Gira del trofeo del Mundial de la FIFA en la ciudad de Nueva York, el 2 de junio.

Foto: Timothy A. Clary, AFP

Entradas del Mundial 2026: precios dinámicos, récord de tickets caros y cupos limitados

El duelo entre cafeteros y lusitanos cuenta con varios atractivos para los compradores, que elevaron el precio más accesible por encima de 2.500 dólares, cifra solamente superada por las entradas para la final; el nuevo sistema de fijación de precios de FIFA ha sido otra de las grandes polémicas del Mundial.

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El Mundial 2026 tiene varias características inéditas que han sido fuente de polémica o de cierta resistencia por alterar aspectos tradicionales de la histórica competencia. Desde la expansión a 48 equipos y a tres países sede hasta las pausas de hidratación o el espectáculo del entretiempo en la final, la FIFA ha ensayado diversas justificaciones para estos cambios, pero casi todos parecen implementados a partir de una sencilla pregunta que se alza como la principal misión, consabida y más o menos oficial (formulada como “optimización de ingresos”), del organismo que comanda Gianni Infantino: “¿Cómo expandir el negocio y generar más dinero?”.

Y encontraron varias respuestas a esa pregunta. La venta de las entradas es una de ellas. Por primera vez en la historia de los mundiales, la FIFA implementó un sistema de precios dinámicos, es decir, que varían en función de la demanda. Por este motivo, el Mundial 2026 ya ostenta el récord de entradas más caras de todos los mundiales.

Entradas diez veces más caras

“No sabía nada de los precios dinámicos”, remarcó Infantino poco antes del Mundial de Clubes realizado el año pasado en Estados Unidos, en gran medida como un ensayo para este Mundial. “Para nosotros, lo importante es llenar los estadios y dar a la gente la oportunidad de asistir”, dijo.

Los precios dinámicos pueden inflarse o bajar de acuerdo con la demanda, y en el Mundial de Clubes ocurrió que en la semifinal entre Chelsea y Fluminense jugada en el MetLife Stadium de Nueva Jersey –el mismo que albergará la final del Mundial–, el día del partido, los boletos pasaron de valer cerca de 500 dólares a valer 13 dólares. Sí, solo 13.

Pero la tendencia general para el Mundial 2026 es el aumento exponencial de los precios, al menos hasta que empiece y algunos partidos puntuales revelen una escasa demanda que hunda su valor. Un análisis de The Guardian sitúa el precio promedio de las entradas categoría 1 (los mejores asientos) para los mundiales entre Alemania 2006 y Qatar 2022 en 1.413 dólares. En 2026 esas mismas entradas valen en promedio 8.680 dólares. Las entradas de las categorías 3 y 4, las más accesibles al público general, son las que más aumentaron, con un incremento de casi diez veces para las últimas (pasaron de 200 dólares en promedio en los cinco mundiales previos a 2.000 para este).

Para comprar una entrada, la FIFA recomienda utilizar únicamente sus canales oficiales, que incluyen también un mercado de reventa oficial, con el que el organismo retiene una comisión del 15% tanto al comprador como al vendedor. Para comprar directamente una entrada a la FIFA y para ingresar al mercado de reventa (que no está habilitado para residentes mexicanos, aunque sí pueden utilizar el sistema para intercambio de entradas), se requiere registrarse y crear una FIFA ID asociada a un correo electrónico al que estará vinculada la entrada, exclusivamente digital, mediante un código QR intransferible. Si uno revende, se anula el código y se genera uno nuevo para la FIFA ID del comprador. Este correo electrónico, advierte la FIFA, se utilizará para comunicar asuntos urgentes como cambios de horario, instrucciones de acceso o alertas de seguridad.

11.000 dólares la final

Al momento de escribir esta nota, el sitio oficial de venta de la FIFA ofrece entradas para la final por 7.380 dólares en la categoría 2, en la última bandeja de los laterales, y por 10.990 dólares en la categoría 1, en una cabecera detrás de uno de los arcos, para la que figuran, al 30 de mayo, las últimas tres entradas disponibles. De la categoría 2 ofrece poco más de 300 boletos disponibles en esa fecha.

La FIFA ha ido liberando las entradas en tandas desde diciembre, poco después del sorteo de la fase de grupos: primero hubo entradas disponibles exclusivamente para compradores con tarjeta Visa elegidos por sorteo; después, para compradores generales pero también elegidos por sorteo; en abril se habilitó la venta general, con ventanas de compra bajo el mecanismo first come, first serve, “el que primero llega primero se sirve”.

No se sabe cuántas entradas para la final o para otros partidos decisivos se compraron y cuántas quedan disponibles. Entradas que se habían anunciado como agotadas luego pueden aparecer como disponibles en el sitio oficial. La FIFA asegura que seguirá habilitando tandas de entradas hasta el día de la final.

