La olimpíada ha llegado a su fin y Uzbekistán, equipo anfitrión y gran favorito, se ha coronado campeón absoluto con una performance excelente, ganando diez de los 11 encuentros, logrando así su segunda medalla de oro (la primera la obtuvo en Chennai, India, en 2022). El país ha pasado de tener poco peso ajedrecístico a convertirse en una potencia mundial en poco más de una década, y lo ha celebrado a lo grande, con una excelente organización en la ciudad de Samarcanda, cuya arquitectura majestuosa y la amabilidad de su gente han hecho del evento una experiencia memorable.
En el primer tablero, Nodirbek Abdusattórov obtuvo la medalla de oro individual, destacándose sus victorias frente a Fabiano Caruana, mayor ELO (sistema de puntuación) del torneo, y al excampeón mundial Ding Liren. En el segundo tablero, Javokhir Sindarov obtuvo el premio a la excelencia de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE, por sus siglas en inglés) como el mejor jugador absoluto. La gran sorpresa la dio Nodirbek Yakubboev, ganándole a Nihal Sarin, de India, en el tercer tablero y asegurando así el triunfo del equipo en la contienda más difícil de todas. Completaron el equipo Shamsiddin Vokhidov y Vokhidov Madaminov. El capitán fue Rustam Kasimdzhanov, excampeón mundial de la FIDE.
En segundo lugar quedó India, que había ganado cómodamente en Budapest, Hungría, en 2024, con ocho triunfos, dos tablas y una derrota; y en tercer lugar, la revelación ha sido Alemania, que ganó nueve encuentros, uno de ellos contra Uzbekistán, y perdió dos. Estados Unidos y China, que también habían comenzado como favoritos, terminaron en el cuarto y octavo lugar, respectivamente. El país norteamericano, en particular, ocupaba el primer puesto al inicio de la contienda, con un ELO promedio de 2.753.
En el torneo femenino, China ganó con tranquilidad su séptimo título, obteniendo nueve triunfos y empatando con los equipos de Kazajistán e India. El equipo estuvo conformado por Zhu Jiner, Song Yuxin, Lu Miaoyi, Yan Tianqi y Zhai Mo. Zhu Jiner y Lu Miaoyi resultaron, además, ganadoras de la medalla de oro en sus respectivos tableros. El segundo lugar lo obtuvo Kazajistán con siete triunfos y cuatro empates, y el tercer lugar fue para India, con siete triunfos, tres empates y una derrota.
Los ajedrecistas de Uruguay
Los equipos uruguayos –absoluto y femenino– tuvieron un buen desempeño, acorde a su posición en el ranking inicial. El equipo absoluto arrancó el torneo en el puesto 63 y finalizó en el 68. Fue una actuación con altibajos, pero también con momentos de muy buen ajedrez y, sobre todo, con una gran capacidad de reacción.
El comienzo fue positivo: en los cuatro primeros encuentros se perdió solamente con España, gran potencia que finalizó en el número 10. Luego siguieron tres derrotas consecutivas, incluida la sufrida ante una fuerte selección de Suecia, pese a la gran victoria del GM Jorge Meier frente al GM Nils Grandelius. El equipo supo reaccionar y logró tres victorias consecutivas que nos devolvieron a una buena posición antes de la última ronda. El cierre fue ante Suiza, al igual que en Budapest 2024. Fue un encuentro tremendamente parejo, con tres tablas muy peleadas y una última partida, la del MI Luis Rodi, que se prolongó durante seis horas y terminó inclinando el marcador por la mínima a favor de los suizos.
En lo individual, Jorge Meier volvió a demostrar su enorme valor como primer tablero de Uruguay: 6,5 puntos en 9 partidas, invicto y entre los primeros tableros más destacados de la olimpíada. Lleva tres olimpíadas consecutivas: Chennai 2022, Budapest 2024 y Samarcanda 2026, a un nivel extraordinario. Perdió solo una partida en las tres ediciones, nada menos que ante Magnus Carlsen, en Chennai.
