El exarquero uruguayo Mauricio Nanni falleció en las últimas horas a causa de un cáncer con el que convivió los últimos años. Tras retirarse en Villa Española después de casi dos décadas bajo los tres palos, trabajó como gerente deportivo del club, quizás como preparación antes de volver a su Wanderers para aportar, más allá del arco, desde la arista de la gestión.
La historia de Nanni con el bohemio se remite a las divisiones inferiores y se escribió hasta sus últimas horas. Comenzó su carrera profesional ahí y lo defendió en Primera de 1998 a 2004. Siempre que pudo, volvió. Atajó luego en Racing de Santander, en La Liga española, también en el Racing de Ferrol de la Segunda División española. Jugó en Marathón de Honduras, en Defensor Sporting, en Aucas de Ecuador y en Bella Vista, también en Niki Volos de Grecia, siempre en Wanderers, en la CAI en el fútbol argentino, en Cerrito y el Villa.
Con la selección uruguaya, el sueño de todo pibe y piba, jugó en la recordada celeste del Mundial sub 20 de Nigeria 1999. En la mayor disputó la Carlsberg Cup en Hong Kong en 2003, que ganaría la celeste en tanda de penales frente a Irán con una atajada suya. El Chifle Jorge Barrios, actual presidente de Wanderers, expresó en Carve Deportiva que “la familia bohemia despide a un gran deportista, un gran padre, un gran amigo y un compañero de trabajo. Mauricio por Wanderers luchaba en todos los frentes”. Daniel Carreño, otro referente bohemio, compartió en Sport 890: “Estamos atravesando estas horas con mucho dolor. Hacía mucho tiempo que Nanni venía luchando. Es muy doloroso. Uno se hace preguntas y no encuentra respuestas. Era un gran amigo”.
Muchos equipos del fútbol local y la Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales se manifestaron en duelo. El Bigote Santiago López, que fue compañero de Nanni en Villa Española, lo describió, en diálogo con la diaria, como “capitán de capitanes en donde lo vieras”. “Como compañero y como profesional era impecable; además, después lo tuve como gerente deportivo del Villa. Viví muchas cosas con él, incluso cuando nos parábamos en veredas políticas distintas, era alguien con quien nos podíamos entender; la verdad que pegó fuerte”, expresó, y agregó, “hoy me acordaba de cosas que hablábamos; era un visionario como empresario, por eso las ganancias que tuvo Wanderers con él como gerente”.
Diego Irigoyen, referente del bohemio, compañero de Nanni, otro habitante del mundo de los tres palos, dijo a la diaria: “Sabíamos que el cuadro era complicado desde hace tiempo, pero confiábamos en que lo podía llegar a revertir, por su juventud y porque era un tipo con mucha fuerza. Este bicho se ha llevado mucha gente querida y el Mauro no pudo escapar”.
El exarquero devenido entrenador y coordinador deportivo contó que con Nanni se conocen desde el fútbol infantil porque coincidieron en AUFI de River Plate. “Yo era chatita y él era churrinche, siempre pareció más maduro de la edad que tenía. Él de chiquito se fue a Wanderers y ahí nos volvimos a encontrar cuando llegué, con 16 años. Él llegó a primera y yo lo hice un año después. Me tocó ser su suplente un par de años; siempre demostró ese temple, esas ganas de competir no solamente con los rivales, sino lealmente con quien le quería disputar el puesto. Desde muy joven tenía cabeza para los negocios, para la diplomacia, para lo organizativo. Era un líder natural”.
“Me llamó para trabajar en Villa Española y después, en 2021, para trabajar en Wanderers. Tuvimos una vida cercana. Fue muy triste cuando llegué al velatorio y vi la camiseta de arquero arriba del ataúd. Fue impresionante la cantidad de gente de todos lados que pasó por el velatorio, muy emotivo. Mauri fue un pilar de la institución, con sus aciertos y sus errores. Serio cuando tenía que ser serio, muy gracioso, buen padre, un tipo íntegro y laburador, ocupado de sus cosas, de su Wanderers. Lo vamos a extrañar mucho”, concluyó.