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Dan Ndoye, de Suiza, celebra el segundo gol de su equipo ante Argelia, en el BC Place de Vancouver el 2 de julio.

Foto: Alex Grimm / Getty Images / AFP

Suiza derrotó con practicidad a Argelia 2-0 y espera rival en octavos

El equipo africano tuvo más la pelota pero fue muy tibio.

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Con practicidad fabril Suiza derrotó 2-0 a Argelia y se metió en octavos donde espera por el ganador de Colombia-Ghana. Fue un partido en donde la practicidad táctica de los suizos plantados con dos líneas de cuatro en todo el primer tiempo, en donde dominó Argelia, y la inexperiencia mundialista y candidez de los magrebíes resolvió todo. En el primero y casi uno de los pocos ataques suizos en una jugada de tapa de libro, Embolo convirtió, y después en la primera jugada del complemento otra vez los suizos anotaron por intermedio de Ndoye y casi cerraron el partido.

El partido había empezado precioso para Argelia, tal vez sorprendiendo, tal vez siendo más que el elenco suizo y arrimándose varias veces al arco contrario. Sin embargo, en ese mismo marco de juego y en el primer ataque en profundidad de los suizos, llegó el gol de los europeos. Lo convirtió Embolo, pero fue una enorme jugada de Manzambi por izquierda, que bordó toda la cancha, se metió al área y mandó el centro atrás; Embolo solamente debió poner la pierna bien puesta para que la pelota le rebotara y se metiera en el arco africano, dando la sorpresa a los 10 minutos.

La oncena magrebí no se vio afectada por el golpe del gol y siguió jugando en ofensiva, con un grado de cierta inocencia en la definición de las jugadas y con esa misma falta de experiencia en su línea final, permitiendo que en las pocas veces que los suizos cruzaban la mitad de la cancha a velocidad, quedaran huecos demasiado grandes para llegar a tapar.

Esta pavada de que los jugadores no quieren escuchar, no siguen las indicaciones del técnico o no tienen la capacidad intelectual como para soportar argumentaciones por más de unos minutos no existe. O pasa que en este Mundial, donde los detalles tácticos y estratégicos son absolutamente determinantes, valen para todas las selecciones menos para algunas. Raro, ¿no?

Suiza apretó el botón de su estrategia y paró dos líneas de cuatro apenas separadas por cinco o seis metros, y defendió el partido desde esa posición, intentando salir a la carrera las pocas veces que se les dio la posibilidad, generando peligro sobre el arco argelino.

Y así se fueron a los vestuarios, sin que Argelia pudiese resolver ese problema que era el que le impedía estar en una mejor situación en el partido, atacando y jugando en campo rival, pero sin conseguir el empate. Aun así, en el minuto 47, tuvo la más clara de aquella primera parte cuando dos futbolistas magrebíes quedaron en el punto penal y definió el joven Fares Chaibi que, atropellado, la tiró afuera.

Nada más comenzar el segundo tiempo, al minuto de la segunda parte, para desgracia de los argelinos que tal vez en los vestuarios habían encontrado una fórmula a plantear, llegó el segundo gol de los suizos. Lo marcó Ndoye, que recibió un mal rechazo de los zagueros africanos al medio —nunca al medio, muchacho— y remató cruzado para vencer a Zidane.

Después de eso, el partido siguió la misma línea que había mostrado en el primer tiempo, con el dominio argelino y la buena defensa de los suizos, que inclusive salvaron un claro gol cuando Denis Zakaria sacó en la línea del área chica una pelota que se iba al gol.

La letanía del juego argelino fue llevando el partido a un resultado claro, con los suizos inclusive soltándose un poco más, buscando llegar al tercero.

Ahora Suiza espera su próximo rival que saldrá del ganador de Colombia-Ghana.