Un día después de la agresión física a una estudiante de la Facultad de Medicina por parte de un estudiante varón de la misma institución, la Universidad de la República (Udelar) abrió un espacio de diálogo para la comunidad universitaria en el marco de la Comisión de Equidad y Género para reflexionar en torno al episodio de violencia ocurrido ayer.
“Lo sucedido no es un hecho aislado, se llama patriarcado. Este configura el extremo más violento de la violencia basada en género y nos tiene que hacer reflexionar acerca de los recursos que estamos destinando hoy para que no suceda”, expresó Andrea Villamarín en representación de la Comisión de Género de la Asociación Uruguaya de Posgraduandas y Posgraduandos al comienzo de su oratoria. “Lo que pasó fue un intento de femicidio”, afirmó un estudiante de la Facultad de Ingeniería al compartir su opinión en la jornada. En torno a esta misma idea se dialogó durante la extensión de la comisión, que llegó a prolongarse por más de dos horas.
El encuentro tuvo lugar de forma presencial en la sala Maggiolo de la sede central de la universidad y contó también con una amplia participación a distancia, en formato virtual, con más de 700 personas integrantes de distintos servicios de la Udelar que participaron del espacio de diálogo, atravesadas por la conmoción y la afectación ante lo ocurrido.
Varias de las intervenciones presentadas insistieron en evaluar la respuesta institucional de la Udelar. Además, durante la jornada se recordaron otros casos de violencia de género vinculados a la universidad y se mencionó particularmente el reciente femicidio de Antonella, una estudiante de Veterinaria asesinada el mes pasado por su pareja.
Para quienes participaron de la instancia, estos antecedentes obligan a mirar el problema desde una “perspectiva estructural” y a discutir qué herramientas existen para prevenir estas situaciones y así poder proteger a quienes las atraviesan. Si bien la Udelar cuenta con ordenanzas y protocolos destinados a abordar situaciones de acoso y violencia de género, varias voces cuestionaron su alcance y señalaron que estos mecanismos resultan “insuficientes”, entre otras razones, por la falta de “recursos presupuestales” destinados a su implementación.
A su vez, se planteó que existe una problemática vinculada al acceso de las herramientas de prevención. Según señaló una docente, muchas estudiantes desconocen cuáles son los protocolos vigentes y los lugares a donde deben dirigirse para realizar una denuncia. Al mismo tiempo, a esa falta de información se suma el temor de muchas estudiantes a denunciar por las posibles consecuencias que pueda tener el proceso, explicó.
Ante la naturalización de expresiones de “microviolencia” y “micromachismo” que “atraviesan todos los días de nuestra vida cotidiana”, la Udelar no es ajena a ellas, expresó una integrante de la comisión. En ese sentido, la jornada de discusión incluyó un llamado a involucrar particularmente a los varones en la prevención de estas situaciones.
Entre las principales demandas se señaló la formación obligatoria en género para estudiantes, docentes y funcionarias y funcionarios técnicos, administrativos y de servicios de la Udelar. Según compartieron desde distintos servicios y colectivos, la propuesta para la existencia de estas instancias está dirigida a que los espacios de capacitación dejen de depender de la voluntad individual de cada persona para que pasen a formar parte de las obligaciones institucionales.
Otra de las demandas planteadas durante el diálogo estuvo vinculada a las medidas de alejamiento entre la víctima y el agresor luego de realizada una denuncia. Sobre ese aspecto, se reclamó que exista una separación efectiva entre las denunciantes y las personas denunciadas mientras se desarrolla la investigación de los casos, ya que en muchas ocasiones “siguen ocupando el mismo espacio” en las instituciones. A partir de esas acciones, se desprende un mensaje vinculado a que “la institución no está protegiendo a las mujeres”, según expresó una docente de la Facultad de Medicina. La docente contó, a su vez, que durante la jornada de hoy existió un espacio de reflexión en la facultad destinado a hablar sobre lo ocurrido y a brindar contención.
La manifestación ante la necesidad de brindar respuestas más inmediatas con base en lo ocurrido también fue puesta sobre la mesa. En ese sentido, desde programas como Progresa Udelar, de la Comisión Sectorial de Enseñanza, se anunciaron talleres de acompañamiento y tutorías entre pares con perspectiva de género (ver recuadro). La intención, según se planteó, es generar espacios para procesar colectivamente lo sucedido y brindar herramientas de apoyo a quienes integran la comunidad universitaria.
En respuesta al debate vinculado a la salud mental del agresor de la Facultad de Medicina, varias voces que formaron parte del espacio, como una docente de la Facultad de Psicología, se pronunciaron sobre el tema. En este sentido, la docente enfatizó que las problemáticas de salud mental no pueden “relativizar” ni “justificar” la violencia de género. A su vez, advirtió sobre “no tender a asociar la peligrosidad a las situaciones de salud mental” y sobre que actualmente es “indispensable repensar” y “seguir trabajando en clave de salud mental y de cómo nos vinculamos”.
Talleres presenciales y virtuales esta semana
De acuerdo con lo resuelto el martes por el Consejo Directivo Central de la Udelar, desde Progresa se organizan varios talleres de reflexión que se realizarán tanto en formato virtual como presencial. La agenda de los “espacios de acompañamiento y reflexión” comienza este jueves a las 9.00 en el Campus Luisi Janicki, donde se realizará otro taller el viernes a la misma hora, y también incluye a la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación y la plataforma Zoom.