Playa del Carmen atraviesa en junio uno de sus momentos más tranquilos. La baja temporada pegó más fuerte de lo habitual y, según empresarios del sector y la Secretaría de Turismo de México, la hotelería tiene una ocupación que apenas se mueve entre el 30% y el 35%, muy por debajo de las cifras esperadas para estas fechas. Sol, recepcionista en un hotel de la zona cercana al centro, lo resume así: “Por ahí los turistas vienen a este lugar, pasan, visitan, porque es un lugar hermoso, paradisíaco. Pero la ocupación está baja, se siente que la gente piensa dos veces antes de viajar”. El sargazo –una especie de alga marina que contamina el agua e inhabilita el baño en las playas, situación que permanecería en Playa del Carmen hasta setiembre, más allá de que su estancia es día a día–, la cautela de los viajeros ante un escenario global complejo y una menor llegada de turistas internacionales se combinan para explicar un panorama que preocupa a la principal ciudad turística de la Riviera Maya, a dos días de que el Mundial empiece a jugarse.
Con ese contexto como marco, el inicio del Mundial 2026 aparece como una luz al final del túnel. Aunque Playa del Carmen no será sede de partidos, su interconectividad como destino internacional la convierte en una base estratégica para el turismo que planea combinar fútbol y descanso en el Caribe mexicano. A ese atractivo se suma la presencia de varias selecciones que eligieron distintas ciudades de México como base de preparación, entre ellas la celeste, cuya llegada despertó interés entre los habitantes de la ciudad. “Antes del Mundial empezaron a correr rumores de que podía ser Uruguay o tal vez Portugal, y al final supimos que era Uruguay; todo el mundo se enteró”, cuenta Sol. “Bancamos mucho a Uruguay, país hermano”, agrega, entre risas.
Mientras Sol mira el Mundial con expectativa, Alejandro, trabajador del rubro cocina, cree que puede jugar en contra: “Muchos, por lo del Mundial, van a preferir ir a las ciudades donde hay partidos en vez de venir aquí”. Para el cocinero, la causa principal del presente es la invasión de sargazo: “Por las playas es por lo que se viene, pero ahora, por la temporada del sargazo, nadie quiere venir; todas las playas de Playa del Carmen están sucias”.
En el resto del país el clima ya es mundialista. México será el encargado de abrir oficialmente el torneo este jueves 11 de junio (a las 16.00, hora uruguaya) en el histórico estadio Azteca de Ciudad de México, que por tercera vez vivirá una inauguración de Copa del Mundo. La selección mexicana debutará frente a Sudáfrica.
La magnitud del evento llevó al gobierno federal y a las autoridades locales a tomar medidas especiales para la jornada inaugural: en Ciudad de México se suspendieron las clases y se impulsó el trabajo remoto tanto en organismos públicos como en empresas privadas para facilitar la movilidad y evitar embotellamientos durante el operativo de seguridad y transporte. El objetivo es que el fútbol se viva con intensidad, pero también con cierta previsión logística.
Volviendo a Playa del Carmen, el Mundial se observa con una mezcla de cautela y esperanza. La expectativa es que, a medida que avancen los partidos y se asiente la presencia de aficionados extranjeros en la región, el flujo de visitantes comience a repuntar. Más reservas, más movimiento en las calles y un empuje económico que permita compensar unas semanas que han sido, hasta el momento, de las más flojas del año para el principal destino turístico de la Riviera Maya. En las recepciones y en las cocinas, como dicen Sol y Alejandro, la apuesta es que la pelota no solo ruede en las canchas, sino que también vuelva a poner en juego la vida cotidiana de la ciudad.