La Sociedad Uruguaya de Ciencias Cognitivas y del Comportamiento (Succc) es una asociación científica sin fines de lucro que reúne a investigadores, profesionales, docentes y estudiantes interesados en el estudio de la cognición y el comportamiento humano y organizó el pasado miércoles su primera mesa de debate en torno al uso de pantallas en la infancia.
El encuentro se desarrolló en la biblioteca de la Facultad de Información y Comunicación y en esta primera ocasión de intercambio los invitados a exponer sus puntos de vista fueron Sebastián González Dambrauskas, doctor en pediatría por la Universidad de la República; Matías Dodel, docente e investigador de la Universidad Católica del Uruguay; y Karina Colombo, doctora en economía e investigadora vinculada al estudio sobre el impacto de la exposición a las pantallas en la primera infancia.
El abordaje de la conversación se planteó en un contexto internacional en donde países como Australia y Francia ya avanzan en regular el acceso a los menores de edad para el uso de dispositivos y redes sociales. Asimismo, se mencionó durante la presentación del encuentro el reciente precedente judicial en Estados Unidos, donde se responsabilizó a empresas vinculadas al mercado tecnológico como Meta y Youtube por diseñar productos con características “adictivas” que “podrían perjudicar” la salud mental.
“Las nuevas generaciones nacieron en un mundo en que las tecnologías digitales son parte importante de la forma para vincularse, para informarse, para enfrentarse y acercarse a sus pares”, plantearon desde la Succc para dar inicio al debate. Algunas de las preguntas disparadoras de la jornada giraron en torno a: “¿Cómo están diseñados esos entornos y en qué contextos se insertan? ¿Qué sabemos realmente de la relación entre el uso de tecnologías digitales y procesos como el lenguaje, la atención, el aprendizaje o la salud mental? ¿Podemos atribuir a las pantallas alguno de los cambios que observamos en el bienestar psicológico o en el rendimiento académico de niños y adolescentes?”.
A partir de allí, la conversación entre los invitados -que llegó a alcanzar algunos tonos de tensión- abordó la compleja discusión desde las distintas visiones presentadas sobre el tema.
El impacto en el desarrollo y el “costo de oportunidad”
Colombo comenzó poniendo la mirada en los niños “más pequeños” de hasta dos años. Durante su intervención, la economista presentó datos de la Encuesta de Nutrición, Desarrollo Infantil y Salud sobre el uso de pantallas en niños y niñas en Uruguay y explicó que, en base a los datos, los niños “están expuestos a pantallas desde muy chiquitos” y señaló que a partir del año de edad, 46% de los niños mira al menos una hora diaria la pantalla de algún dispositivo tecnológico y, a partir de los dos años, el número aumenta a casi el 70% de los niños.
A partir de esos datos introdujo el concepto desde el cual trabaja en economía, el “costo de oportunidad”, y lo utilizó para referirse a aquellas actividades que se dejan de hacer mientras se dedica el tiempo a interactuar con pantallas. Vinculado a eso, explicó el denominado “déficit de video” para referirse a la evidencia de que, durante la primera infancia, los niños aprenden menos de los dispositivos electrónicos que de las interacciones cara a cara.
La economista compartió el proceso de una investigación realizada junto a una colega en el que, a través del estudio del despliegue de la fibra óptica en Uruguay, decidieron investigar si la exposición a las pantallas de dispositivos en los niños generaba un efecto negativo en su desarrollo. Según explicó, esto les permitió comparar la situación de niños de entre cero y cinco años según el nivel de exposición de sus hogares a internet y observar qué diferencias aparecían en distintas dimensiones de su desarrollo.
A partir de este análisis, encontraron que una mayor exposición a internet de alta velocidad estaba asociada con un deterioro en las “habilidades de comunicación, resolución de problemas y problemas socioemocionales” de los niños. Además, identificaron diferencias en el entorno de los hogares más expuestos al encontrar que había una menor presencia de libros infantiles y un mayor uso de internet por parte de los adultos. En este sentido, dijo que “gran parte de la historia” de lo que sucede alrededor del desarrollo de un niño tiene que ver con “qué hacemos los adultos” a cargo.
