La decisión del gobierno de posicionar a Uruguay como un hub regional de inteligencia artificial (IA) es valorada positivamente por referentes del sector tecnológico, que consideraron, en diálogo con la diaria, que el país reúne condiciones para atraer inversiones y desarrollar soluciones para la región. Sin embargo, advirtieron que el verdadero desafío estará en convertir ese posicionamiento internacional en capacidades, adopción e innovación dentro del país.
Durante su visita a Nueva York para participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente Yamandú Orsi colocó a la IA entre los temas centrales de la agenda internacional de Uruguay. Propuso consolidar al país como “un hub regional confiable para desarrollar, probar y escalar soluciones de inteligencia artificial para América Latina y el mundo”.
Para Verónica Manassi, CEO de Stravian, la “apuesta tiene sentido” y el gobierno parte de un “diagnóstico correcto”. “Fue un viaje que sirve para posicionar al país y para abrir conversaciones. Eso para nosotros tiene muchísimo valor. Pero, como siempre decimos, los resultados no se ven solo en una foto, se observan después”, afirmó.
Manassi entendió que el país está atravesando un momento de cambio en su posicionamiento internacional. Señaló que Uruguay durante años fue conocido por su estabilidad y confiabilidad y ahora esas características comienzan a traducirse en una nueva posibilidad: aparece en las conversaciones internacionales sobre dónde invertir en tecnología e IA.
Pero ese nuevo lugar también genera una exigencia. “Tenemos la atención del mundo y lo que hagamos puertas adentro, ahora y en el futuro, va a definir si es una ola pasajera o un posicionamiento que de verdad se consolida”, afirmó.
Inés Jakubovski, CEO de Willinn y vicepresidenta de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI), también valoró la postura del gobierno. La empresaria consideró “muy positiva” la estrategia de posicionar a Uruguay como un hub regional para desarrollar, probar y escalar soluciones tecnológicas y sostuvo que la propuesta está alineada con los objetivos de la industria. “En la era de la IA, esta herramienta debe aportar al desarrollo de todos los sectores”, afirmó.
Para Jakubovski, además, la apuesta no constituye un cambio aislado de la política tecnológica del país. Uruguay tiene una política de Estado de apoyo a la industria del conocimiento desde hace más de 25 años, señaló. En ese sentido, consideró que las declaraciones de Orsi y las acciones del gobierno son consistentes con esa trayectoria y están adaptadas a una nueva etapa marcada por la IA.
“Estas declaraciones del presidente y las acciones de su gobierno están aggiornadas a la realidad actual y al futuro próximo, en el que la IA y lo que en CUTI llamamos inteligencia amplificada –que es la suma de capacidades humanas de nuestros equipos con el apoyo de la IA– son una gran oportunidad para nuestro país, pero además es un tema presente en todos los foros y atraviesa a toda la sociedad. Nos parecen muy acertadas las declaraciones del presidente, marcando el posicionamiento y liderazgo de Uruguay en el tema”, destacó.
Declaraciones de Orsi
Durante su viaje, el presidente sostuvo que la IA no debe ser entendida solamente como una cuestión tecnológica, sino también como una herramienta vinculada al desarrollo, la productividad, la democracia y la autonomía.
El mandatario dijo que el desafío no consiste en competir por disponer de los modelos de IA más grandes, sino en conseguir que la tecnología sirva para generar prosperidad compartida, inclusión social y oportunidades. “No queremos elegir entre innovación y regulación. Pretendemos una regulación que proteja derechos y que, precisamente por ello, genere confianza para innovar e invertir”, dijo.
Orsi también sostuvo que el desarrollo tecnológico debe acompañarse con políticas específicas de forma tal que se creen oportunidades para el conjunto de la sociedad. “No alcanza con formar ingenieros especializados”, afirmó. En ese sentido, el presidente hizo un llamado a invertir en América Latina, y puntualizó: “Si una inversión deja únicamente servidores, habrá dejado un depósito de hardware. Si además deja investigadores, emprendedores y trabajadores capacitados, habrá construido capacidad”, destacó.
Desafíos
Ambas líderes del sector privado plantearon que el reconocimiento internacional y la llegada de inversiones no son suficientes para que Uruguay se convierta efectivamente en un hub de IA.
Para Manassi, uno de los principales riesgos es que exista una brecha entre el posicionamiento que el país está construyendo hacia afuera y lo que ocurre dentro de las organizaciones uruguayas. “El posicionamiento internacional está avanzando más rápido que la adopción dentro”, sostuvo.
La empresaria señaló que actualmente existe interés tanto en el sector público como en el privado, pero que muchas iniciativas todavía permanecen en la etapa de pilotos. Explicó que el problema aparece al momento de escalar esas soluciones, debido a dificultades relacionadas con los datos, las reglas de uso, la formación de los trabajadores y también con factores culturales. “Hay mucho interés, hay muchos pilotos, pero cuesta escalar esas soluciones”, afirmó, remarcando que es un “buen momento”.
En particular, Manassi señaló que las direcciones de empresas públicas y privadas muestran apertura hacia la IA, pero que la adopción efectiva se juega en los equipos que gestionan las operaciones cotidianas. Allí aparecen preguntas sobre cómo funcionan las herramientas, qué riesgos implican y, especialmente, qué impacto tendrán sobre el trabajo.
