Unicef presentó este jueves en el edificio anexo de la Torre Ejecutiva una encuesta sobre violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes que pretende ser un “primer esfuerzo para aproximarse a la prevalencia” del fenómeno en Uruguay, según señala el documento, que fue realizado junto con Equipos Consultores. El sondeo indagó concretamente en determinadas manifestaciones de abuso sexual y de explotación sexual a partir de la consulta a personas de entre 18 y 24 años, con preguntas retrospectivas sobre experiencias ocurridas antes de que cumplieran la mayoría de edad.
“La violencia sexual en particular, por el daño que causa, por el sufrimiento, por el estigma, es un fenómeno muy difícil de medir”, señaló Lucía Vernazza, coordinadora de Programas de Unicef Uruguay, durante la presentación. En ese sentido, dijo que “a nivel global todavía se están discutiendo y haciendo esfuerzos para llegar a la mejor herramienta” de medición, y que por eso esta encuesta constituye “una primera aproximación a la información, porque sentimos que ya no podíamos seguir sin un dato que se aproxime a la prevalencia de este tema, porque quienes trabajamos en esta área hace muchos años sabemos que es un tema que sentimos muy cerca, que pasa mucho, pero no sabemos cuántos son y eso debilita también nuestras posibilidades de abogar por una mejor normativa y mejores políticas de prevención y de reparación”.
La encuesta se realizó a través de una encuesta web autoadministrada, dirigida a personas de la franja etaria definida, que pudieron acceder a través de redes sociales y de una base de datos de la empresa consultora. En ese sentido, Unicef aclara en el documento que la muestra no es probabilística, sino que “se ajustó tomando en cuenta sus características sociodemográficas para asegurar una adecuada representación en esas variables”, con base en estimaciones a partir de la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística 2024. En total, respondieron 617 personas.
Durante la apertura del evento estuvo presente la ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg, quien aseguró que la violencia sexual en la infancia y la adolescencia “es, además de una vulneración de derechos, un delito y un problema de salud pública”, y afirmó que los datos que aporta Unicef obligan a las autoridades “a mirar este tema con toda su gravedad y urgencia real” y a “dar una respuesta oportuna y de calidad”.
Lustemberg dijo que el Ministerio de Salud Pública, en particular, está “llevando adelante por primera vez una meta asistencial que obliga y pone en el centro los temas de violencia hacia niños, niñas y adolescentes, con foco especialmente en la violencia sexual”, entre otras medidas.
Abuso sexual
Los resultados muestran que casi una de cada cinco personas consultadas (19%) atravesó alguna situación de abuso sexual antes de cumplir 18 años. En línea con otros informes realizados en nuestro país sobre la temática, como los que realiza cada año el Sistema Integral de Protección a la Infancia y a la Adolescencia contra la Violencia (Sipiav), este estudio también muestra que las mujeres son las más afectadas en comparación con los varones. En ese sentido, se identificó que una de cada tres (30%) mujeres encuestadas mencionó haber sufrido abuso sexual durante la infancia o la adolescencia, frente a un 9% de los varones.
También se observa una diferencia si los datos se desagregan por lugar de residencia, ya que 24% de quienes residen actualmente en Montevideo declaró haber sufrido abuso sexual en su infancia o adolescencia, en comparación con 17% de quienes viven en el interior del país.
Respecto de los tipos de abuso sexual, la encuesta muestra que 15% de las personas reportó tocamientos inapropiados de alguna parte de su cuerpo o de sus partes íntimas, 12% fue obligada o intentaron obligarla a realizar cualquier tipo de acto sexual o erótico o a tener relaciones sexuales, 9% fue obligada a tocar su cuerpo o el de otra persona de manera inapropiada, 9% a mirar sus partes íntimas o las de otra persona, 7% a mirar fotos o videos con contenido pornográfico, y 6% a desvestirse o mostrar sus partes íntimas.
El documento destaca que la mayor brecha de género se ve en los tocamientos inapropiados, ya que 25% de las mujeres declaró haber atravesado esta situación, frente al 4% de los varones, y la obligación a realizar actos sexuales o eróticos, o a mantener relaciones sexuales, algo que sufrió 20% de las mujeres y 4% de los varones.