El dato más concreto que soltó Infantino en un congreso de la FIFA a fines de abril sigue siendo impreciso: “Vendimos el 100% del inventario que pusimos en el mercado, que es más o menos el 90% del inventario total”. El inventario total se desconoce, pero se ha estimado en entre cinco y seis millones de entradas. Para rechazar la idea de que las entradas son demasiado caras, Infantino argumentó que recibieron más de 500 millones de solicitudes de compra, cuando en los últimos dos mundiales, sumados, se solicitaron 50 millones, es decir, diez veces menos.

Por fuera de otros paquetes especiales, como el de hospitalidad, que vende toda una experiencia aparte, el sitio oficial ofrece la posibilidad de comprar entradas para cualquier partido a elección. Pero no todos los partidos aparecen disponibles y otros aparecen con la advertencia “disponibilidad limitada”.

Si bien se puede ir directamente a buscar entradas para la final o para las semifinales, no aparecen entre las opciones partidos aparentemente aleatorios como Brasil-Marruecos, que abre el grupo C, o Inglaterra-Croacia, por el grupo L, ni tampoco partidos con rivales a definir, como dos juegos de dieciseisavos de final y otros tres de octavos, sin que haya un elemento común entre ellos que permita explicar la ausencia o la imposibilidad de acceder a sus entradas. En este momento hay 11 partidos de fase de grupos o de instancias eliminatorias, de los 104 que tendrá el Mundial, para los que la FIFA no ofrece la posibilidad de comprar entradas.

Otro ítem importante que se desprende de los términos de venta que oficializó la FIFA es el anuncio de próximas tandas de “boletos condicionales para aficionados”, entradas para un partido único de un equipo dado, que se emitirán únicamente si dicho equipo clasifica a la instancia a la que se pretende asistir.

En el sitio de reventa oficial de la FIFA aparecieron entradas de hasta dos millones de dólares para la final. “En Estados Unidos está permitida la reventa, el mercado del entretenimiento está entre los más desarrollados del mundo. Tenemos que observar el mercado y aplicar las tasas del mercado”, dijo Infantino al respecto.

“Si alguien pone a la venta una entrada para la final a dos millones de dólares, en primer lugar, eso no significa que las entradas para la final valgan dos millones y, en segundo lugar, no quiere decir que necesariamente alguien vaya a comprar esa entrada. Si alguien compra una entrada por dos millones, yo mismo le voy a llevar un pancho y una coca para asegurarme de que tenga una gran experiencia”, expresó el suizo.

Colombia-Portugal, ¿el mejor partido de la fase de grupos?

Aunque la FIFA lo desaconseja enfáticamente con textos en mayúsculas en los términos de venta y advierte que pueden causar diversos problemas, las entradas también se pueden conseguir en otras plataformas especializadas, sitios que funcionan como intermediarios (análogos a Redtickets o Tickantel) y que son muy utilizados, por ejemplo, en el inmenso mercado de Estados Unidos, aunque se puede acceder desde cualquier parte del mundo.

El sitio Ticketdata se ocupa de rastrear el mercado de entradas en estas plataformas verificadas: vendedores como Vivid Seats, StubHub, SeatGeek y Gametime, ya muy establecidos en el mercado de tickets estadounidense. Según reveló a la diaria Keith Pagello, fundador de Ticketdata, estas plataformas concentran un inventario de alrededor de 10.000 boletos por partido.

Los datos recopilados allí indican que, como se puede asumir, la final es el partido más cotizado, con la entrada más barata a 7.627 dólares, ligeramente por encima del precio en el sitio oficial de la FIFA. Si se ingresa directamente a Vivid Seats, por ejemplo, se puede conseguir una entrada en una ubicación privilegiada, muy cerquita del campo del MetLife Stadium, pagando algo más de 28.000 dólares.

De allí surgen otros datos interesantes. El segundo partido más cotizado en la venta, por detrás de la final, es el choque entre Colombia y Portugal en la fase de grupos. Este partido, que se jugará el 27 de junio en el Hard Rock Stadium de Miami y que cierra la participación de cafeteros y lusitanos en esa primera fase (presumiblemente clasificados, en un grupo que comparten con Congo y Uzbekistán), es uno de los que no aparecen disponibles en el sitio de venta oficial de la FIFA.

