Deporte Fútbol

Estadio Belvedere durante su demolición, el 16 de junio.

Foto: Gianni Schiaffarino

Liverpool pondrá la piedra fundacional de su Nuevo Belvedere

Los negriazules tendrán este sábado una doble jornada, en la mañana con el significativo acto de cara a su futuro estadio, y en la tarde noche con la presentación del proyecto en la Intendencia de Montevideo.

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Los 15 de agosto son significativos en el fútbol uruguayo. Se recuerda poco –deberíamos tener más claro qué se celebra–, pero son significativos. Este de 2026 no será la excepción, porque Liverpool, el club en cuyo estadio estaba la frase que no olvida la fecha, tendrá un día de los que valen para siempre: oficialmente pondrá en marcha la construcción del nuevo estadio, una obra que, dicen desde el club, busca proyectar hacia el futuro el vínculo histórico de Liverpool, el barrio Belvedere y su comunidad.

Este sábado tendrá dos partes. La primera comenzará a las 12.30 en la cancha, donde se colocará la piedra fundacional. El acto, que se anuncia como breve, tendrá la palabra del presidente, José Luis Palma, y se extenderá hasta las 13.00, cuando está prevista la atención a la prensa.

En la tardecita tendrá lugar el segundo acto. A las 18.30 la escena se trasladará al Salón Azul de la Intendencia de Montevideo, donde se presentará el proyecto. Uno de los momentos centrales del acto será la presentación del documento “El bosque azul”, que estará a cargo de Rafael Radi; sobre la parte arquitectónica del nuevo estadio y su relación con los vecinos, hablarán los arquitectos Carlos Arcos y Daniel Benech. La jornada incluirá también un adelanto audiovisual de cómo lucirá el nuevo recinto y se presentará la maqueta.

La obra está en marcha

Volvamos al 15 de agosto. Ese día, pero de 1910, en ese mismo predio de Belvedere –que en aquella época pertenecía a Wanderers y no a Liverpool–, la selección uruguaya jugó por primera vez con la camiseta celeste, en un partido frente a Argentina por la Copa Lipton que Uruguay ganó 3-1. La elección de ese color –antes, en la primera década del siglo XX, usó casacas rojas y azules, azules y blancas a bastones con franja roja, azules con una banda blanca en diagonal, y hasta una celeste y blanca a rayas– se debió a que unos meses antes, en abril de 1910, River, el de la Aduana, enfrentó a Alumni de Argentina, que con los hermanos Brown se comía los nenes crudos y no tenía rival que le hiciera partido. Como ambos clubes usaban camisetas con rayas verticales rojas y blancas, River decidió cambiar la pilcha y jugar de celeste. Y, vestido de celeste, el darsenero les ganó 2-1 a los argentinos en el Parque Central. Meses después, Uruguay, en homenaje, tomaría ese color para siempre.

A 116 años de aquel estreno, Belvedere vuelve a ser escenario de otro hito. Si bien las formalidades serán este sábado, el proyecto arrancó hace tiempo. Lo más reciente fue, hace dos meses, el comienzo de los trabajos de demolición. Porque sí: Belvedere se tira todo abajo para volver a nacer desde sus entrañas. Incluso, hay zonas del predio que necesitarán una excavación de hasta cinco metros.

En cuanto a detalles más finos, que seguramente sean expuestos en los actos sabatinos, se sabe que el nuevo estadio funcionará todo el año y buscará sostenerse económicamente por sí mismo, con un enfoque pensado para que genere sus propios ingresos más allá del fútbol. Además, la idea es que el estadio dialogue con su entorno, con una forestación de especies elegidas específicamente por su color, combinadas con flores en tonos que van del azul al negro. Sobre las dimensiones y los plazos, se manejó una capacidad estimada de entre 15.000 y 20.000 espectadores –divididos en dos anillos en cada una de las cuatro tribunas–, con un tiempo de obra que rondaría los 18 a 20 meses.

Otro de los rasgos distintivos que anunció Liverpool es que será el primer estadio del país con sus cuatro tribunas cubiertas, una solución que apunta a minimizar el impacto sonoro y lumínico sobre los vecinos de la zona. Esa misma cobertura funcionará como soporte de paneles solares para la generación de energía y de un sistema de captación de agua de lluvia destinado al riego de la cancha. El equipamiento incluirá, además, 67 baños, ocho puntos de venta de comida, locales comerciales y cuatro ascensores, entre otras prestaciones. Toda la construcción se ajustará a los estándares de la FIFA, que resultan considerablemente más estrictos que los exigidos por la normativa municipal y son indispensables, por ejemplo, para jugar a nivel internacional.

La sustentabilidad aparece como un eje transversal del proyecto. Las butacas serán de plástico reciclado y buena parte de la estructura se levantará con hormigón premoldeado, un material de bajo mantenimiento y larga vida útil. El diseño contempla también la accesibilidad total, con criterios de inclusión aplicados a todo el recinto.

Entre las novedades edilicias se sumarán nuevos accesos y un restaurante con doble vista, hacia el campo de juego y hacia el paisaje del oeste montevideano. El césped combinará un 95% de pasto natural con un 5% de fibra artificial, integrada de forma tal que refuerza y protege al césped natural en lugar de reemplazarlo. El proyecto se completa con áreas de uso público, sector de butacas vip, un hall principal, zona de prensa y otras comodidades adicionales. El costo total del nuevo estadio no ha sido precisado públicamente por el club, pero se estima que la obra demandará una inversión aproximada a los 20 millones de dólares.