Deporte Fútbol

Ignacio Ruglio, en el Palacio Peñarol (archivo, 2022)

Foto: Alessandro Maradei

Elecciones en Peñarol: proliferan las listas, se bajó un candidato e Ignacio Ruglio mantiene en suspenso su postulación

En medio de una delicada actualidad deportiva pero en carrera por el campeonato, el club se adentra en una turbulenta campaña electoral con nombres fuertes e incertidumbre en torno al oficialismo.

Contenido exclusivo con tu suscripción de pago
Contenido no disponible con tu suscripción actual
Exclusivo para suscripción digital de pago
Actualizá tu suscripción para tener acceso ilimitado a todos los contenidos del sitio
Para acceder a todos los contenidos de manera ilimitada
Exclusivo para suscripción digital de pago
Para acceder a todos los contenidos del sitio
Si ya tenés una cuenta
Te queda 1 artículo gratuito
Este es tu último artículo gratuito
Nuestro periodismo depende de vos
Nuestro periodismo depende de vos
Si ya tenés una cuenta Ingresá
Llegaste al límite de artículos gratuitos
Nuestro periodismo depende de vos
Para seguir leyendo ingresá o suscribite
Si ya tenés una cuenta
o registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes

Editar

El sábado 12 de diciembre, pocos días después del cierre del campeonato uruguayo –previsto para el 6 u 8 de diciembre, dependiendo de los resultados–, que puede tener su incidencia directa en las elecciones, Peñarol elegirá a su nueva directiva para el período 2026-2029. El padrón está estimado en unos 27.000 socios, similar al de la última elección, de 2023, que podrán votar de manera presencial en el Palacio Peñarol o en cualquiera de las mesas departamentales del interior del país (salvo Canelones).

Como casi toda contienda electoral, el eje sobre el que discurre la campaña se puede simplificar como una puja entre la opción de continuidad, asociada al oficialismo y al entorno afín a Ignacio Ruglio, que preside el club desde 2020 tras ser reelecto en 2023, y otras de cambio, representadas por un puñado de dirigentes de diverso perfil que, en mayor o menor medida, han sido críticos de la gestión actual.

Por estos días, sin embargo, a falta de un mes y poco para la elección, restan definiciones clave en este esquema: Ruglio no termina por confirmar ni descartar su candidatura para un eventual tercer período, y en el sector opositor todavía se negocian –y se caen– alianzas, al tiempo que varias agrupaciones todavía deben definir a qué candidato respaldan.

Así el oficialismo

A lo largo del año, Ruglio hizo declaraciones que, sin confirmarlo plenamente, sugerían su intención de no participar en la elección por un tercer mandato. “Quiero dedicarme a ser padre y abuelo”, dijo en un evento empresarial en mayo. Poco después reveló a El Espectador Deportes que se había reunido con su agrupación, nucleada en la lista 1891: “Les dije que, en caso de que mi decisión fuera no seguir, tienen que hacerse fuertes como grupo y mostrar todos los valores que tienen y esperar a ver cómo pasa el cernidor y quiénes son los candidatos que quedan”.

“Yo tengo mi decisión tomada hace más de un año, y cada día estoy más convencido de que está muy tomada”, sostuvo Ruglio en julio. Se desdijo en setiembre, en diálogo con Sport 890, donde aclaró que dirigentes de su entorno le habían pedido seguir, por lo que afirmó que “no está la decisión tomada, ni para un lado ni para el otro”.

La semana pasada el presidente aurinegro difundió una carta pública: “Llegado el momento adecuado, comunicaré mi decisión sobre presentarme o no a la elección del 12 de diciembre”, expresó. Ruglio, que viajó este miércoles a acompañar al plantel durante su concentración especial en Maldonado para cambiar la pisada del equipo rumbo a la definición del Clausura, dijo que se había reunido con los líderes de los cinco grupos que forman el gobierno actual de Peñarol. “Les transmití que mi responsabilidad hoy es trabajar para que Peñarol sea campeón uruguayo y no puedo entrar en una campaña política diaria que ocupe mi tiempo en eso. Hoy mi único objetivo es trabajar a diario para que Peñarol sea campeón”, afirmó. Siguiendo su lógica, se puede presumir que dará una respuesta definitiva sobre su candidatura una vez finalizado el campeonato, o las chances de Peñarol en él.

