La Universidad de la República (Udelar), desde el Área Social y Artística (ASA), avanza en una propuesta de ciclo inicial optativo para estudiantes en situación de privación de libertad que cursan sus estudios en establecimientos penitenciarios.
Esta área, integrada por las facultades de Humanidades y Ciencias de la Educación (FHCE), Ciencias Económicas y de Administración, Ciencias Sociales, Información y Comunicación, Artes y Derecho, busca construir, a partir de una mesa de trabajo destinada a la propuesta, una estructura común de formación para los estudiantes que ingresan a la universidad en contexto de encierro. Para eso se creará un trayecto inicial compartido entre distintos servicios universitarios, en el que, según se señala en el documento de presentación del proyecto, “más de 70% de los estudiantes en privación de libertad está inscripto a carreras del ASA”.
Esta propuesta apunta a mejorar la articulación institucional y las condiciones de acompañamiento educativo en los establecimientos penitenciarios donde actualmente hay presencia de la Udelar. “Lo que estamos proponiendo es un ciclo inicial optativo para que, a lo largo de dos años, estos estudiantes puedan hacer una trayectoria educativa de ciclo inicial y luego, cuando salgan de su situación de reclusión penitenciaria, puedan vincularse a una carrera terciaria”, explicó Nicolás Duffau, decano de la FHCE, a la diaria.
Uno de los aspectos de la propuesta es el cambio de enfoque respecto de cómo se piensa la educación universitaria en los contextos de encierro. En ese sentido, Duffau señaló que el equipo de trabajo del proyecto plantea dejar atrás la lógica de “carreras” para estudiantes privados de libertad, para comenzar a trabajar sobre la idea de “trayectorias educativas”, aspecto que ayuda a la formación de procesos formativos continuos, a pesar de la situación de reclusión.
Duffau señaló que la creación de estas trayectorias busca evitar el rezago educativo que muchas veces se produce por las dificultades de cursado en las cárceles y, al mismo tiempo, facilitar la continuidad de los estudios una vez recuperada la libertad, posibilitando una inserción más directa en carreras terciarias de la Udelar. “El CIO [ciclo inicial optativo] no solo cumple una función organizativa, sino también orientadora: posibilita que estudiantes que manifiestan interés por un campo disciplinar, pero que aún no han definido una carrera específica o que enfrentan restricciones para cursarlas puedan transitar una experiencia universitaria inicial significativa”, explica el documento del proyecto.
Por otra parte, Duffau señaló que este cambio se apoya en distintos motivos que permiten la adecuación de la cursada al ámbito en el que se está trabajando. En este sentido, dijo que este ciclo inicial contará con una “malla curricular permanente” que permitirá una formación integral para los estudiantes y no el cursado segmentado según la oferta de asignaturas existente al momento de iniciar. Además, sobre este aspecto argumentó que es necesario que las propuestas educativas en cárceles no dependan solo de la “buena voluntad” de los docentes y equipos universitarios que sostienen estos cursos, por lo que fue necesario implementar un “orden” para su mejor ejecución.
A su vez, otro aspecto que el decano destacó sobre la propuesta es que permitirá una modalidad de enseñanza a distancia que ayudará a llegar a aquellas unidades penitenciarias que están por fuera de Montevideo, además de que intentará evitar el abandono de estudiantes recluidos que son trasladados a otras partes del país dentro del cumplimiento de su pena. Con esta intención se prevé crear un sistema más flexible que permita sostener la continuidad educativa independientemente del lugar de reclusión.
En cuanto a la implementación de la iniciativa, Duffau señaló que el ciclo inicial optativo ya fue aprobado por la Udelar y actualmente se encuentra en una etapa de elaboración de un “plan de contingencia” para poder asegurar los recursos necesarios para su puesta en marcha. Sin embargo, indicó que proyectan que el ciclo comience a funcionar durante el primer semestre de 2027, ya que existe “un compromiso de la universidad” sobre este aspecto. Durante el proceso de la iniciativa también se espera que existan instancias de formación específicas para los docentes universitarios que trabajen en la propuesta.
Finalmente, Duffau resaltó la importancia de contar con el apoyo político para continuar implementando estos cambios en la enseñanza vinculados a los contextos de privación de libertad. “Creo que es importante que cualquier propuesta en esta dirección tenga sí o sí la colaboración de las autoridades políticas”, sostuvo.