Como suele ocurrir, los resultados de las pruebas PISA son objeto de análisis tanto en el ámbito educativo como en el político. Robert Silva, actual senador por el Partido Colorado y expresidente de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), se refirió a los resultados presentados este martes, que refieren a 2025, y los relacionó con la gestión del gobierno anterior.
En diálogo con la diaria, Silva señaló que los resultados generales de las pruebas PISA son “alarmantes” a nivel mundial, ya que se muestra una caída general en lectura, matemática y ciencias, las tres áreas evaluadas. En ese sentido, dijo que en Uruguay hay “algo positivo para mirar”. En primera instancia, valoró que en el país no se registró una caída tan importante como en otros países de la región y del mundo. Más allá de que, en promedio, sí se cayó algunos puntos en matemática y lectura, valoró especialmente que mejoraron los puntajes en ciencias, algo que muy pocos países pudieron lograr.
El senador vinculó estos resultados con los de las pruebas aplicadas en 2022, cuando se había logrado amortiguar el impacto de la pandemia, que marcó caídas de puntajes mucho más pronunciadas en otros países.
Respecto de lo que marcaron las pruebas de 2025, el expresidente de la ANEP destacó que Uruguay logró quedar en primer lugar en América Latina en matemática y ciencias, ya que en ambas áreas superó a Chile. “Tenemos que valorar que, a pesar de las circunstancias regionales y mundiales, hemos logrado mantenernos”, añadió.
No obstante, también recordó a quienes cuando era presidente de la ANEP lo acusaban de que, con la transformación curricular integral (TCI) que promovió, estaba generando “un desastre” que impactaría negativamente en evaluaciones como las pruebas PISA. En ese sentido, se mostró convencido de que la TCI es el camino que Uruguay debía recorrer, por lo que se mostró preocupado por los “retrocesos” en este sentido durante el actual gobierno.
Silva cuestionó varios cambios a la TCI por los que se volvió a “viejos paradigmas contenidistas” que dejaron atrás la obligación de tener que enseñar a partir del desarrollo de competencias en los estudiantes. “Los documentos curriculares orientadores de la política curricular, como el marco curricular o las progresiones de aprendizajes, se han dejado de utilizar; es mala palabra hablar de competencias o hablar de habilidades”, dijo, en referencia a la situación actual.
Si bien PISA no evalúa los aprendizajes de un determinado currículo, sino habilidades para la vida en sociedad que deberían aprenderse en el sistema educativo, el senador entendió que, más allá de materias que se hayan reformulado o agregado, lo que incide en los resultados de la evaluación estandarizada es el enfoque con el que se pensó la TCI. “Hicimos cambios metodológicos, el desarrollo del pensamiento científico, en el que ahora nos va bien, que se suma a políticas que venían con anterioridad. Nosotros direccionamos un cambio, convencidos de que era el cambio que la educación en el mundo y en Uruguay tiene que tener; en el mundo es por donde están yendo”, indicó.