El Banco Central del Uruguay (BCU) presentó el anteproyecto de ley para crear un sistema de finanzas abiertas, con el objetivo de contribuir a la modernización del sistema financiero y de pagos. De acuerdo con la exposición de motivos que acompaña el anteproyecto, la iniciativa forma parte de la “Hoja de ruta del sistema de pagos 2026-2030”, una “agenda de modernización orientada a fortalecer la interoperabilidad, la seguridad, la competencia y la innovación”.
En este marco, las finanzas abiertas constituyen un instrumento clave para apuntalar la evolución del sistema financiero en un contexto atravesado por crecientes procesos de digitalización, siendo justamente uno de los lineamientos estratégicos sobre los que gira la agenda de modernización.
Como advierte el documento, las interacciones económicas –en particular los pagos, el acceso al crédito y la contratación de servicios financieros– transitan cada vez más a través de los canales digitales. En efecto, los pagos realizados por medios electrónicos representan actualmente cerca del 80% del total, 30 puntos porcentuales más que a finales de 2019. Esto consolida los datos como un insumo clave para la provisión de servicios financieros “más eficientes, personalizados e inclusivos”.
No obstante, la información de los usuarios todavía se mantiene fragmentada entre las distintas instituciones, lo que genera ineficiencias que restringen la posibilidad de acceder a mejores servicios, al limitar la competencia y complejizar la comparación entre las múltiples ofertas. A raíz de esto, las personas y empresas no cuentan con la posibilidad de aprovechar su propia información a efectos de acceder a condiciones de financiamiento más favorables o a nuevos servicios. Actualmente, además, la concentración de la información financiera entre los distintos intermediarios opera como una barrera a la entrada que erosiona las condiciones para la innovación.
Todo esto impide abordar adecuadamente los desafíos estructurales que caracterizan al sistema financiero uruguayo, como la baja profundidad del crédito al sector privado y los problemas de acceso al financiamiento para pequeñas y medianas empresas.
El usuario como propietario
Según la institución, la iniciativa emerge de un principio fundamental que descansa sobre la idea de que los usuarios son propietarios de los datos que se generan a través de sus transacciones financieras. En ese sentido, contar con un sistema de finanzas abiertas permitirá que personas y empresas compartan su información de manera segura con instituciones registradas, obviamente, contando con el consentimiento previo, expreso e informado.
Formalmente, este sistema “se concibe como una infraestructura regulada, interoperable e interconectada, que facilita el acceso y uso de datos financieros y de pagos, preservando el control de los usuarios sobre dicha información y habilitando la prestación de productos y servicios basados en su utilización responsable”.
De esta manera, se ampliarían las posibilidades de provisión de productos y servicios, de forma de generar alternativas más adecuadas a las necesidades actuales de las personas y las empresas. En palabras del BCU, “se espera que la iniciativa contribuya al desarrollo de un ecosistema más innovador y competitivo, impulsando la generación de servicios financieros más eficientes y accesibles”.
Apuntalar la competencia y la innovación
En línea con lo anterior, las finanzas abiertas también contribuirán a crear un entorno más competitivo entre los proveedores de servicios financieros y de pagos. A este respecto, la posibilidad de compartir los datos de manera segura con los distintos actores del sistema expande las alternativas y facilita el ingreso de nuevos jugadores al mercado, impulsando por esa vía la innovación y mejorando las condiciones para los usuarios actuales.
Asimismo, el sistema habilitará la iniciación de operaciones –incluidos los pagos– por parte de terceros registrados, conforme a la autorización otorgada por los usuarios. Según el BCU, esto posibilitará el desarrollo de nuevas funcionalidades y experiencias de uso en materia de pagos, gestión financiera y otros servicios digitales.
En suma, destaca el documento, “estos avances contribuirán a la aparición de servicios más eficientes, integrados y adaptados a las necesidades de las personas, comercios y empresas, fortaleciendo el dinamismo del ecosistema financiero y de pagos”.
Mejorar el acceso al financiamiento
La mejora en el acceso a financiamiento representa uno de los beneficios centrales de este nuevo sistema, tanto para personas como para empresas. Concretamente, las mejoras en la gestión de la información financiera y transacciones permitirán “complementar los mecanismos tradicionales de evaluación de riesgo, facilitando el acceso al crédito formal, especialmente para quienes cuentan con escaso historial crediticio”.
Como resultado, la iniciativa reducirá las barreras de acceso al financiamiento y, de esta manera, incrementará las oportunidades de inclusión financiera y operará en el sentido de una mayor formalización de las actividades económicas.