Los cinco dirigentes oficialistas con los que se reunió Ruglio son Gastón Diz, Julio Trostchansky, Marcelo Solomita, Alejandro González y Claudio Rivas. “Ellos deben iniciar la campaña electoral, ya que se acortan sus tiempos y deben preparar una lista con la cual trabajar para la futura elección de diciembre”, escribió Ruglio en su misiva. Víctor Bedrossian anunció que podría ser el candidato de la agrupación oficialista Sentimiento 1891; en la misma dirección, Solomita, que lidera la agrupación Pro Peñarol, también se consideró preparado para serlo. Por el contrario, Alejandro González se bajó del oficialismo y se sumó a la lista de Santiago Sánchez.

El estatuto vigente de Peñarol –aprobado en 1970– permite la reelección indefinida del presidente, por lo que Ruglio está habilitado a un tercer período. Ya hubo intenciones de modificar el estatuto, incluso hubo una iniciativa impulsada por el propio sector de Ruglio, para establecer un máximo de dos períodos consecutivos, pero fracasó en su último paso, que es el de la aprobación en el Ministerio de Educación y Cultura (MEC). Desde la cartera planean retomar el tema una vez que se haya elegido la nueva directiva del club.

El panorama electoral

Por fuera de la decisión del oficialismo, hay otros seis candidatos confirmados para la elección aurinegra, aunque dos de ellos todavía no tienen su lista aprobada por la Comisión Electoral.

El viernes 27 de noviembre se cierra el registro de comités, lemas y números de lista, mientras que el miércoles 2 de diciembre vence el plazo para la presentación de hojas de votación. La Comisión Electoral tiene 48 horas para revisar cada presentación; si hace observaciones, el comité dispone de 24 horas para corregirlas.

Según encuestas, Juan Pedro Damiani cobra fuerza como el principal candidato de la oposición (el propio Ruglio consideró que “se dividían los votos” entre ellos dos). El dirigente que presidió el club entre 2007 y 2017 presenta una fórmula acompañado por Alejandro Ruibal, y su propuesta hace énfasis en recuperar el peso institucional de Peñarol y recomponer sus relaciones. “No podemos estar peleados con los jueces, la AUF y Conmebol”, le dijo Damiani a Punto penal. Damiani propone a otro expresidente del club, Jorge Barrera, como “el canciller”, es decir, justamente el encargado de recomponer las relaciones del club con otros organismos. La lista 10 de Damiani todavía debe ser aprobada por la Comisión Electoral.

La otra lista todavía por aprobarse es la 14, que encabeza el representante de futbolistas Edgardo Lasalvia, quien ha manifestado su intención de abandonar su actividad empresarial para dedicarse a la campaña. Lasalvia propone mejorar la gestión y la transparencia del club, y dar mayor importancia a las formativas. Ha mantenido reuniones con otros candidatos, entre ellos Damiani, para explorar posibles acuerdos.

Los cuatro candidatos restantes ya tienen su lista aprobada:

  • Evaristo González, que redobló su oposición pública a la gestión de Ruglio durante los últimos meses, se presenta con la lista 21 en representación de la agrupación Espacio Siglo XXI.

  • Santiago Sánchez, presidente de la comisión de básquetbol de Peñarol desde 2025, es el candidato de la lista 6 y de la agrupación Origen Peñarolense, desde la que propone “profesionalizar la gestión, potenciar el deporte y acercar el club a su gente”.

  • Freddy García, candidato de la lista 1414 y la agrupación de socios Por Amor a Peñarol, ha sido desde el medio partidario Aurinegro World un fuerte crítico de Ruglio, por lo que su propuesta se basa en un amplio revisionismo de la gestión actual, sobre todo en lo económico.

  • Pablo Schiavi, quien se presenta por el Movimiento Libertadores 1966, se propone como una tercera vía para “ser la voz de muchos socios e hinchas que hoy no se sienten identificados ni con el oficialismo ni con la oposición” y pretende volver a poner a Peñarol en lo más alto a nivel local e internacional.

Hay, además, otras cinco listas ya aprobadas que no llevan candidato propio, por ahora, y están negociando a quién respaldar. Estas son:

  • Lista 8, comité Peñarolenses Unidos; agrupación liderada por Marcos Acle, quien pretende unir a la oposición y ve a Juan Pedro Damiani como la figura para conseguirlo.

  • Lista 9, comité Siempre Peñarol; la encabeza Leonardo Viñas y no ha definido su apoyo aún. El dirigente dijo estar en las antípodas del estilo “hiperpresidencialista” de Ruglio, pero tampoco apoya a Damiani.