Son interrogantes que, según consideró, deben ser abordadas para evitar que los proyectos se frenen. “Nadie quiere impulsar algo que no entiende o que lo siente como una amenaza [...] Hay un freno cultural”, afirmó. Por eso, sostuvo que la incorporación de IA no puede ser pensada solamente como un problema de infraestructura o tecnología. También requiere formación y comunicación.
Manassi planteó, además, que las organizaciones deberían pasar de una apertura general a la designación de personas responsables de conducir estos procesos, ordenar prioridades y acompañar a los equipos. “Cuando la IA es tarea de todos pero responsabilidad de nadie, no avanza”, resumió.
El otro gran desafío está en qué tipo de industria quiere construir Uruguay a partir de esta nueva etapa. Jakubovski sostuvo que el país no debería limitarse a utilizar la IA para hacer de manera más eficiente aquello que ya hace. “Uruguay no debería intentar competir solamente haciendo lo mismo de manera más eficiente, nuestra oportunidad está en hacer cosas diferentes, resolver problemas que no podíamos solucionar sin la IA, alcanzar nuevos clientes, impactar en nuevas industrias; en definitiva, agregar más valor”, planteó.
La empresaria consideró que Uruguay puede aprovechar el conocimiento que ya posee en distintos sectores y combinarlo con sus capacidades tecnológicas para desarrollar soluciones aplicadas. La oportunidad, sostuvo, está en construir productos y servicios que puedan competir internacionalmente y no únicamente en atraer infraestructura tecnológica. “Tenemos la posibilidad de especializarnos en soluciones aplicadas a sectores en los que ya poseemos conocimiento y experiencia. Podemos combinar tecnología, cercanía, confianza, capacidad profesional y comprensión del negocio”, destacó.
Situación del sector
Jakubovski identificó una nueva etapa para una industria que ya tiene una trayectoria exportadora. “Estamos ante una oportunidad de crecimiento, en un momento bisagra de reconversión, y vemos el futuro con optimismo”, afirmó.
La vicepresidenta de CUTI recordó que Uruguay ya cuenta con una industria tecnológica consolidada y con experiencia exportadora. “Nuestra industria de tecnologías de la información actualmente es el quinto rubro exportador del país”, señaló. “Nuestra industria solo es superada por la carne, la soja, la celulosa y el turismo, además, 80% de nuestras exportaciones son a Estados Unidos y 10% a Reino Unido, dos de los mercados más demandantes de calidad del mundo. Eso es fantástico y es solo nuestro punto de partida”, destacó.
El “próximo salto”, según Jakubovski, debería estar asociado a una mayor generación de innovación, productos, propiedad intelectual y soluciones capaces de llegar a nuevos mercados. Para eso, planteó que serán necesarias nuevas capacidades, más inversión en investigación y desarrollo, condiciones para competir desde Uruguay y nuevos destinos de exportación.
Por su parte, Manassi sostuvo que Uruguay no puede competir con los grandes países por el tamaño de sus modelos de IA, pero sí puede ofrecer algo que considera especialmente valioso en la región: confianza. “Tenemos reglas de juego estables, instituciones que funcionan, buena conectividad, energía mayormente renovable y la experiencia con Ceibal, que nos mostró que podemos llevar la tecnología a una escala más grande”, señaló.
A su juicio, además, el tamaño del país puede convertirse en una ventaja. Uruguay podría funcionar como un espacio donde distintos países de la región prueben soluciones de IA antes de llevarlas a una escala mayor.
Qué inversión necesita Uruguay
La discusión también alcanza a las inversiones que el gobierno busca atraer. Durante su intervención en Nueva York, Orsi llamó a las empresas tecnológicas internacionales a invertir en Uruguay, pero remarcó que el impacto de esas inversiones debe ir más allá de la instalación de infraestructura.
La idea coincide con una de las preocupaciones planteadas por Manassi. Para ella, la infraestructura, como centros de datos, cables y conectividad, es necesaria para que Uruguay pueda posicionarse como hub de IA, pero “no alcanza”. “Es importante tener gente formada que sepa trabajar con inteligencia artificial. Eso no se consigue en un viaje, lleva años. Y hoy Uruguay tiene profesionales muy capacitados, pero es algo que hay que trabajar constantemente”, afirmó.
Asimismo, señaló que otro punto importante es que las empresas y el Estado uruguayo incorporen la IA en sus actividades cotidianas. “Hay una brecha muy grande entre el discurso que se da y lo que sucede dentro de las organizaciones. Falta escalar las soluciones, reglas claras de uso, gente preparada para trabajar con estas herramientas [...] Porque si eso no pasa, vamos a tener la infraestructura, pero no vamos a hacer un hub”, afirmó.
Jakubovski también consideró que la formación y la generación de capacidades son parte de las condiciones para consolidar el salto tecnológico. Entre los objetivos para los próximos años ubicó la necesidad de colocar más productos y propiedad intelectual en más mercados, atraer inversiones que instalen capacidades de investigación y desarrollo en el país y formar a más personas para trabajar en la industria.
Por último, sostuvo que si el sector tecnológico consigue dar ese nuevo salto, el impacto no quedará restringido a la propia industria: “Somos optimistas por lo que la industria ya demostró. Al mismo tiempo, el éxito pasado no garantiza el crecimiento futuro. Si el sector crece, gana el país, más divisas, más empleo calificado y más competitividad para el resto de la economía”, agregó.