La gloria se define entre el cerealero y el Penado 14: Barracas hace historia para Soriano y Libertad apela a su mística.
El mapa del fútbol del interior volvió a acomodar sus fichas sobre el tablero de las certezas. Tras semanas de andar con la ilusión a cuestas y cruces de dientes apretados, la Copa Nacional de Clubes A ya conoce a los dos contendientes que irán por la gloria mayor de la Organización del Fútbol del Interior (OFI).
La jornada dominical de las revanchas semifinales terminó de rubricar el pasaje de Sportivo Barracas de Dolores –que resolvió su serie con solvencia en Durazno al vencer 2-1 a Wanderers– y la hazaña de Libertad de San Carlos, que aguantó el trámite en la capital salteña para terminar sellando su boleto desde los 12 pasos tras igualar 1-1 con Ferro Carril.
En el Silvestre Octavio Landoni de Durazno, Fredi Cabrera fue la figura excluyente de la tarde al anotar los dos tantos (a los 8ʼ y 41ʼ) para el triunfo 2-1 del cerealero sobre el bohemio (3-1 en el global), que había encontrado el empate transitorio por intermedio de un penal de Alexander García a los 36ʼ.
En tanto, en el Ernesto Dickinson de Salto, Ferro Carril se puso en ventaja temprano con gol de Ezequiel Martínez (7ʼ), pero Rodrigo Pérez igualó para la visita (38ʼ). Con el 1-1 consumado al cabo de los 90 minutos (2-2 en el saldo global), la definición viajó sin escalas a la tanda de penales. Allí emergió una vez más la figura de Gastón el Gato Hernández bajo los tres palos al contener dos remates decisivos y sellar el 3-1 definitivo para el conjunto carolino.
Soriano ante su propia historia
La llegada de Sportivo Barracas a la final de la Copa Nacional de Clubes sacude las raíces del fútbol de la región. El conjunto cerealero no solo firma la página más importante de sus 65 años de vida –superando aquel techo histórico de 1988 cuando fue campeón del Litoral y terminó entre los cuatro mejores del país–, sino que pone a todo el departamento de Soriano ante una oportunidad sin precedentes.
Hasta la tarde de este domingo, ningún club del departamento de Soriano –ni de la Liga Regional de Dolores ni de la capital mercedaria– había logrado meterse jamás en la definición de la máxima competencia de clubes de OFI. Fundado el 20 de mayo de 1961 en el barrio Cadur, Barracas es un gigante en su tierra, portador de cerca de cuatro decenas de vueltas olímpicas locales. Ahora, al convertirse en el primer representante sorianense en alcanzar la final del interior, el tricolor doloreño está a un paso de abrochar lo que sería la conquista más grande en la historia de su departamento.
San Carlos, cuna de campeones
La contracara geopolítica de esta final habita en San Carlos. La ciudad carolina respira un aire de realeza dentro de OFI: sus tres instituciones tradicionales (Atenas, San Carlos y Libertad) saben lo que es dar la vuelta olímpica nacional. La tradición la inauguró el ateniense en 1965, cuando se coronó en la primera edición del certamen ideada por el periodista Efraín Martínez. Los atenienses siguieron sumando títulos y sueños hasta que un día se fueron a competir a la AUF. Desde entonces, el fútbol carolino convirtió la orejona en una prenda de orgullo local.
Para Libertad, esta será una nueva oportunidad de revalidar su estirpe ganadora en el torneo mayor del interior, en el que ya supo levantar la copa en dos oportunidades inolvidables: en 1998 tras vencer a Defensor de Paso de los Toros y en 2006 superando a Wanderers de Artigas.
El cuadro carolino carga además en su apodo la estirpe de un bautismo popular. Nació en 1931 al calor del barrio y la bohemia como Penado 14, tomado de la célebre obra teatral y tango de la época. Con ese nombre compitió durante 14 años al margen de las planillas oficiales. Sin embargo, en 1945, cuando las exigencias estatutarias para tramitar la personería jurídica ante el Estado rechazaron formalmente la denominación carcelaria del preso, los hinchas y fundadores resolvieron la encrucijada con ingenio de esquina: ante la negativa burocrática, decidieron otorgarle la libertad a aquel presidiario. Así nació el Club Atlético Libertad, aunque la rebeldía del Penado 14 quedó grabada a fuego en su identidad como símbolo de un equipo moldeado para resistir.
Esa genética para masticar frustraciones y salir a flote tuvo en la tarde salteña del Dickinson una nueva función de su golero, Gastón el Gato Hernández. Lo del Gato no fue una casualidad: venía de sostener al equipo en la fase previa ante Porongos de Trinidad en el Álvaro Pérez, en aquella noche eterna de 27 penales donde atajó cuatro ejecuciones y convirtió el suyo para sellar un 14-13 inolvidable. En el Dickinson volvió a hacer de las suyas: pese a los remates fallados por Matías Tabárez y Emiliano Suárez, Hernández adivinó las intenciones de Natanael Tabárez y Brahian Pertusatti, contuvo ambos disparos y le dio el pasaje a la final a un Libertad que, cuando huele definición, no perdona.
Final inédita
El cruce por la gloria de la Copa Nacional de Clubes A comenzará el próximo fin de semana cuando Libertad reciba a Sportivo Barracas en el estadio Álvaro Pérez de San Carlos por el juego de ida. La revancha y coronación del nuevo rey de la orejona se trasladará la semana siguiente al Parque Eduardo Luis Piazze de Dolores, a la sombra de los silos cerealeros, donde Barracas intentará regalarle a su ciudad y a todo el departamento de Soriano la tarde más gloriosa de su historia futbolística clubística.
