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Gráfico de la semana | La economía mundial y sus perspectivas: ¿una década perdida?

El PIB mundial crecerá apenas 2,5% este año, el menor registro desde la irrupción de la pandemia.

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El dato

Según el Banco Mundial,1 la economía global crecerá apenas 2,5% este año, su menor registro desde la irrupción de la pandemia. Además, el organismo prevé que durante los próximos años la expansión se mantendrá por debajo del promedio registrado durante la década de 2010 (3,2%).

No obstante, la desaceleración no es homogénea entre regiones y difiere según los diferentes niveles de desarrollo: mientras las economías con mayores ingresos (avanzadas) crecerán 0,3 puntos porcentuales (pp) menos que en 2025, las economías emergentes y en desarrollo enfrentarán un frenazo mayor (0,8 pp).

El contexto

Este fenómeno está en parte ligado al conflicto entre Estados Unidos e Irán. El cierre del estrecho de Ormuz generó más incertidumbre, alteró el comercio y apuntaló el precio de los commodities energéticos y de insumos clave, añadiendo presiones inflacionarias adicionales.

En este marco, el organismo revisó a la baja sus proyecciones de crecimiento para más de la mitad de las economías. En el escenario base, se prevé una recuperación gradual de la actividad entre 2027 y 2028, con tasas cercanas al 2,8%, a medida que se normalicen los mercados energéticos y las cadenas de suministro. Sin embargo, el organismo advierte que persisten los riesgos y que una prolongación del conflicto podría reducir el crecimiento mundial a 1,3% durante este año, exacerbando todavía más el escenario de precios.

Una década perdida, pero no para todos

Una de las principales consecuencias de este escenario es el enlentecimiento del proceso de convergencia de las economías en desarrollo hacia los niveles de ingreso de las economías avanzadas, aunque las trayectorias nacionales son muy diferentes. De acuerdo con las proyecciones, la brecha de ingreso entre las economías avanzadas y las economías emergentes (excluyendo a China e India) no volverá a los niveles previos a la pandemia antes de 2028. En los hechos, esto implica que buena parte de estos países habrá atravesado una “década perdida” en términos del proceso de convergencia.

Al mismo tiempo, el informe muestra una creciente divergencia dentro del mundo en desarrollo. Mientras que el conjunto de las economías emergentes y en desarrollo continúa acercándose a los niveles de ingreso de las economías avanzadas –impulsadas por el dinamismo de China e India–, la mayoría de los países exhiben avances mucho más modestos desde la pandemia. Naturalmente, la situación es aún más compleja entre los países frágiles y afectados por conflictos,2 cuya trayectoria es crecientemente divergente.

Este último grupo, integrado por 38 economías que se caracterizan por elevados niveles de fragilidad institucional y social, además de la presencia de conflictos violentos, registra una caída sostenida de su ingreso relativo con respecto a las economías avanzadas. Como resultado, la brecha entre estos países y el resto del mundo en desarrollo se amplió significativamente tras la pandemia.

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Más allá de la década perdida

A pesar de lo anterior, el informe también identifica algunos factores que podrían favorecer el crecimiento y, por esa vía, la convergencia de cara a la próxima década (2030). Uno de ellos es el impacto de la inteligencia artificial, que incluso en escenarios menos optimistas podría elevar la productividad y contribuir a un mayor crecimiento.

Otro factor es la seguridad energética. A nivel global, la inversión en generación a partir de fuentes renovables ya supera la destinada a combustibles fósiles. Buena parte de ese proceso está impulsado por países importadores de energía que buscan reducir su vulnerabilidad frente a shocks externos. De mantenerse esta tendencia, podría favorecer el crecimiento mediante la creación de empleo y la promoción de un mayor acceso a la energía.

El Banco Mundial también destaca el avance del comercio regional, ya que se ha firmado un número creciente de acuerdos que podrían complementar un sistema de comercio multilateral golpeado por tensiones crecientes y procesos de fragmentación.

No obstante, el organismo advierte que estas oportunidades requieren importantes acciones para concretarse y direccionarse. En el caso de la IA, será necesario expandir la infraestructura digital y fortalecer la formación de capital humano, porque, de lo contrario, su evolución conduciría a una ampliación de las brechas existentes entre países ricos y pobres. Desafíos similares aparecen en materia energética y comercial. La expansión de las energías renovables y la profundización de la integración económica requieren inversiones significativas, pero muchos países en desarrollo enfrentan restricciones fiscales derivadas del aumento de sus niveles de endeudamiento durante la última década.

Joaquín Pascal, Centro de Estudios Etcétera.


  1. Banco Mundial. Perspectivas Económicas Mundiales, junio de 2026. 

  2. Esta categoría incluye los siguientes 38 países: Afganistán, Burkina Faso, Camerún, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Etiopía, Haití, Irak, Líbano, Malí, Mozambique, Myanmar, Níger, Nigeria, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, República Árabe Siria, Ucrania, Cisjordania y Gaza (territorio), República del Yemen, Burundi, Chad, Comoras, República del Congo, Eritrea, Guinea-Bisáu, Kiribati, Libia, Islas Marshall, Estados Federados de Micronesia, Papúa Nueva Guinea, Santo Tomé y Príncipe, Islas Salomón, Timor-Leste, Tuvalu, Venezuela y Zimbabue.