España venció 3-0 a Austria en Los Ángeles por los dieciseisavos de final del Mundial 2026, sigue sin recibir goles y sumó su tercera victoria en fila. Tuvo pasajes de buen juego, sin necesitar más que destellos para quedarse con un encuentro que dominó de principio a fin.
Con el sello
España dominó el primer tiempo con dos versiones distintas. La primera, antes del parate por hidratación, fue tocando horizontalmente, con posesión y terreno, pero sin ofender de acuerdo al poderío con el que cuenta, dependiendo únicamente de la magia de Lamine Yamal.
Luego de tomar agua, lo que el fútbol moderno ha normalizado, el equipo fue más intenso y agresivo. Pedri tiró del equipo hacia adelante, Dani Olmo pasó a jugar como segundo centrodelantero y salió a jugar desde ahí, lo que complicó las referencias defensivas de la línea de cuatro austríaca.
Al término del primer tiempo hubo dos 6-0, como si fuera tenis, en situaciones de gol y en tiros de esquina. Lo que refleja que los españoles fueron mucho más. En una linda jugada colectiva, Mikel Oyarzabal la desvió a la red para poner el único gol del primer tiempo.
De partido a paseo
En el segundo nunca cambió el trámite; en los primeros 15 minutos España controló sin acelerar demasiado. Austria mandó dos cambios ofensivos para ir a buscarlo, con los ingresos de Marko Arnautović y Saša Kalajdžić; este último tuvo un cabezazo en la única incidencia que se pareció a una chance de gol.
Cuando los austríacos dejaron espacios atrás, las chances españolas crecieron. El segundo llegó en otra buena jugada por izquierda entre Marc Cucurella y Álex Baena; el centro fue perfecto para Pedro Porro, que desarticuló a la defensa tirando la diagonal para entrar por el medio y definir de cabeza.
Con el trámite liquidado, llegó el tercero con otra asistencia de Cucurella que Oyarzabal volvió a definir a la red para sentenciar el 3-0 final. España ganó, gustó y goleó; espera por el ganador de Portugal-Croacia.
