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Carga de auto eléctrico en Montevideo (archivo, agosto de 2025).

Foto: Gianni Schiaffarino

Equipo de la Udelar investiga cómo reciclar baterías de autos eléctricos ante futuro aumento de residuos

5 minutos de lectura
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El ingeniero químico Santiago Seiler explicó que el crecimiento del parque de vehículos eléctricos generará en los próximos años un volumen significativo de residuos de baterías, lo que plantea desafíos ambientales y abre oportunidades para el desarrollo de tecnologías de reciclaje en Uruguay.

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El crecimiento de los vehículos eléctricos en Uruguay traerá en los próximos años un nuevo desafío ambiental: qué hacer con miles de toneladas de baterías cuando lleguen al final de su vida útil. Investigadores de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República (Udelar) comenzaron a estudiar desde 2023 cómo reciclar estos dispositivos y recuperar sus materiales antes de que se conviertan en un problema de gran escala.

“Más allá de la necesidad de reciclar para asegurar un abastecimiento de materias primas para baterías y otras tecnologías, tarde o temprano, por la cantidad de residuos que se va a generar cuando muchas de las baterías de los autos eléctricos que se están vendiendo hoy lleguen al final de su vida útil, se presenta un desafío grande a nivel ambiental para la gestión”, explicó a la diaria el ingeniero químico Santiago Seiler, integrante del equipo.

El investigador advirtió que estos residuos no pueden tratarse como [basura convencional]. “Una vez que la batería cumpla su vida útil, ese residuo no va a ser algo que simplemente se pueda mandar a un relleno sanitario, por el valor que tiene y por todos los riesgos que implica. No solo es importante buscar la circularidad de los materiales, sino que no va a ser un residuo fácil ni barato de tratar”.

El proyecto de investigación se desarrolla en el Departamento de Ingeniería de Materiales y Minas de la Facultad de Ingeniería, liderado por Gustavo Sánchez e integrado por Seiler e Ian de Amores.

Según explicó Seiler, la línea de investigación comenzó en 2023 a partir de la experiencia del equipo en procesamiento de minerales.

El investigador, que es ingeniero químico e hizo un doctorado en Canadá, indicó que la minería en Uruguay tiene un desarrollo limitado, lo que llevó al equipo a explorar nuevas aplicaciones para su campo de conocimiento.

“Con el objetivo de buscar temáticas relevantes a nivel nacional, en 2023 comenzamos a trabajar en opciones de cómo podríamos encarar el tema del reciclaje directo, en particular con la idea de utilizar procesos físicos o fisicoquímicos para recuperar componentes de las baterías”, explicó.

Un problema ambiental que recién empieza

El aumento del número de autos eléctricos es uno de los principales factores detrás de esta investigación.

“Existe un posible futuro en el que la disponibilidad de materias primas para fabricar baterías no sea adecuada para la demanda que se espera”, señaló Seiler.

El investigador subrayó que el problema no es solo el acceso a materiales estratégicos, sino también la gestión de residuos.

“Uruguay se va a encontrar con un volumen importante de baterías en desuso, que a nivel país nos tenemos que asegurar que tenga una correcta gestión”, advirtió.

Según explicó, la diferencia de tamaño entre baterías tradicionales y las utilizadas en vehículos eléctricos muestra la dimensión del desafío.

“Una batería de plomo puede pesar menos de 10 kilos, y una batería de auto eléctrico puede andar en el entorno de los 300 o 400 kilos fácilmente por cada auto”, afirmó.

Miles de toneladas de baterías

Las primeras estimaciones realizadas por el equipo muestran la magnitud potencial del problema.

Con base en los modelos de vehículos eléctricos más vendidos en 2025, los expertos estimaron que unas 4.000 toneladas de baterías de litio ingresaron al mercado uruguayo solo ese año.

En el cálculo se consideraron los diez modelos de autos eléctricos y SUV (vehículo utilitario deportivo) más vendidos el año pasado, que representaron unas 10.000 unidades y cerca de dos tercios de las ventas totales de vehículos eléctricos (14.387) y las especificaciones técnicas informadas por los importadores.

Si se incluyen todos los vehículos eléctricos vendidos y también los híbridos, la cifra se aproxima a 7.000 toneladas de baterías incorporadas al parque automotor en 2025, indicó Seiler.

“A esto hay que sumarle todas las baterías que ingresan a plazas en artículos electrónicos más pequeños: celulares, computadoras, herramientas de mano, dispositivos de cuidado personal, pequeños electrodomésticos. También hay que considerar las baterías que ingresaron al mercado los años anteriores y las que van ingresan anualmente, que probablemente sean dos o tres veces mayores que las que entran hoy en día”, agregó.

