Con una actuación flojísima, la selección uruguaya se despidió de la Copa del Mundo 2026. Fue un Mundial malo, malísimo, sobre todo partiendo de la base de que en el grupo estaban selecciones de menor valía que Uruguay. Sin embargo, los errores propios de la celeste lo condenaron –otra vez, como en 2022– a irse sin pasar la fase de grupos. Y eso, por los jugadores que tiene Uruguay y por la expectativa generada, es un fracaso con todas las letras.
Un error propio, también, fue el que condenó el partido. Cuando todo parecía controlado en el primer tiempo, con pinta de irse 0-0 al descanso, un tiro sin pretensiones de Álex Baena se le escabulló a Fernando Muslera. Su reacción débil no pudo restar del todo la pelota, que entró picando contra el palo.
No habrá que tenerle miedo al fracaso. Tocará, ahora, levantar cabeza desde ahí, desde lo más profundo del sentimiento roto, despedazado. Hay que hacer con lo que toca. Y lo que toca es levantarse.
1. Las manos
Estaba resuelto. El primer tiempo parecía controlado, es cierto que en una zona baja y metidos en la defensa, pero controlado. Las líneas juntas de Uruguay cortaban todo circuito español. Manuel Ugarte se metía en la zaga formando línea de cinco, Maximiliano Araújo y Agustín Canobbio eran volantes retrasados y España, que le gusta eso de tener la bola, tocaba y tocaba pero no calentaba nada.
Estaba resuelto porque parado así Uruguay tiró varias contras y hasta se animó a presionar alto para conseguir la pelota en suelo español. Ahí se veía el pie de Rodrigo Bentancur, el apoyo de Darwin Núñez, y las trepadas constantes de Araújo y Canobbio, que iban a la pelota, al espacio o a pelearse con el rival, pero iban. Merodeó el área roja Uruguay. Y ellos la tiraron para cualquier lado, porque son finos con el toque pero cuando el zapato les aprieta de punta y pa donde sea.
Estaba resuelto el primer tiempo sobre todo porque se iba. Ya era. Faltaba nada para los 45 y los minutos que se agregan por caídas, cortes o el show del cooling break. No estaba mal un 0-0 para terminar los 45 iniciales. Lo que había habido hasta ese momento era un tiro libre a favor nuestro que, sin pretensiones, se le escapó al arquero Unai Simón cuando la quiso embolsar y no fue gol porque ligó, ningún uruguayo estaba cerca para tocarla; del otro lado, si bien España tiró un montón de córneres, la mayoría fueron bien resueltos, salvo uno, en el que a Muslera le salió mal el cálculo y terminó a medio camino: tampoco fue gol porque, como en la nuestra anterior, no había nadie de ellos para empujarla.
Estaba resuelto el primer tiempo y en el descanso no era mala idea recalcular. Pero pasó lo que pasó. España se llevó la pelota a los empujones, tipo pinball, el centro desde la derecha de Marcos Llorente fue malísimo, pero de tan malísimo ninguno de los nuestros lo pudo sacar, le quedó a Álex Baena y su tiro, débil, mordido, se le escapó a Muslera, que la toca pero no le da para pararla. Estaba resuelto, pero no. Desastroso Mundial de Muslera.
2. Todo o nada
Demasiada ventaja contra España. Tomar un gol así, cuando el partido estaba bastante controlado, fue un golpe anímico duro. Durísimo, porque a esa carga emotiva se le sumaba el camino hasta ahí, los dos empates anteriores, la sensación de no estar a la altura de las circunstancias. Todo eso, teniendo que reivindicar, en un solo tiempo, ante una de las candidatas a ganar el Mundial.
Marcelo Bielsa cambió el arquero y eso lo dice todo. También sacó a Valverde y eso también se puede leer como un flojo Mundial del muchacho del Real Madrid, porque ante la necesidad de ir a buscar el empate el técnico no creyó, en el rato que quedaba, que con él fuera posible.
Los cambios fueron todos para adelante, faltaba apoyarlo con la otra parte del libreto, con la generación, con las chances, con patearle al arco a Unai Simón. Maxi Araújo terminó jugando de lateral, Fede Viñas entró al doble 9, Nico de la Cruz, cuando pudo, se tiró de enlace. Uruguay insinuó, buscó por las bandas, pero clara clara no tuvo ninguna. La mayoría fueron tiros lejos que el arquero vasco resolvió sin problemas. Ellos, incluso, tuvieron una en el palo que terminaba todo a los 85.
3. Historia repetida
No una, sino dos veces seguidas Uruguay se vuelve sin pasar el grupo en un Mundial. Durísimo.