La economista agregó que es una cantidad muy reducida la de los adultos que discuten en base a este problema y que a su vez “los padres están recibiendo señales muy contradictorias sobre los potenciales beneficios y el riesgo de la salud” vinculadas con la exposición de los niños a la tecnología. “En Uruguay no hay una política de información clara que permita acompañar a madres y padres en este sector”, señaló y aclaró que en muchos hogares la tecnología funciona como recurso para entretener a los niños cuando los adultos cuentan con el tiempo escaso para interactuar con ellos de manera directa.
Una mirada desde la pediatría que propone la “prohibición”
Por su parte, González Dambrauskas propuso una postura crítica vinculada al uso de las pantallas en las edades más pequeñas y alertó sobre una “crisis de salud mental” vinculada a la última pandemia iniciada en 2020, cuando la exposición a la tecnología presentó un gran aumento.
El pediatra señaló que se debería haber promovido un “principio de precaución”, ya que antes de la expansión de las tecnologías a escala masiva se debería haber asegurado que sean “seguras para el que las use”, hecho que no ocurrió con las redes sociales. A su vez, el pediatra compartió su actual postura a favor de la prohibición en este ámbito y señaló que no se debe tener “miedo a prohibir”.
A su vez, González Dambrauskas señaló que durante la infancia los niños deben alcanzar ciertos “hitos específicos” en su desarrollo y, por lo tanto, atravesar ciertas experiencias les permite adquirir habilidades fundamentales. Entre ellas, mencionó la interacción con otras personas, el juego físico y el desarrollo de la capacidad de mantener la atención. Según explicó, estas capacidades comienzan a verse interrumpidas por el uso de dispositivos electrónicos.
“La incapacidad que tienen los adolescentes, y nosotros, de mantener la atención focalizada en sus propias tareas están ocasionando un problema gigante”, señaló. A su vez, hizo hincapié en la necesidad de regulación hacia las empresas creadoras de las plataformas y compartió que para él “hablamos poco de las empresas” cuando detrás de estas discusiones “hay mucho dinero” y poco interés en buscar una solución sobre el asunto desde su parte. “A las empresas no les interesan nuestros hijos, no les interesan nuestras sociedades”, aseguró el pediatra.
“Algunas cosas que damos por sentado que pasan, no está claro que pasan”
Desde una mirada opuesta, Dodel dijo que dentro de la comunidad científica “no hay un acuerdo” definitivo sobre las consecuencias que genera el uso de las pantallas en las edades más tempranas de la vida.
En ese sentido, el psicólogo y doctor en Sociología afirmó que “algunas cosas que damos por sentado que pasan, no está claro que pasan” y, a modo de ejemplo, mencionó un estudio publicado en la revista Pediatrics que dio cuenta que los investigadores no encontraron evidencia de que actualmente los adolescentes se enfrenten a peores indicadores de salud mental en comparación a “40 años atrás”.
Por su parte, el psicólogo planteó que una prohibición total del uso de dispositivos puede resultar contraproducente al dejar a niños y adolescentes sin herramientas para desenvolverse en un entorno que actualmente, de todas formas, está atravesado por la tecnología. “Hay bastante evidencia de que las políticas prohibicionistas han causado bastante más daño que beneficios”, aseguró Dodel.
En ese sentido, sostuvo que la regulación debería estar acompañada por un proceso de “educación” y “aprendizaje” progresivo sobre el uso de las pantallas, que involucre tanto a las familias como al sistema educativo. Desde su perspectiva la clave no estaría únicamente en limitar el acceso, sino en brindar herramientas para desarrollar hábitos de uso adecuados a cada etapa del desarrollo.