Para los investigadores, este volumen muestra la necesidad de desarrollar conocimiento y capacidades técnicas para gestionar estos residuos.

“El volumen dicta la importancia de desarrollar conocimiento en procesos y recursos humanos capaces de colaborar con una correcta gestión del residuo”, señaló.

La idea del proyecto es que Uruguay pueda procesar parcialmente estas baterías para reducir riesgos y recuperar materiales.

Ese procesamiento permitiría generar concentrados intermedios de cobre, aluminio, grafito u óxidos metálicos que luego podrían exportarse a países que los refinen para fabricar nuevas baterías.

Investigación en etapa inicial

En la actualidad el equipo trabaja con baterías del tipo 18650, utilizadas en diversos dispositivos electrónicos y también en sistemas de vehículos eléctricos.

La investigación está en una etapa inicial. El grupo intentó obtener financiamiento público para avanzar con el proyecto, pero hasta ahora no ha sido seleccionado.

“El proyecto tuvo una buena devolución, pero no fue priorizado ni financiado”, dijo Seiler sobre las postulaciones al Fondo Sectorial de Energía y al Fondo María Viñas de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII).

Ante esa situación, el equipo comenzó a trabajar con recursos propios del instituto y con estudiantes de posgrado.

Durante los primeros dos años, entre 2023 y 2024, los investigadores se dedicaron a analizar la literatura científica internacional y a comenzar los primeros ensayos en laboratorio.

Trabajar con baterías requiere condiciones de seguridad específicas. “Tenemos que tener cierto cuidado por el riesgo de explosión y el de ciertos componentes que son inflamables”, explicó Seiler

Los primeros resultados del proyecto se presentarán en octubre en el Congreso Internacional de Procesamiento de Minerales que se realizará en Sudáfrica.

Nuevas formas de reciclar baterías

Uno de los objetivos del proyecto es desarrollar métodos menos contaminantes que los que se utilizan actualmente para reciclar baterías. Seiler explicó que la mayoría de los procesos industriales utilizan técnicas pirometalúrgicas o hidrometalúrgicas.

En el primer caso, las baterías se funden en hornos a altas temperaturas para recuperar algunos metales. “Es un proceso muy intensivo de energía para separar los componentes en el proceso. Hay ciertos componentes que no se logran recuperar, pero principalmente se buscan los metales más interesantes, como níquel, cobalto o cobre. Pero este tipo de proceso no recicla el grafito o el litio presentes en la batería”, señaló.

El segundo método utiliza soluciones químicas para disolver los materiales.

“Ambos métodos son poco selectivos, porque lo que buscan es atacar todo con temperatura, fundiendo o disolviendo para luego separar algunos componentes, pero tienen implicancias desde el punto de vista medioambiental”, explicó.

Frente a estas limitaciones, el equipo uruguayo estudia alternativas basadas en procesos físicos.

“El enfoque que estamos estudiando consiste en buscar métodos físicos o fisicoquímicos para separar todo lo que se pueda antes de llegar a etapas más intensivas, como la pirometalúrgica o la hidrometalúrgica”.

Entre esas técnicas se encuentran la separación magnética, por gravedad y flotación, un método utilizado en el procesamiento de minerales.

“La idea es lograr separar componentes para generar productos intermedios o subproductos que luego puedan ser refinados. Idealmente, a uno le gustaría llegar a un producto que se pueda reutilizar directamente para nuevas baterías”, explicó.

Estos métodos podrían reducir el impacto ambiental. “Al hacer una separación previa se puede reducir la demanda de energía, un aspecto fundamental a considerar. [...] Además, el método final para reutilizar baterías es mucho menos agresivo al reducir emisiones de gases contaminantes o efluentes con metales pesados”, sostuvo.

Una posible industria para Uruguay

El investigador señaló que, por el tamaño del mercado local, Uruguay podría desarrollar plantas de reciclaje parcial de baterías.

“Por la escala del mercado uruguayo, podría implementarse una planta de reciclaje físico o fisicoquímico que obtenga las baterías, las descargue, las desmantele, las triture y separe subproductos para luego exportarlos a otros países”.

Actualmente, China concentra gran parte de la refinación de materiales para baterías.

El equipo ya mantuvo reuniones con empresas dedicadas al reciclaje que manifestaron interés en el proyecto.

“El objetivo ahora es empezar a hacer conexiones con las empresas para poder dar un salto mayor en la investigación y el desarrollo en esta temática a nivel nacional”, señaló.

Según explicó, también existe interés del Ministerio de Industria, Energía y Minería y del Ministerio de Ambiente, aunque hasta ahora no se ha concretado financiación.

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