El MI Facundo Vázquez tuvo un comienzo difícil y protagonizó una magnífica recuperación en la segunda mitad, con cuatro victorias y unas importantes tablas en la última ronda ante un gran maestro suizo. El MI Luis Rodi, en el tablero tres, tuvo una actuación con altibajos, luchando muchísimo durante todo el torneo y aportando buenos puntos. El MI Bernardo Roselli volvió a mostrar su enorme experiencia y solidez, consiguiendo victorias importantes y jugando a un gran nivel. Y para Eduardo Elena fue su primera experiencia olímpica, un debut muy valioso para un jugador joven que comenzó el torneo mostrando muy buenas sensaciones y que seguramente sacará mucho aprendizaje de esta experiencia.
En palabras del MI Daniel Rivera, “en conjunto, fue una actuación irregular, con momentos muy buenos y otros difíciles. Quizás nos faltó esa pequeña dosis final para transformar algunas oportunidades en un resultado mejor, pero me quedo especialmente con la reacción del equipo, con su compromiso y con la forma en que luchó hasta la última partida. Como capitán, estoy orgulloso del esfuerzo de todos. Podíamos haber terminado más arriba, pero el equipo lo dio todo”.
Por otra parte, el seleccionado femenino celeste llegó a esta olimpíada en la posición 94 y finalizó en la 95, obteniendo un total de 11 puntos –cinco triunfos, un empate y cinco derrotas–, igualando el resultado de Budapest 2024, donde se había logrado la mejor actuación uruguaya en este torneo y llegando a la última ronda con posibilidades reales de terminar entre los 40 mejores equipos del mundo, situación que hace algunos años parecía una utopía. Faltó muy poco, pero el balance es sumamente positivo y demuestra que el apoyo que se viene dando al ajedrez femenino y, en particular, el entrenamiento intensivo previo a la olimpíada brindado por el MI Daniel Rivera, con apoyo de FIDE y la Federación Uruguaya de Ajedrez, están dando sus frutos.
En el tablero 1, la actual campeona uruguaya femenina Nahiara Fabra se enfrentó con gran solidez a rivales muy difíciles y terminó con 4,5 puntos: cuatro victorias, un empate y seis derrotas. En el tablero 2, la WFM Andreína Quevedo tuvo un destacado desempeño con cuatro triunfos, cuatro empates y solo tres derrotas, obteniendo un total de 6 puntos.
La debutante Agustina Silva logró obtener su título de WCM (candidata a maestra femenina) y quedó a medio punto de alcanzar el título de WMF (maestra FIDE femenina), el cual requiere 6 puntos en 9 partidas. Finalizó con 6,5 puntos en 10, con cuatro victorias, tres empates, dos derrotas y la partida final ganada por ausencia de la jugadora rival.
LA WCM Natalia Silva hizo honor a su experiencia, con 2,5 de 5 partidas jugadas, cumpliendo además el rol de capitana en la última ronda. Caterina Altesor, tablero de reserva, tuvo una excelente actuación, logrando 4,5 de 7 puntos, logrando también obtener el título de WCM.
El capitán del equipo, el MF José Riverol, expresó: “Estoy muy contento y orgulloso de las jugadoras. Demostraron una gran entrega y una enorme capacidad de lucha, tablero a tablero y partida tras partida, mostrando una gran calidad humana y espíritu de equipo, siempre unidas en las buenas y en las malas. Además, hay un aspecto que muchas veces pasa desapercibido: ninguna de las cinco integrantes es profesional del ajedrez. Todas estudian, trabajan y también deben dedicar tiempo a sus familias y responsabilidades diarias. Por eso, el esfuerzo realizado para llegar hasta aquí tiene aún más valor”.
Ambos capitanes coinciden en que la actuación de los equipos celestes ha tenido un balance positivo dado que se han enfrentado a rivales con mayor experiencia de juego en ligas muy exigentes. Nuestro país posee gran talento ajedrecístico y una nueva generación con enorme potencial. El desafío actual es contar con una mayor cantidad de competencias de alto nivel que les permitan seguir creciendo. En tal sentido, es importante resaltar que, del 30 de octubre al 6 de noviembre, se realizará en la Intendencia de Montevideo el Campeonato Sudamericano Absoluto y Femenino, con la presencia de destacados ajedrecistas de la región.