Terminó el Mundial para Uruguay y desde ese momento pocas fueron las voces celestes que hicieron autocrítica. Este jueves el capitán Federico Valverde rompió el silencio tras la temprana eliminación en fase de grupos, y lo hizo a través de una especie de carta publicada en su cuenta de Instagram, en la que mezcla autocrítica, dolor y una promesa de continuidad con la selección.
El volante reconoce que todavía está procesando el golpe y compara esta caída con la eliminación en primera ronda del Mundial de Qatar, que definió como una espina que aún no logró sacarse. “Sé que hay una parte de mí que posiblemente nunca logre superar otra eliminación en primera ronda”, escribió, enlazando ambos episodios de su recorrido con Uruguay.
Valverde remarcó el peso que siente al representar al país. Habló de “una responsabilidad enorme” y de un orgullo que lo “llena el alma”. Contó que se preparó “física y emocionalmente” durante toda la temporada para no repetir errores, pero admitió que, “evidentemente, no alcanzó”. En esa dirección, en varios pasajes del texto el capitán celeste y de Real Madrid se hace cargo de la derrota en primera persona: “Asumo la derrota. Asumo por completo la responsabilidad de no haber podido cumplir con mi deber hacia la selección y hacia ustedes”, escribió, en referencia a sus compañeros, pero principalmente hacia la gente. “Sé que no estuve a la altura”, agregó.
Lejos de usar el fracaso como punto final, Valverde dejó claro que no piensa renunciar a la celeste, una afirmación que de alguna manera sorprende, porque si hay algo que Uruguay no puede hacer, es darse el lujo de no contar con Valverde, quien recién tiene 27 años. “Bajo ningún punto de vista renunciaré a representar a mi país, aunque me cueste la vida”, afirmó. Más adelante, cerró con una promesa: “No sé cómo ni cuándo, pero les juro por mi vida que no voy a irme de esta selección sin dejarla en lo más alto”.
El mensaje parece una descarga personal y está bien, pero de alguna manera también es una señal hacia afuera. Como capitán asume la responsabilidad, pone el cuerpo a la derrota y se compromete a seguir, en un contexto de cuestionamientos al ciclo y de debates sobre recambios.
Su relación con el entrenador
Valverde decidió no escribir ningún comentario sobre su vínculo con Marcelo Bielsa, tampoco hizo foco en su enojo tras la salida en el segundo tiempo del partido contra España. Al menos hasta nuevo aviso, el tema parece terminado, precisamente con lo dicho por el técnico en su última conferencia de prensa.
La noche del martes el argentino se refirió a Valverde, consultado sobre si creía que lo había expuesto luego de sustituirlo. “De ninguna manera considero que lo expuse”, dijo, y agregó: “Nunca tuve un problema con Valverde. Nunca hice más concesiones con un jugador que con Valverde, pero las merece, por la cantidad de partidos que juega”. En esa ocasión Bielsa también contó sobre la explicación que le dio a Valverde, en la que le afirmó que, como había visto todos sus partidos, podía necesitar ponerlo tanto de lateral como de extremo, además de su lugar habitual en la cancha. El DT afirmó que Valverde le contestó que jugaba en el puesto que fuera necesario.
“No lo expuse. Le demostré siempre un enorme respeto a la forma en que juega al fútbol. Lo demás… Si existe algún conflicto, ignoro el origen, porque yo nunca tuve un problema con Valverde y siempre ha sabido del respeto le que tengo, primero, por los minutos que juega en su equipo y, segundo, por el tipo de jugador que es. Cuando tuve la posibilidad de dirigir a Uruguay, soñaba con dirigir a Darwin, a Araújo, a Valverde; después conocí a otros jugadores. Y lo primero que dije [tras la eliminación] fue que la gestión que hice con los jugadores que recibí de cara al Mundial fue insuficiente”, cerró el entrenador esa noche.
