En una de las tempranas polémicas del Mundial 2026, la FIFA decidió implementar por primera vez un régimen de precios dinámicos para las entradas a los partidos, que varían de acuerdo con la demanda.
Más allá de las dudas iniciales y de algunas quejas puntuales y marginales sobre el efecto que esto tendría para la gente común que quisiera asistir a los juegos, la medida confirmó la existencia de un vasto público dispuesto a pagar los altísimos precios, propiciados por la fuerte demanda, y la mayoría de los partidos se jugaron a estadio lleno.
Por un pancho y una coca
A estadio lleno se jugará, también, la final del próximo domingo entre España y Argentina en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, con capacidad para algo más de 80.000 personas.
Las entradas para la final estaban disponibles desde la primera apertura oficial de venta de la FIFA, en octubre del año pasado, con precios que oscilaron, en función de la demanda y del sector del estadio, entre 7.380 dólares y 10.990 dólares. Por estas horas, a pocos días de la final, el sitio oficial de la FIFA ofrece las últimas disponibles, apenas un puñado de tickets de categoría 1, es decir, los mejores, más cerca del campo de juego, con ese valor de casi 11.000 dólares. Para evaluar otras opciones, entonces, es necesario acudir a los sitios de reventa.
La reventa de entradas se efectúa, también, en el sitio oficial administrado por la FIFA, aunque el precio lo fija a su gusto el vendedor, y el organismo se queda con una comisión de la venta (15%). En este sitio de reventa es posible conseguir tickets para cualquier sector del estadio, en algunos casos con precios similares a los que tenían las entradas originalmente. Se puede, por ejemplo, comprar una entrada categoría 3, en la última bandeja del estadio, por poco menos de 8.000 dólares. En las vías oficiales para conseguir entradas, estas son las más baratas que hay en el momento.
En el otro extremo del rango de precios, la reventa oficial ofrece entradas de categoría 1 que superan los dos millones de dólares, aunque ese precio obedece menos a una tendencia surgida de la demanda que a un revendedor oportunista y confiado, que ya había dado que hablar hace un tiempo. “Si alguien pone a la venta una entrada para la final a dos millones de dólares, en primer lugar, eso no significa que las entradas para la final valgan dos millones y, en segundo lugar, no quiere decir que necesariamente alguien vaya a comprarla”, había dicho semanas atrás el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, consultado por este precio. “Si alguien compra una entrada por dos millones, yo mismo le voy a llevar un pancho y una coca para asegurarme de que tenga una gran experiencia”, agregó. La entrada más cara ofrecida en la reventa es, en realidad, de 11 millones y medio de dólares. Pero la tendencia de la demanda oficial sitúa el precio para la final, en la categoría 1, entre 12.000 y 575.000 dólares.
La otra opción es la de mercados secundarios, en plataformas especializadas en ventas de entradas para grandes espectáculos. Sitios como SeatGeek y TickPick ofrecen las entradas más baratas para la final desde el entorno de 7.500 dólares.