En el partido de ida de los cuartos de final de la Sudamericana, Torque cayó 2-0 ante Cienciano en la altura de Cusco, a 3.500 metros sobre el nivel del mar. Los dos goles del conjunto peruano fueron en el primer tiempo y fueron marcados por dos de los cuatro uruguayos que participaron de la alineación roja: Cristian Souza y Maximiliano Amondarain.
Fue un juego muy complicado por todos los obstáculos que había que superar, pero después de todo, haber terminado con una desventaja de dos goles no lo deja tan lejos de poder cambiar el resultado en Montevideo la semana que viene.
Alto juego
El primer tiempo resultó complicadísimo. Cienciano salió con todo. Al primer minuto ya había demostrado cómo accionaba todas sus herramientas para potenciar la ventaja que le puede dar jugar a 3.500 metros de altura, que tal vez más que una ventaja para el local es una desventaja para cada visitante. Los antecedentes inmediatos de las goleadas 6-1 frente a Botafogo y 4-0 ante Lanús mostraban que la utilización del frenesí, el ritmo y la velocidad eran armas determinantes para los rojos incaicos. Al minuto ya quedaba en evidencia el plan: explotar el agobio de los 3.500 metros, un factor que, más que un beneficio propio, funciona como un castigo sistemático para el que llega de afuera.
Se llegó a la pausa para tomar agua con el cero en el arco y, fundamentalmente, con el control de los ataques de Cienciano. Allí pasó el primer cuarto del partido táctico de Marcelo Méndez y de varios de sus futbolistas para preparar el segundo tramo de la etapa inicial, aun con todas las complejidades que la situación imponía.
De inmediato, Gary Kagelmacher salvó en la línea lo que era el inminente gol de Cienciano tras un cabezazo neto de Carlos Garcés que había superado el intento de contención de Franco Torgnascioli. Vale como un gol a favor el haber evitado, con ese cierre magnífico, la apertura del marcador. Pero apenas un minuto después, una pelota mal entregada y la inmediata pérdida significaron la apertura del tanteador. La perdió en la salida por derecha Eduardo Agüero; la jugada progresó por la otra banda y Souza no tuvo más que empujarla al gol.
Torque sintió el golpe y la estructura se desarmó desde el físico. Cienciano empezó a jugar con su presa: lo dejaba salir, y ni bien recuperaba el balón, imprimía su ritmo frenético de ataque intentando encontrar el segundo, que llegó a los 40’ tras un enorme remate de media distancia del zaguero Amondarain; la pelota venció la resistencia de Torgnascioli y se metió contra su caño izquierdo para poner el 2-0.
Salió muy bien Torque para el segundo tiempo y al minuto tuvo el descuento en una jugada en la que Facundo Silvera sacó un fierrazo de zurda desde afuera del área. El arquero dio rebote hacia adelante y Salomón Rodríguez, que venía entrando, elevó apenas su remate. Un minuto después, otra vez en una jugada en la que pusieron a correr a Salomón, se sintió el peligro, pero le quitaron la pelota justo cuando entraba al área.
Tuvo otro par de ataques y un remate de larga distancia de Pablo Siles que se fue apenas afuera, pero Torque no pudo capitalizar esa destacada acción inicial del segundo tiempo. Todo lo que pudo flotar en el resultado hasta la pausa para tomar agua terminó por disiparse; el equipo ya lo estaba sufriendo demasiado.
Finalmente, el equipo celeste logró mantener el resultado pensando en que esa diferencia puede ser rebatible en Montevideo la próxima semana, cuando jueguen la revancha en el Centenario.