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Kylian Mbappé,  tras marcar el tercer gol de su equipo durante el partido de fútbol del Grupo I del Mundial de 2026 entre Francia y Senegal en el estadio New York/New Jersey de East Rutherford, el 16 de junio · Foto: Charly Triballeau, AFP

Kylian Mbappé, tras marcar el tercer gol de su equipo durante el partido de fútbol del Grupo I del Mundial de 2026 entre Francia y Senegal en el estadio New York/New Jersey de East Rutherford, el 16 de junio

Foto: Charly Triballeau, AFP

Francia renueva su candidatura con triunfo en el debut

En un partido de alta intensidad, derrotó 3-1 a Senegal, que dio dura batalla.

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En un partido de altísima intensidad y en una contienda de igual a igual que solo se resolvió en la última media hora del complemento, Francia revalidando su condición de selección que puede llegar lejos derrotó por 3-1 a Senegal que dio batalla suficiente sobre todo en la primera parte, como para poner en cuestión la victoria de les bleu.

Hay datos iniciales que pueden resultar determinantes para el desarrollo de un partido y otros que simplemente serán un apunte que luego quedará irrelevante en el análisis del juego. Pero antes de que se cumpliera un minuto de juego, Senegal metió una estocada tan profunda que terminó en un tiro de esquina de esos que levantan el griterío del estadio.

En la instancia siguiente fue Francia quien respondió con un pase en profundidad para Kylian Mbappé, que no logró resolver su control lujoso, y ello le impidió que se fuera derecho al gol. Así empezaba el partido, sin el más mínimo respeto de uno y otro por la enorme capacidad de los rivales.

Partidazo

Fue agresivo y audaz el planteo inicial senegalés, a toda energía, y a Francia le costó acomodarse en ese partido; recién llegando a la frontera del cuarto de hora inicial fue que los franceses se empezaron a sentir más cómodos con la pelota en campo rival y no dejaron que las pelotas largas a las carreras electrizantes de Mbappé fueran su única oportunidad.

Pero los partidos de fútbol no son compartimentos estancos en donde sucede siempre lo mismo, ni tienen una lógica del juego que implique que, cuando un colectivo se vuelca por completo hacia el otro campo, pasa a ser el dominador absoluto. Fue Nicolás Jackson el que sacó el zurdazo que alimentó la esperanza africana que la abortó el caño derecho de Maignan, y luego la espalda del golero francés y el azar que llevó la pelota al córner y no adentro del arco.

Después de ese remate de Jackson, el partido quedó en la misma secuencia atractiva y emocionante. Ya no por acciones de gol, sino porque era palpable que estábamos ante un enfrentamiento de dos distintas y grandes fuerzas: la escuela francesa de tenencia de la pelota y pases ajustados —aunque en este caso muy lejos del arco de Mendy— y los rapidísimos desplazamientos de los senegaleses, que en la última del primer tiempo tuvieron el gol cuando un pase filtrado de Mané para Jackson permitió el centro atrás, pero la llegada de Ismaíla terminó siendo un remate por encima del travesaño. Un 0 a 0 sin tantas acciones de gol, pero con una gran batalla táctica y de juego que podía alentar para el segundo tiempo más de lo mismo, pero con goles.

C’est la vie

El segundo tiempo empezó otra vez con una dinámica estremecedora, y esta vez quien tuvo la primera carga lacerante fue Francia, que en la primera jugada después de salir de los vestuarios estuvo a punto de anotar, aunque la pelota se fue un poco ancha. Esos primeros minutos tuvieron un posicionamiento francés más compatible con lo esperado, con mucha gente de camiseta azul en campo rival y pases acertados o robos esperados. Como cuando a los ocho minutos, Rabiot fue quien robó y, en una potente carrera por el centro escorado hacia la izquierda, sacó un remate que se encontró con la heroica salvada de Mendy. Unos minutos después, casi la misma jugada pero con Kylian Mbappé como protagonista volvió a tener una atajada estupenda del gran meta senegalés, que cubrió el tesoro de sus 7,32 de valla.

Llegando al cuarto de hora del segundo tiempo el estadio se paralizó, porque un ingreso potente por derecha de Mbappé fue interceptado con una barrida de Sadio Mané que arriesgó mucho, y el delantero francés cayó como eyectado. El árbitro australiano en el campo consideró que no había falta, pero después de un par de minutos el VAR lo invitó a revisarla en la cabina y el juez mantuvo su sentencia de no falta.

La carga constante del elenco francés fue ostensible y tuvo su resultado final en el primer gol del encuentro, convertido por el máximo anotador francés de los mundiales, Kylian Mbappé, que en su tercera participación había sumado un gol más -después serían dos-, poniendo la diferencia inicial para Francia. Fue un pase entre líneas, casi invisible, de Olise para la profundidad de Kiki, que, oportuno y resuelto, dio una media vuelta sacando un remate esquinado que venció cualquier posibilidad de Mendy y sentenció la apertura del marcador.

Tras el gol cambió un poco el guión del partido, porque los franceses pasaron a dominar ya no solo el marcador, sino también el juego y la tenencia de la pelota. Pero los senegaleses, aunque bastante dominados, siguieron intentando llegar al arco europeo. El partido se definió en el minuto 36 cuando un pase desde el círculo central, de zurda y de treinta metros, de Rabiot para el recién ingresado Barcola —que había sustituido a Dembélé— que metió una diagonal incisiva terminó en una definición por encima de Mendy del delantero del PSG y un golazo que puso el 2-0.

No se rindió nunca el elenco senegalés, que además, en el segundo minuto de descuento, puso el 2-1 por intermedio de Mbaie, que se escoró sobre la derecha y, al momento de entrar al área, sacó un latigazo para el primer gol senegalés en el campeonato.

Al final no valió de mucho porque, inmediatamente después de mover, Francia anotó el tercero cuando Olise habilitó a Kylian Mbappé, quien a veinticinco metros del arco se dio vuelta y sacó un impresionante derechazo para anotar el tercero francés y quedar a nada más que dos goles del máximo artillero en la historia de los mundiales, Miroslav Klose.

Partidazo y gran triunfo del equipo de Didier Deschamps que otra vez parece hacerse lugar entre los candidatos a avanzar en el torneo.