Gráfico de la semana | La marcha reciente de la actividad económica

¿Qué sugieren las señales recientes sobre el devenir de la economía uruguaya en 2026?

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El IMAE como señal anticipada

Según el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) elaborado por el Banco Central del Uruguay (BCU), durante el primer trimestre del año la economía creció 1,1% en términos trimestrales, ubicándose un 0,8% por encima del nivel correspondiente al mismo período del año anterior. Los datos recientemente divulgados muestran también que la dinámica de la actividad, depurada de los efectos estacionales e irregulares, ha venido mejorando desde diciembre.

Sin embargo, estas cifras son preliminares, dado que el IMAE es un indicador que busca anticipar (con cierto margen de error) la evolución del PIB, cuya publicación está prevista para el 15 de junio. A modo de ejemplo, la evolución del IMAE durante el segundo semestre del año pasado sugería que la economía se encontraba en recesión técnica, dado que se acumularon dos trimestres consecutivos de caída. Sin embargo, este diagnóstico cambió con la publicación de las estadísticas oficiales de PIB.

Más allá de esta puntualización, la evolución reciente del IMAE apunta a un mejor desempeño con relación al previsto por el Comité de Expertos que consulta el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que proyecta una expansión del entorno del 0,4% interanual para el primer trimestre (la mitad de lo que sugiere el IMAE).

Otras aproximaciones sobre la actividad

Desde el mercado laboral, las señales también apuntan en la dirección de un repunte de la actividad económica. Durante el primer trimestre, la tasa de empleo –depurada de factores estacionales e irregulares– se ubicó levemente por encima del nivel vigente un año atrás. En esa línea, los datos del Banco de Previsión Social indican que el número de cotizantes se ubica 1,6% por encima del nivel observado un año atrás, en un contexto de aumento sostenido del poder de compra.

En una dirección similar también han evolucionado otro conjunto de indicadores, como la generación eléctrica bruta (que aumentó 7,6% interanuales en el primer trimestre) y la facturación eléctrica, en particular en sectores como la construcción (12,5%) y las actividades primarias (11,1%). La actividad industrial, por su parte, también creció y se sitúa ahora un 4% por encima del registro correspondiente al primer trimestre de 2025. En particular, el núcleo del sector, que no considera ni la refinería ni las plantas que operan en zona franca, se expandió 3% en ese período.

Desde el sector externo, los datos también marcan un incremento de las exportaciones de bienes (10,8% en dólares y 7% en volumen) durante los tres primeros meses del año, aunque a partir de abril los datos sugieren un retroceso.

En contraposición, entre las señales negativas se destaca la desaceleración de la recaudación impositiva observada entre diciembre y febrero, así como el retroceso que exhibió la actividad comercial y de servicios (- 1,1%). A esto se suman algunas noticias sobre cierres de empresas y los efectos asociados al shock petrolero vía el incremento de los combustibles, además de lo que sugiere el indicador líder de Ceres.

A la luz de lo anterior, resulta razonable asumir que la expansión de la economía durante el primer trimestre estuvo asociada a factores como la generación de empleo (especialmente en el mercado formal), la mejora del poder de compra de los salarios, el dinamismo de las exportaciones y una mayor generación y consumo de energía eléctrica.

Las perspectivas

La continuidad del conflicto en Medio Oriente tendrá efectos negativos adicionales sobre el dinamismo global, la inflación y las condiciones financieras. No obstante, a nivel doméstico existen varios factores que operarían positivamente sobre la actividad, aunque quizás sus efectos no se materialicen en el muy corto plazo. A modo de ejemplo, destaca la entrada en vigor del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, que impulsaría las exportaciones nacionales y podría alentar la captación de inversiones.

A su vez, el Ministerio de Economía anunció en abril la llegada de 1.500 millones de dólares en inversiones al país y que presentará a fines de junio el proyecto de ley sobre competitividad, innovación y reducción del costo de vida, orientado a promover una mayor eficiencia en la economía. Si bien este proyecto constituye uno de los ejes centrales de la estrategia procrecimiento del gobierno, el ministro Gabriel Oddone anunció recientemente otro conjunto de iniciativas vinculadas a esta estrategia, como la promoción del riego y la reducción de los costos energéticos y logísticos.

En este contexto, las proyecciones del Comité de Expertos divulgadas días atrás indican que la economía aceleraría su ritmo de expansión durante los próximos trimestres, registrando crecimientos interanuales de 1,3%, 1,6% y 1,9%, respectivamente. En el caso de las perspectivas oficiales, el MEF anticipa un crecimiento de 1,6% para este año, por debajo de lo previsto en la ley de presupuesto (2,2%) y del crecimiento observado en 2025 (1,8%), pero por encima del promedio correspondiente a la última década (en el entorno del 1%).

En síntesis, pese al shock de oferta internacional y al menor dinamismo reciente de las exportaciones, la mayoría de los indicadores apuntan a una expansión de la actividad económica. No obstante, algunos de estos indicadores (entre ellos el propio IMAE) están sujetos a revisiones, por lo que se los debe interpretar con cautela.

Joaquín Pascal, Centro de Estudios Etcétera.

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