  • Lista 53, comité Viví Peñarol; encabezada por Alejandro González, se unió a la campaña de Sánchez.

  • Lista 82, comité Vamos Peñarol; Pablo Amaro no ha confirmado su candidato, pero se descarta un apoyo al oficialismo.

Se bajó Lazzarino

Según la encuesta del medio partidario Padre y decano, que respondieron sus seguidores en redes, sin necesidad de ser socio o siquiera hincha, quien lideraba las intenciones de voto a fines de octubre era el candidato Carlos Lazzarino, líder del Espacio Aurinegro 135, que la semana pasada había anunciado una alianza electoral estratégica con Evaristo González.

Días después del anuncio, Lazzarino se bajó de su candidatura y se desvinculó de la agrupación Espacio Aurinegro 135. “Las diferencias surgidas dentro de la propia agrupación, particularmente respecto al acuerdo político alcanzado con Evaristo González, hicieron imposible mi continuidad”, explicó el dirigente en un comunicado público. Lazzarino desligó a González –de quien dijo que “demostró ser un caballero y una persona de palabra”– de su decisión y dejó entrever que su renuncia a la elección se originó en que su alianza no cayó bien dentro de su propio espacio.

Santiago Sánchez lamentó la decisión de Lazzarino: “Es una pena que un candidato con un proyecto claro de profesionalización haya decidido bajarse”, escribió en X, pero también cuestionó aquella alianza: “Debo admitir que no comprendí su alianza estratégica y electoral con Evaristo González. Los valores y principios que compartíamos con Carlos –poner siempre a Peñarol por encima de cualquier interés personal o sectorial– no están alineados con esa decisión”, expresó.

El banderazo

El martes 3 de noviembre a la tardecita, para que coincidiera con la reunión del Consejo Directivo en el Palacio –en la que no participó Ruglio debido a su viaje a Solanas a acompañar el plantel–, un grupo de hinchas y socios se congregaron, autoconvocados por redes sociales, para manifestarse en contra de la actual directiva y expresar su descontento con la actualidad deportiva.

En el llamado “banderazo”, se observaron dos pancartas con las siguientes leyendas: “Ruglio y Damiani nunca más” y “Ni por política ni por $$$, venimos por dignidad”.

Ruglio se refirió al hecho con su habitual modo de comunicación, un estado de Whatsapp, en el que tachó el banderazo de “político” y señaló que se convocó de manera anónima sin que sus organizadores se hayan identificado públicamente. Damiani, por su parte, entrevistado en el programa Convocados de El Espectador Deportes, coincidió con Ruglio en el carácter político de la manifestación, pero fue más lejos: “Yo sé quién está detrás de todo eso”, dijo, y aseguró que el banderazo fue pago por un candidato y una agrupación.

Evaristo González, consultado sobre el banderazo en el programa de streaming La mar en coche, descartó un velado trasfondo político de la manifestación. “Yo vi un estadio lleno gritando lo mismo que gritaron ahí; es la expresión del hincha”, opinó.

El préstamo del BROU

Otro hecho que marcó la campaña fue la polémica suscitada en torno a un presunto préstamo de seis millones de dólares que habría solicitado Ruglio al BROU, sin consultar ni cumplir con las etapas formales en el consejo directivo del club. El programa La oral deportiva, de Radio Universal –además de Referí y el canal de Youtube La Locura de Josema–, dio la información a fines de octubre, que Ruglio desmintió ese mismo día al trascender la noticia.

El presidente aurinegro acusó al periodista de Radio Universal Ernesto Faría de “operar para la AUF [Asociación Uruguaya de Fútbol] y el CNdF [Club Nacional de Football]”, y negó que haya pedido un préstamo, ya que “Peñarol no necesita el dinero”. Dijo, en cambio, que “el BROU ofrece a Peñarol una línea de crédito para que tenga abierta en caso de necesitarla”.

Sin embargo, una nota del 4 de noviembre en Referí informa que, en efecto, el BROU rechazó la línea de crédito solicitada por Peñarol, y que lo hizo sin analizar a fondo la situación financiera del club, con base en aspectos técnicos y formales, ya que la solicitud se había realizado sin el correspondiente aval de la asamblea directiva y solo con la firma de dos integrantes del consejo, Ruglio y el secretario general Jorge Nirenberg.

Evaristo González se expresó en X y señaló que Ruglio “quería usar ese dinero para sacar rédito político de cara a las elecciones. Quizás para maquillar ciertos números de su gestión y pasarle los problemas a la futura administración”.