Deporte Fútbol

Estadio Campeón del Silgo, durante la cuarta fecha del torneo Clausura (archivo, agosto de 2026). Foto: Gianni Schiaffarino

El funcionamiento general del campeonato uruguayo

Quedan aún la inmensidad de 30 puntos en disputa para decidir todas las posiciones de la temporada.

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Estoy viendo muy placenteramente la serie de Apple TV Ted Lasso. La recomiendo con ganas, aunque sé que es difícil de ver en Uruguay. La empecé a ver en el avión rumbo a México cuando fui al Mundial y quedé prendado de ella. El centro argumental es un falso equipo londinense, el Richmond AFC, que juega en la Premier League y que, por razones que se van desprendiendo de sus primeros minutos, contrata a un técnico estadounidense de fútbol americano que en principio parece no saber nada del fútbol real. Tiene, aunque alejado, algunas coincidencias argumentales con la novela y la película Desde el jardín, en donde comprobamos que a veces la vida es la escuela de resolver situaciones que casi siempre gestionamos apoyándonos en la idoneidad de quien ha estudiado y se ha preparado específicamente para esa temática.

Hace unos días, Roy Kent, “nuestro crack” en el retiro obligado y haciendo de comentarista televisivo, se reveló en el set y espetó para compañeros y televidentes: “Todo lo que hacemos es sentarnos aquí a adivinar qué van a hacer esos pequeños idiotas ahí fuera. Luego volvemos en el medio tiempo y nos quejamos porque no hicieron exactamente lo que pensábamos. No estamos en los vestuarios con ellos. No estamos en el campo con ellos. No podemos mirarlos a los ojos y animarlos a ser mejores de lo que jamás creyeron ser capaces de ser. Solo estamos afuera, mirando hacia adentro, juzgándolos”. Me impactó, y me conectó porque, por más crítico y apartado que quiera quedarme de lo que no me gusta del periodismo deportivo, es innegable que formo parte de él, y que tengo sus tics, sus tocs y sus desvíos. Kent, Lasso y su ficción de la realidad que supera la ficción me hicieron conectar con otros de los envíos que repetimos antes, durante y en el remate de los campeonatos, de las temporadas, proyectando con afectada certeza quién pelea el título, quién queda en copas, quién desciende.

En mi percepción del fútbol, y de la vida, encuentro en el escritor argentino Eduardo Sacheri a uno de los individuos que mejor sintetiza esa compleja conexión del todo. Tal vez sea por eso que, cuando me di cuenta de que iba a escribir acerca de la evolución del campeonato Clausura, último módulo del campeonato uruguayo 2026, y cruzaba información, opinión oral, escrita y audiovisual de los hechos y acontecimientos que rodean a esta nueva etapa que dará lugar al desarrollo del segundo tercio del último campeonato del año, es que me pregunté qué me hubiese sugerido la profesora de dibujo Marta Beatríz Muzopappa acerca de las apreciaciones de especialistas respecto a la ventaja que llevan Peñarol, Racing, Deportivo Maldonado y Torque en la anual, al liderazgo de Liverpool y Torque y al pelotón del Clausura, al desahucio de Nacional en el campeonato que sea, y al descenso establecido prematuramente de un Progreso que pelea, el hundimiento en picada de Danubio y los que reman desesperadamente para escaparle a la B.

Manejando

Muzopappa murió en la ficción hace apenas unos años en Monte Mocho, a kilómetros de Río Mayo en Chubut, y es justamente el viaje en auto por 2.000 kilómetros de uno de sus exalumnos de Buenos Aires a sus exequias en un mínimo pueblito de Chubut, ahí en la esquina con la cordillera y con Chile, el que da lugar a la novela editada por Alfaguara en 2021; pero me hubiese dicho, al igual que a Federico Benítez, que el fútbol está para eso, para simplificarnos la vida hasta un punto en que nos sintamos capaces de entenderla, de manejarla, de asirla de algún modo.

“La vida es un embrollo, es algo complejo, contradictorio. Creo que los juegos que inventamos los seres humanos son simplificaciones. En la cancha podés ver cosas que afuera son más confusas y esos aprendizajes te los llevás para la vida”, dijo Sacheri presentando su novela El funcionamiento general del mundo, la de Muzopappa, la de Benítez, la del viaje en cuatro días.

¿La profesora de Plástica argentina que había aprendido mucho de fútbol viendo a Ferro habría sentenciado que, a falta de 30 puntos aún por jugar, el campeonato ya estaba decidido? No, seguro que no, diez partidos por club, 30 puntos posibles para cada uno son muchísimas unidades en disputa aún como para ya dar por decididas situaciones. Lo único ya decidido es que Racing, por su condición de campeón del Apertura, será mínimo semifinalista del campeonato, pero todo lo demás, lejos de estar decidido, está indefinido y todos pueden ser campeones de la Liga AUF Uruguaya, porque hasta Albion, que está último y sin unidades, aún puede ser campeón del Clausura, por tanto llegar a las semifinales o a las finales de la temporada.

No está nada decidido, nada.

Sí es cierto que comenzará la sexta fecha del Clausura con ciertas situaciones encaminadas para empezar a definir posiciones. No aún para decidir el torneo que, como están las cosas, parece que nunca será antes de las últimas tres, ni para saber quién gana la anual, ni tampoco aún los puestos de Libertadores, Sudamericana, o quiénes eluden la parca del descenso, pero sí para ir reforzando ilusiones y ahondando frustraciones.

No necesitamos leer o escuchar a Muzopappa, ni mirar a Ted Lasso para darnos cuenta de que la diferencia de 9 puntos que hay entre el líder Liverpool y el decimotercero Central es fácilmente abatible con tres victorias de los de abajo y tres derrotas de los de arriba en cualquiera de los diez partidos que quedan, en los 30 puntos que hay que jugar. Ni hablemos de las seis unidades —a dos partidos de diferencia— que separan a los de arriba con Wanderers, que está décimo y pelea por salvar la categoría.

Casi lo mismo podríamos pensar de la anual. Está bien, está Peñarol solo y podría sumar más ventaja si gana su partido atrasado con Torque, pero atenti: si ganan los ciudadanos, quedarían como líderes de la anual y del Clausura. Sobre los puntos que quedan del Clausura y de la temporada, no se pueden proyectar márgenes de ganancia, pero sí se puede pensar que es verosímil que el que está séptimo, que hoy está a 8 puntos de Peñarol, pueda ganar la tabla que suma los puntajes de todo el año. Ese séptimo es Wanderers, el mismo que pelea por no irse a la B.

No es tan amplio el abanico de posibilidades en el descenso para Progreso, que debe seguir con más victorias en fila para achicar la diferencia de 14 o 15 puntos que le darían la seguridad de seguir en la A.

Uno no necesita tener clases con Marta Beatríz Muzopappa, o estar en el vestuario con Roy Kent, o escuchar a Ted Lasso en los entrenamientos para saber que “el fútbol está lleno de cosas que le vienen prestadas de la vida”.

Quedan 30 puntos para soñar. Vamo arriba.