock, aunque pronto le pesó la exigencia defensiva rival y le costó sostener el goleo en los ataques subsiguientes.
Con otro doblazo de Ferreiras cuando apenas restaban dos segundos en el cronómetro, el tricolor defendió la renta con uñas y dientes para marcharse a los vestuarios masticando una ventaja auspiciosa y un goleo de alto voltaje, clavando un 50-45 favorable a los muchachos del Parque Central que obligaba a barajar y dar de nuevo en el complemento.
En el arranque del segundo tiempo, Yohanner Sifontes asumió el protagonismo para sostener a los tricolores en ventaja, respaldado por una férrea fortaleza en el rebote que, aun cuando no terminaba de traducirse en conversiones en el aro ajeno, garantizaba la posesión y asfixiaba los intentos de reacción del rival.
Antes de alcanzar la línea de los cuatro minutos del segundo tiempo, el tricolor abrió una ventana de 7 puntos de luz gracias a una nueva conversión de Nicholas King, resistiendo con uñas y dientes las embestidas rivales mientras se cargaba de faltas. Poco después, exactamente al cumplirse el minuto cuatro, un nuevo doble de Ferreiras estiró la renta máxima hasta llevarla a un expresivo 60-51 que obligaba al banco correntino a replantear el tablero.
Lento y cargando el juego en el poste bajo, el tricolor se fue adueñando de los resortes anímicos y tácticos del tercer cuarto, administrando el reloj y los espacios con la suficiencia necesaria para mantener a raya al rival y asegurar la ventaja rumbo a la manga decisiva.
Un doblazo fulminante de Goudelock y un triple impecable lanzado por Nacho Xavier estiraron la diferencia para colocar el marcador en la máxima de 68-56, justo a falta de tres minutos para el cierre de un tercer cuarto que comenzó a inclinar definitivamente la balanza.
Pero la resistencia encontró una réplica inmediata cuando un triple letal ejecutado por Tomás Araujo empujó el tanteador hasta dejarlo en 71-58, recordando que en estos escenarios continentales bajar la guardia un instante se paga con moneda corriente en contra.
La zozobra y la potencia
Una catarata de pérdidas inoportunas, errores no forzados y fallas sistemáticas desde la línea de libres provocó que el margen de 15 puntos se desvaneciera en un suspiro, achicándose a apenas cuatro unidades y dejando al tricolor al borde del abismo; sin embargo, cinco puntos consecutivos firmados a pura jerarquía por el dominicano Ferreiras detuvieron la sangría y devolvieron algo de oxígeno al tablero, llevando al conjunto tricolor al último minidescanso con 9 puntos de ventaja, estacionando el tanteador en un 76-67 que aliviaba las tensiones acumuladas.
La respuesta del banco y el empuje juvenil
Para afrontar los últimos diez minutos, el cuerpo técnico de Regatas Corrientes decidió, con evidente acierto, comenzar el cuarto tramo poblando la cancha con varios de sus valores jóvenes, concediendo un respiro necesario a los hombres altos y experimentados. La apuesta dio sus frutos de inmediato: el conjunto argentino redujo sensiblemente las diferencias en el tanteador hasta ponerse otra vez a tiro de cuatro, clavando un 83-79 que reavivó el misterio de la noche impulsado por la magnífica e incontenible actuación de Lazcano.
Un triple furibundo ejecutado por Francisco Farabello puso al combinado celeste nada más que a tiro de un punto de Nacional, clavando un tenso 84-85 que confirmó con crudeza la enorme e impetuosa reacción correntina en el tramo caliente de la noche.
Otro triple del tucumano Gramajo empató el partido después de mucho tiempo en 87, pero a vuelta de cancha los tricolores clavaron un bombazo de distancia a través de Gastón Semiglia para volver a tomar el liderazgo.
Un triple de Goudelock permitió a los uruguayos estirar la brecha para tomar cinco de ventaja, clavando un 93-88 en el rectángulo de juego; con un plantel corto que viajó apenas con diez jugadores sintiendo el rigor físico de la rotación y la bronca lógica por no poder liquidarlo antes, el tricolor encaró los instantes finales cuando el reloj marcaba apenas tres minutos y cincuenta segundos para la chicharra.
El veterano de 37 años que arrancó su carrera en Los Angeles Lakers y tuvo una extensa carrera en el básquetbol europeo volvió a clavar su segundo triple consecutivo y llevó la ventaja a ocho, marcando un 96-88.
Los caribeños –el venezolano Sifontes y el tren dominicano Ferreira– hicieron extender la ventaja en el minuto final hasta estirarla a 10 puntos, clavando un 104-94 que le otorgó una holgura definitiva a los tricolores para abrochar la victoria en su estreno por la Liga Sudamericana.
Al final, en la ciudad de Loja, Nacional consiguió un puntazo de oro al terminar abrochando el partido 106-96 para arrancar su andar continental con la solvencia de los que saben sufrir y la jerarquía de los que no perdonan.