De acuerdo con Ticketdata, el precio más barato para ver ese partido es de 2.579 dólares, y en las plataformas de reventa uno puede encontrar entradas hasta por encima de los 21.000 dólares. Se supone que ver uno de los últimos partidos internacionales de Cristiano Ronaldo con la camiseta de Portugal es uno de los grandes atractivos que elevó la demanda, además de la numerosa comunidad colombiana en Miami y sus alrededores, que quiere asegurarse de ver a la selección que dirige Néstor Lorenzo, que llega con altas expectativas a la cita mundialista. Se le agrega, sin dudas, el valor puramente deportivo: promete ser un partidazo. En lo que a partidos de fase de grupos respecta –en este Mundial con muchas selecciones de menor jerarquía–, difícilmente haya otro duelo como este entre dos grandes selecciones que quieren meterse por primera vez en las instancias más decisivas del torneo.

Por detrás de la final y de Colombia-Portugal, les sigue en la cotización la primera semifinal, que se jugará en el AT&T Stadium de Arlington (Texas) y hoy tiene su entrada más económica a un costo de 2.391 dólares. Antes de la otra semifinal, se cuelan otros dos partidos de la fase de grupos que la demanda situó como el cuarto y el quinto más cotizados, aunque hay una justificación más evidente: se trata de los dos primeros partidos del anfitrión, México. El partido inaugural con Sudáfrica en el estadio Azteca y el siguiente con Corea del Sur en Guadalajara tienen su piso de precios en 2.172 y 2.161 dólares, respectivamente.

¿Qué pasa con Messi y con Argentina, los últimos campeones? Los partidos de la fase de grupos de la selección de Lionel Scaloni no figuran entre los más caros, pero sí aparece, por detrás de las semifinales y de los cuartos de final, un partido de dieciseisavos de final con rivales a confirmar con un precio mínimo de 1.746 dólares. El principal candidato a jugar ese partido es Argentina, porque es el duelo entre el ganador del grupo J, que la albiceleste comparte con Argelia, Austria y Jordania, contra el segundo del grupo H (¿Uruguay?).

El segundo partido más destacado de la fase de grupos en la venta de entradas, sin ser los de México, es Escocia-Brasil, que cierra, también en Miami, la participación de ambos en el grupo C.

Otro dato que se puede obtener de las gráficas de Ticketdata es que Uruguay se encuentra ahora en el puesto 14 de las 48 selecciones en cuanto a la demanda de entradas. Lideran ese ranking México, Portugal y Colombia.

El debate político por las entradas

En Estados Unidos muchos de los debates en torno al Mundial exceden el ámbito deportivo y se enmarcan en otras pujas políticas domésticas: la crítica a cualquier decisión de la FIFA o de Gianni Infantino funciona como un tiro por elevación a Donald Trump, su aliado político.

Una de las principales figuras opositoras a Trump es el flamante alcalde de Nueva York, el demócrata Zohran Mamdani, manifiesto futbolero, hincha del Arsenal inglés y accionista del Real Oviedo español, quien desde el año pasado lidera una campaña abierta contra los precios dinámicos de la FIFA. En su página oficial el alcalde lanzó una petición llamada “Game over greed” (“El juego por sobre la codicia”), en la que exige que se ponga un tope a los precios de reventa y que se disponga de un 15% de entradas accesibles y con descuento para residentes locales de las ciudades que albergarán partidos del Mundial.

“El Mundial se juega en Nueva York y como fanático del fútbol de toda la vida no podría estar más entusiasmado”, dijo al lanzar esta campaña. “Pero ¿podrá cualquier neoyorquino de la clase trabajadora ver alguno de estos partidos? La FIFA dispuso por primera vez precios dinámicos, con lo que van a analizar en tiempo real hasta cuánto pueden cobrar una entrada y salirse con la suya”.

Mamdani insistió con la búsqueda de algún mecanismo que beneficie a los residentes locales. “A diferencia de los últimos tres mundiales, no se ha vendido aparte a los residentes. Esto significa que el mayor evento deportivo del mundo está sucediendo en tu propio patio, pero te dejarán afuera por no poder pagarlo”.

El pedido de Mamdani fue replicado, en marzo, por una iniciativa de los demócratas en la Cámara de Representantes. Alrededor de 70 legisladores del Partido Demócrata firmaron una carta que enviaron a la FIFA para exigirle tomar cartas en el asunto de los elevados precios para el Mundial. “Los hinchas estadounidenses y los visitantes internacionales deberían poder comprar entradas a precios más accesibles, y la enorme demanda de entradas para los partidos del Mundial no debería ser una luz verde para inflar los precios a expensas de todos los que hacen del Mundial el evento más visto en el mundo”, dice la misiva.

Como respuesta a estos reclamos, la FIFA dispuso cierta cantidad de entradas disponibles, bajo ciertas condiciones, a residentes locales de las ciudades del Mundial y sus cercanías, por un precio de 60 dólares. Según estimaron algunos especialistas, estas entradas representan alrededor del 1% del total.

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