Los resultados muestran que un tercio de las personas que reportaron haber sufrido abuso sexual durante su infancia y adolescencia experimentaron cuatro o más de estas formas antes de los 18 años.
Edades y recurrencia
Por otra parte, siete de cada diez personas que dijeron haber sufrido abuso sexual en su infancia y adolescencia manifestaron que estas situaciones ocurrieron antes de los 14 años (69%). Esta proporción es aún mayor entre las mujeres (78%) y entre quienes residen en el interior del país (77%).
Al analizar la edad de inicio según cada una de las manifestaciones de abuso sexual relevadas, la encuesta releva que, en las seis formas consideradas, la mayoría de las víctimas reporta que estas situaciones comenzaron o tuvieron lugar antes de los 14 años.
Unicef asegura que el abuso sexual en la infancia o la adolescencia “suele manifestarse de manera recurrente y no como un evento aislado”. En esa línea, los datos analizados señalan que más de la mitad (55%) de las personas que sufrieron algún tipo de abuso sexual en estas etapas reconocen que al menos una de las situaciones sucedió más de una vez antes de cumplir los 18 años. De nuevo, esta proporción es aún mayor entre las mujeres (60%) y entre quienes viven en el interior del país (62%).
El informe destaca que en todos los tipos de abuso sexual relevados se observa una mayor proporción de víctimas que reportaron situaciones recurrentes.
Sobre los agresores
Tres de cada cuatro personas encuestadas que reportaron situaciones de abuso sexual durante su infancia o adolescencia identificaron como responsables a algún adulto de su entorno cercano, ya sea familiares directos, parejas, vecinos o familiares de amigos o de compañeros. Esta tendencia se acentúa en el caso de las mujeres: entre las jóvenes que reportaron haber sufrido abuso sexual, 84% señaló como agresor a un adulto de su entorno cercano, mientras que entre los varones esta proporción desciende a 51%.
Así, 45% de las víctimas de abuso sexual identificó entre las personas agresoras a sus familiares, mayormente varones –tío, abuelo, padre, hermano y padrastro–. A su vez, 24% mencionó a parejas y 17% hizo referencia a familiares de amigos o de compañeros. Por otra parte, un porcentaje significativo de las víctimas (31%) no respondió. Según Unicef, este resultado “se asocia principalmente a las situaciones en que la persona no es identificada, particularmente en casos de tocamientos inapropiados ocurridos fuera del ámbito familiar”.
Otro dato que surge es que la gran mayoría de los abusos cometidos por familiares, 88%, se inician antes de los 14 años, mientras que las situaciones vinculadas a parejas suelen iniciarse mayoritariamente después de esa edad (84%).
Explotación sexual
La encuesta relevó dos manifestaciones específicas de la explotación sexual: el “ofrecimiento o promesa de dinero o de comprar cosas para sí o terceras personas a cambio de realizar cualquier acto sexual o erótico”; y el “ofrecimiento o promesa de dinero o de comprar cosas para sí o terceras personas a cambio de fotos o videos propios con contenido íntimo o sexual”.
Los resultados muestran que una de cada seis personas (17%) de entre 18 y 24 años señaló haber sufrido, durante su infancia o adolescencia, alguna de estas dos formas de explotación sexual relevadas.
Una vez más, las mujeres reportan haber atravesado situaciones de explotación sexual en una proporción mayor que los varones: 20% de las mujeres, frente a un 14% en los varones. En este caso, 21% de quienes dijeron haber sido explotadas sexualmente reside en el interior, frente a 11% en Montevideo.
En cuanto a las modalidades de explotación sexual sobre las que indaga la encuesta, aparece que la más frecuente fue ofrecimientos de dinero o regalos a cambio de actos sexuales (14%), seguida de ofrecimientos de dinero o regalos a cambio de fotos o videos con contenido íntimo (12%).
Además, las redes sociales surgen como el principal ámbito donde se originaron las situaciones de explotación sexual de niñas, niños y adolescentes relevadas: fue la vía de contacto mencionada por 95% de quienes recibieron ofertas de retribución por fotos o videos con contenido íntimo o sexual y de 67% de quienes recibieron ofertas por actos sexuales físicos.